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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el presidente del grupo municipal del PSC, Jaume Collboni / EFE

Así pierde Ada Colau (casi todo) el poder económico en Barcelona

La alcaldesa cede la gestión económica y la interlocución con los empresarios al PSC tras enemistarse con el mundo de los negocios de la ciudad

14.07.2019 00:00 h.
10 min

De tocar las teclas a estar fuera. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha cedido la mayoría del poder económico al PSC a tenor del nuevo acuerdo de gobierno con los socialistas, que refrendará salvo sorpresa el pleno municipal del martes, 16 de julio. La propuesta de cartapacio revela que la primera edil de Barcelona ha cedido la gestión económica y el diálogo con los empresarios tras un bronco mandato en el que se mostró incapaz de entenderse con los patronos.

Un ejemplo. Colau ha visto como se ha evaporado su mano en Barcelona Turisme, el vehículo de promoción turística de la ciudad condal. El nuevo presidente del comité ejecutivo es el independentista Joan Canadell, a la sazón presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona. Con el nombramiento por estatutos de Canadell, los secesionistas ponen un pie en la entidad, que gestiona un presupuesto de 62 millones de euros. Y Barcelona en Comú (BComú) pierde influencia. Prueba de ello es la salida por la puerta atrás del subdirector y controller financiero, Albert de Gregorio. El funcionario, que no ha querido aportar su versión a este medio, ha vuelto a la Diputación de Barcelona (Diba) tras finalizar una excedencia que pidió por encargo de los comunes. Su función fue la de atar en corto al exdirector general, Jordi William Carnes, a quien BComú cortó la cabeza tras acusarle de irregularidades.

Fuera de las área económicas...

Los cambios en la estructura de Barcelona Turisme son una pequeña muestra de la rendición de BComú en el plano económico. La superconcejalía del primer teniente de alcalde del PSC, Jaume Collboni, reúne casi todas las áreas económicas. Su cartera, que lleva el epígrafe de Economía, Trabajo, Competitividad y Hacienda concentrará, por ejemplo, la hacienda, la promoción económica y turística, las relaciones internacionales, empresa y empleo. Los comunes han conseguido solo colar en esta área a uno de los suyos: Jordi Martí, exgerente municipal, que tomará las riendas de la concejalía de Presupuestos.

Carteras económicas en el gobierno municipal de Barcelona 2019-2023
Jaume Collboni (PSC, tenencia alcaldía) Economía, Empleo, Competitividad y Hacienda
Montserrat Ballarín (PSC) Comercio, Mercados, Régimen interno y Hacienda
Xavier Marcé (PSC) Turismo e Industrias Creativas
Jordi Martí (BComú) Presupuestos, Presidencia y Plan de Barrios
Janet Sanz (BComú, tenencia alcaldía) Urbanismo
Eloi Badia (BComú) Agua, Energía y residuos
Rosa Alarcón (PSC) Movilidad

¿Qué significa ello? Varias cosas. Una, que el diálogo de tú a tú con los grandes sectores económicos pasa a los socialistas. Ejemplos son la interlocución con los hoteleros, que recaerá en Xavier Marcé, concejal, sí, pero también economista y vicepresidente de Grup Focus. Algo similar ocurrirá con la emprendeduría. Barcelona Activa cae en el saco del PSC. Su exdirectora general, Sara Berbel, será la gerente municipal. La doctora en Psicología es también próxima a los socialistas. La gran lucha entre BComú y PSC por el pastel de la cultura, ha quedado en tablas.  El Institut de Cultura de Barcelona (Icub), como entidad pública empresarial, maneja 134 millones de euros al año. Joan Subirats ha logrado la sexta tenencia de alcadía con Cultura, sí, pero Xavier Marcé ha conseguido hacerse con industrias creativas. A pie de calle, la reglamentación de las terrazas, uno de los asuntos más debatidos el pasado mandato, lo aguanta la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz. Pero el vínculo con la restauración lo llevará, de nuevo, el PSC.

...y con menor músculo en las empresas

En el reparto de empresas municipales, el concejal Eloi Badia sale por la puerta de atrás. De ser presidente del todopoderoso conglomerado Barcelona de Serveis Municipals (B:SM) pasa a ocuparse de Medio Ambiente. Retiene las competencias en agua, una de sus obsesiones, pero cede la jefatura de un conglomerado que ya emplea a 1.300 personas, tal y como avanzó Metrópoli Abierta, y que gestiona 40 estacionamientos, la grúa municipal, las zonas verdes y azules o el Bicing. Y que participa sociedades como el Tibidabo, Tersa o la polémica Cementiris de Barcelona (Cbsa). ¿En otras palabras? Unos ingresos anuales de 400 millones de euros, pese a la reducción de beneficios del último ejercicio cerrado.

Jaume Collboni (PSC) y Ada Colau (BComú), en la presentación del acuerdo entre los dos partidos / CG
Jaume Collboni (PSC) y Ada Colau (BComú), en la presentación del acuerdo entre los dos partidos / CG

Su puesto lo hereda Jordi Martí, también encargado de las cuentas municipales. El exsocialista pilotará el grupo de empresas municipales con un contrapeso: Marta Labata, salvo sorpresa, sigue en la dirección general, que reporta mensualmente a presidencia. La gestión del día a día no la llevarán pues nadie afín a los comunes, habida cuenta del perfil técnico de Labata. Algo similar ocurre con Fira de Barcelona. Ada Colau es la presidenta del consejo general, cierto, pero el consejo de administración lo opera Pau Relat, a la sazón consejero delegado de Mat Holding, un candidato por el que la munícipe no apostaba. En Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), BComú desaparece tras la espantada de Mercedes Vidal, expresidenta. Rosa Alarcón (PSC), con una dilatada experiencia en gestión pública, tratará de poner orden al conglomerado supramunicipal de Movilidad desde su concejalía.

Gresca tras gresca

El nuevo organigrama del Ayuntamiento de Barcelona se vendió la pasada semana como de "responsabilidades compartidas" entre BComú y PSC. Pusieron como ejemplo los dos partidos el área de Presupuestos. Si bien la elaboración de cuentas la llevará Jordi Martí, de los comunes, su área queda integrada en la tenencia de alcaldía de Jaume Colboni. Si algo sale mal, como los recortes obligados del pasado mandato por el mal cálculo de los ingresos, ambos partidos deberían responder. En la práctica es todo más sencillo. BComú ha cedido poder, sobre todo económico, en la estructura. Ha retenido las carteras en las que se siente más cómoda la confluencia: las ideológicas. Léase Medio Ambiente, Vivienda, Agua, Urbanismo, Feminismos, LGTBI y Servicios Sociales, entre otras.

Por contra, la interlocución y gestión hombro a hombro con el poder económico la llevará el PSC. Se producirá este hecho tras un calamitoso mandato de 2015 a 2019 en el que BComú se enfrentó a los hoteleros por la moratoria hotelera y el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (Peuat); a los constructores por la tasa del 30% de vivienda social en las nuevas construcciones; a los restauradores por algunas ordenaciones singulares de terrazas en distritos como Ciutat Vella --el Gremio llegó a pedir la dimisión de la edil del distrito, Gala Pin--; a la estructura de B:SM por el puenteado de Eloi Badia y Jordi Valmaña con la fallida funeraria municipal; a los comerciantes por la inaccción ante el top manta --el pulso sigue--; a los operadores de movilidad por las trabas a motos, bicis y patinetes compartidos; a las plataformas por un doble ntento de cerrojazo supramunicipal a Uber y Cabify; a los gestores de apartamentos turísticos por las supermultas; al ocio nocturno por el fallido cierre del Puerto Olímpico y chuleo preelectoral a Opium, Shoko, Pachá y Carpe Diem, a sus funcionarios por su cicatería, los recortes del último año preelectoral y la negociación del convenio, a la plantilla de TMB por el conflicto del amianto y las condiciones laborales y a varios sectores económicos como la automoción o la telefonía por sus desplantes y activismo antisistema. No se repetirá. Los comunes ceden la mayoría de la gestión económica y se retiran a las batallas simbólicas, su zona de confort.