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Los brazos de M. durante su estancia en la residencia DomusVi Buxeres de L'Hospitalet de Llobregat / CG

Las fotos del horror de Domusvi: "Por esto saqué a mi madre de su residencia"

Una vecina de Barcelona denuncia "malos tratos" a su familiar en un geriátrico de la empresa líder en asilos: la compañía culpa a la medicación

9 min

"Fue antes del coronavirus". Una familia de L'Hospitalet de Llobregat denuncia presuntos "malos tratos" a su madre en una residencia de DomusVi, una de las compañías que ha sufrido el envite del virus SARS-CoV-2 en sus asilos. Francisca López Valentín no se esconde y se dirige a este medio con una carpeta de documentos y fotografías muy gráficas que, según ella, atestiguarían "abandono" de su familiar en el asilo de la compañía líder del sector en España. Preguntada por este medio, la firma ha preferido no comentar el caso. Internamente, DomusVi culpa a las heridas de la señora de 92 años a la medicación anticoagulante que ésta tomaba y a su debilidad capilar.

El caso de M. en DomusVi Can Buxeres se suma a denuncias anteriores por trato supuestamente deficiente de ancianos en residencias del grupo. Sea cierta o no, la familia de la residente, que ya está fuera del centro y está siendo tratada en el sociosanitario Hestia Duran y Reinals de L'Hospitalet, prepara una denuncia judicial. A la espera de que la interpongan y la justicia se pronuncie, lo factual es que su queja se suma a otras reclamaciones con nombres y apellidos en DomusVi Ca n'Amell de Premià de Mar (Barcelona), residencia que ha encajado 78 fallecimientos durante la pandemia y cuyos usuarios se quejaron a este medio que las carencias "venían de antes de que el coronavirus llegara al centro".

"Fue un calvario"

El "calvario" que denuncia la familia de M. empezó el 12 de febrero de 2019 cuando ésta, aquejada de alzhéimer, ingresó en la residencia para mayores. "No nos engañemos. Mi madre presentaba un cuadro complejo. Una enfermedad neurodegenerativa, problemas cardíacos y pluripatología. Pero también es cierto que entró en DomusVi Can Buxeres andando y salió en silla de ruedas", explica Francisca. La ciudadana insiste en que la familia buscó un geriátrico para su mamá porque ya no se podían hacer cargo de ella. "Pero es que entró el martes, 12 de febrero, a pie, y el viernes ya no caminaba. La tenían olvidada en la cama y de allí a la silla de ruedas", asegura.

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Fotos de las lesiones que sufrió M. durante su estancia en DomusVi Can Buxeres / CG

Según la denunciante, su madre, a quien visitaba cada día, "presentaba golpes y moratones en su cuerpo", algo que jamás había sufrido. "Es que iba todo mal. La cogían mal y la laceraban. La encontraba deshidratada y ahogada por el calor. Tengo fotos del termómetro a 25 grados", admite. Hubo más. "Desarrolló neumonía e infección de orina durante los meses en los que estuvo en DomusVi. Un día me la encontré con la zona genital irritada por una infección de orina. Además de las heridas, que creía que eran golpes o magulladuras. Otro día la hallé con un desgarro enorme en la pierna. Me cogió un ataque de ansiedad allí mismo", reconoce.

Al hospital y cambio de centro

¿Qué hizo la familia para solucionar el via crucis de M.? "Primero, nos quejamos a la directora. Fue muy amable e introdujo algún cambio: la dejó en otra habitación más fresca. Pero mi madre siguió mal y en franco deterioro. Un día la llevé yo mismo al hospital a 39 grados de temperatura de fiebre: era evidente que tenía infección", narra la vecina. "Las enfermeras del hospital [Universitario de Bellvitge] no daban crédito. Me decían que hiciera fotos y lo denunciara. Y así lo fue haciendo. Hay imágenes de todo", avanza. No obstante, Francisca tiene también quejas contra el HUB. "No fueron lo diligentes que deberían haber sido. Mi madre estaba siendo maltratada. ¿Por qué no avisaron a la policía o la sacaron de allí inmediatamente?", se pregunta. Finalmente, Bellvitge se avino a las pretensiones de los allegados de M. e ingresaron a la paciente en Hestia Duran y Reinals, el sociosanitario de la ciudad sanitaria, el 24 de diciembre de 2019.

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Imagen de un parte de urgencias de M. del 30 de abril de 2019, cuando ya estaba ingresada en DomusVi Can Buxeres / CG

"Fue el final de una estancia en la casa del terror, como la llamaba yo. Tenían un auxiliar de geriatría por planta. Prometían enfermeras y médicos, pero estos últimos hacían muy pocas horas y, en fin de semana, no estaban. Y las enfermeras no daban abasto", se queja. "DomusVi tenía un problema anterior al Covid-19. Y quiero que se sepa", advierte. ¿Qué responde a la empresa de Josefina Fernández? A petición de este medio, nada. No ha contestado a los requerimientos informativos planteados. En contestaciones internas a las que ha accedido Crónica Global, la empresa líder en residencias en España señala a la medicación anticoagulante que tomaba M. como causa de las laceraciones, amén de a su deblidad capilar. Niegan, por supuesto, mala praxis, algo que la familia sostieney alega que "no quedará así".

"Cuanto más grandes, más se ven las carencias"

Ante el silencio de DomusVi, quien sí ha querido aportar su versión sobre la crisis actual de las residencias en Cataluña es Vicente Botella, presidente de la Unión de Pequeñas y Medianas Residencias (Upimir). "Jamás criticaré a otro operador del mercado: no lo haré. Pero sí tengo claras algunas ideas tras la pandemia. Los pequeños y medianos centros hemos salido reforzados de esta crisis. Fíjate que cuanto más grande es un geriátrico, más se ven y se notan las carencias de personal", ha valorado, hablando siempre en genérico. "En los pequeños equipamientos, y también en los medianos, tienes a 15 o 20 trabajadores. Y todos dan el callo, del primero al último, pues es tu centro y lo sientes como propio. El bienestar de tus residentes se convierte en una obsesión", ilustra.

¿Por qué han pinchado grandes grupos residenciales como DomusVi durante la crisis sanitaria del coronavirus? "Repito: no hablaré de los otros. Pero hay que constatar un hecho: mira a quién está investigando la Fiscalía --DomusVi centra unas diligencias penales en Ca n'Amell tras las 78 muertes de mayores-- y a quién no. No hay que demonizar a nadie, en absoluto. Pero creo que los pequeños y medianos centros hemos aguantado mejor. Somos negocios familiares y ello se ha notado. Algunos operadores quizá se metieron en el sector pensando que podían hacer un gran negocio con el envejecimiento en España. Lo hicieron acompañados de fondos de inversión y private equity. Ahora han visto que la ley exige unos mínimos de personal y calidad, lo que reduce su beneficio y no les permite tener gestores en los centros: necesitan personal con formación médica. Quizá deberían replantearse si valen para esto", ha apostillado Botella.