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El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, comparece en el pleno del Parlament sobre la quinta ola del Covid 19 / EP

El circo de tres pistas de Aragonès

El ‘president’ encara en las próximas semanas, enfrentado con sus socios de gobierno, la negociación de los presupuestos españoles, las cuentas catalanas y la mesa de diálogo

6 min

Presupuestos Generales del Estado, cuentas catalanas y mesa de diálogo. Estos son los tres escenarios en los que Pere Aragonès deberá poner a prueba su liderazgo ante sus socios de gobierno. No será fácil, ya que las discrepancias entre Junts per Catalunya (JxCat), ERC y CUP en estos ámbitos son más que públicas. Tras el puente del 12 de octubre, arrancan semanas decisivas para el republicano y para la continuidad de su mandato.

Lo dijo Jaume Giró en el Pleno celebrado esta semana en la Cámara catalana: “El Govern aprobará los Presupuestos a principios de noviembre y los llevará al Parlament, con la intención de que entren en vigor a principios de 2022”. La Generalitat ha prorrogado las cuentas prepandémicas de 2020 y habrá que esperar a la elaboración de unas nuevas que se adapten a la nueva realidad.

Promesas electorales

ERC y Junts, que chocan ideológicamente en materia de fiscalidad, fueron muy ambiguos en sus programas electorales, lo que no evitó que, durante la campaña, afloraran discrepancias, incluso en el seno de los neoconvergentes, sobre la reforma del impuesto de sociedades. El problema ahora es cómo hacer cuadrar el proyecto de Giró (Junts) con las exigencias de la CUP, tras asegurar que el socio prioritario para negociar son los antisistema.

Así, mientras el consejero de Economía asegura que no aumentará la fiscalidad, más allá de las tasas previstas en la ley de cambio climático, y que estudia rebajar el IRPF en los tramos más bajos, los cupaires exigen aumentarlo en los tramos superiores del IRPF. Sostiene la CUP que sólo un 5% de los contribuyentes anuales declaran ingresos superiores a los 60.000 euros, pero la carga efectiva a estos contribuyentes disminuye en comparación a las rentas más bajas. El programa electoral de los antisistema contempla la modificación del IRPF para ajustarlo a un tipo único del 49% y la imposición de una renta máxima a las grandes fortunas, a partir de la cual se les aplicaría un tipo impositivo del 100%.

El PSC ha tendido la mano al Govern para negociar los presupuestos, pero fuentes del partido aseguran que, hasta ahora, no ha habido ninguna llamada o reunión con esta finalidad por parte del consejero.

Los presupuestos de la Generalitat de 2020 fueron aprobados en base a un acuerdo entre ERC y En Comú Podem que no sentó nada bien a JxCat, pues incluía un aumento de los impuestos con la finalidad de ampliar el gasto social. Pero quedaron rápidamente desfasados debido a la pandemia del Covid.

El 'pressing' de JxCat

Y mientras se preparan las cuentas de 2022, el acto legislativo más importante de todo gobierno, ERC sufre el pressing de sus socios de JxCat para hacer un frente común respecto a los Presupuestos Generales del Estado, que el presidente Pedro Sánchez y la vicepresidenta Yolanda Díaz acaban de aprobar y presentar. Los neoconvergentes no quieren que se repita la desunión de los presupuestos anteriores, apoyados por ERC en el marco de la estrategia de diálogo que mantiene con el Gobierno. Una estrategia que el partido liderado Carles Puigdemont no cesa de criticar por considerar que es hacerle el juego al “Estado opresor”.

Pero Aragonès no quiere comprometerse con JxCat y gana tiempo instándole a que haga “propuestas concretas” sobre ese rechazo a las cuentas españolas. Sabe que sus votos son necesarios para que Sánchez pueda aprobarlas en el Congreso. Y quiere negociar.

¿Referéndum exprés o pactado?

Como igualmente quiere mantener viva esa mesa de diálogo que el pasado 15 de septiembre se reunió en Barcelona, previa cumbre de Aragonès y Sánchez. Los equipos negociadores han mantenido contactos, pero nada ha trascendido. Las posiciones se mantienen muy distantes, pues la ley de amnistía y el referéndum de autodeterminación que reclaman los independentistas son rechazadas rotundamente por el PSOE.

Pese a ello, el president logró que, en el último Debate de Política General, las amenazas de los neoconvergentes de apoyar iniciativas unilaterales no prosperaran y ambas formaciones votaron conjuntamente una propuesta de resolución para pedir una ley de aministía en el Congreso y un referéndum pactado. Por su parte, la CUP mantiene su exigencia de un referéndum exprés, esto es, en esta legislatura.

En definitiva, Aragonès juega este mes en un circo con tres pistas donde se ve obligado a hacer juegos malabares con sus socios de gobierno.