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El presidente del Parlament, Roger Torrent / EUROPA PRESS

Una app especializada para gobiernos espió el móvil de Roger Torrent

Una aplicación israelí obtuvo información del teléfono del presidente del Parlamento de Cataluña

3 min

El teléfono del presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, fue objeto de espionaje mediante un programa desarrollado por la compañía israelí NSO y que tan solo lo pueden adquirir gobiernos y organismos policiales y militares, según una investigación llevada a cabo por El País y The Guardian.

El programa, llamado Pegasus, se coló en el teléfono del presidente del Parlamento en 2019, entre los meses de abril y mayo, y pudo acceder, al menos, a las conversaciones de WhatsApp. Tal y como se extrae de la información de los dos medios, la app rastreó 1.400 móviles.

Móvil infectado

Para llevar a cabo las pesquisas y descubrir los actos ilegales de la aplicación, la investigación se ha apoyado en Citizen Lab, un grupo de ciberseguridad de la Munk School radicado en la Universidad de Toronto. Tras varios meses acumulando información, el grupo de expertos determinó que el iPhone de Torrent fue infectado para obtener información.

“La investigación identificó que el número pertenece al señor Roger Torrent”, resaltan los expertos de la Universidad de Toronto. Dicha investigación recalca que la app accedió al teléfono móvil a través de una llamada que no “requería respuesta”.

Diversas funcionalidades

Los investigadores recalcan que dicha aplicación desarrollada para los gobiernos y fuerzas del orden “permite escuchar conversaciones, leer mensajes, acceder al disco duro, hacer capturas de pantalla, revisar el historial de navegación y activar por control remoto la cámara y el micrófono de los dispositivos”.

No obstante, en la investigación se determina que no se puede conocer la información extraída del teléfono de Torrent y tampoco la finalidad por la que el terminal fue espiado.

Torrent acusa al “Estado español”

Los investigadores se han puesto en contacto con el presidente del Parlament y este apunta al “Estado español” como principal sospechoso. “Notaba cosas extrañas. Se me borraban mensajes de WhatsApp y los historiales de las conversaciones. A la gente de mi entorno no le pasaba”, explica a El País.

A pesar de las acusaciones, dicha información revela que ni el Gobierno de España ni las fuerzas y cuerpos de seguridad españoles son clientes de la empresa que tiene en cartera dicha aplicación que se cuela en los terminales telefónicos.