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Agentes de los Mossos d'Esquadra, durante una intervención policial anterior / EFE

La chapuza de los Mossos d'Esquadra con el 'violador de Drassanes'

Guardia Urbana de Barcelona y Policía Nacional cazaron a Pascal, sospechoso de perpetrar la salvaje agresión, ante la inoperancia y la cicatería de la policía catalana

21.04.2019 13:21 h. Actualizado: 30.04.2019 17:10 h.
11 min

Desastre mayúsculo en la operación de los Mossos d'Esquadra para localizar y detener a Pascal --nombre provisional a la espera de cotejar sus distintas identidades--, el presunto violador de Drassanes, que la madrugada del viernes, supuestamente, agredió sexualmente a una mujer en un rincón de la fachada del Museo Marítimo de Barcelona, arrancándole una oreja, rompiéndole un brazo y partiéndole el labio.

Fuentes cercanas a la investigación, que lidera la División de Investigación Criminal (DIC) de la policía catalana, han explicado la cadena de despropósitos que provocó que fueran la Guardia Urbana de Barcelona (GUB) y la Policía Nacional los que tuvieran que poner fuera de circulación a Pascal, que permanece detenido como principal sospechoso del crimen. Pese a los tuits de Mossos que se congratularon de la "operación conjunta" para localizar, identificar y detener al sospechoso, la realidad no tiene elementos para ser tan triunfalista como se muestra el cuerpo autonómico de seguridad.

Sin localizarlo...

El primer error de bulto fue que nadie escuchó a la Guardia Urbana cuando Pascal --nombre atribuido hasta el momento-- fue detenido por atentado y trasladado al Parc de Salut Mar de Barcelona (PSMAR). Los agentes intervinieron cuando el hombre quemó unos contenedores en la calle de'n Robador, en el Raval, el sábado, 13 de abril. Cuando lo localizaron, éste se estaba tocándose los genitales en público y portaba una arma blanca con un filo cortante de 13 centímetros.

Atestado de la primera detención de Pascal, presunto 'violador de Drassanes', el 13 de abril / CG

Atestado de la primera detención de Pascal, presunto 'violador de Drassanes', el 13 de abril / CG

Los efectivos de Urbana lo llevaron al área de Psiquiatría del PSMAR, donde se evaluó al detenido. Los facultativos no hallaron sustancia patológica suficiente para proceder a su reclusión en el centro sanitario. "El espíritu de los agentes era de indignación. Sabían que este hombre podía hacer algo grave", explican fuentes cercanas a la investigación. No obstante, solo se le pudo atribuir un delito de atentado, por lo que quedó libre. Al ser un tipo penal menor, los Mossos d'Esquadra --como hacen habitualmente-- no recogieron la información del atestado, que instruyó en su integridad la Urbana. Pascal quedó libre y fuera del radar de la policía autonómica.

...no comparten información...

Cuando, presuntamente y a la espera de que las pesquisas confirmen los indicios, Pascal atacó brutalmente a una mujer portuguesa de 37 años el viernes, los Mossos sí activaron a la DIC. Recabaron los agentes las versiones de dos testigos clave: un ocular y la propia víctima. No obstante, compartieron solo el primero --inconcluyente-- con la Guardia Urbana, pues arguyeron que el segundo, la palabra de la víctima, "podría estar alterada al hallarse ésta en estado de shock". ¿Qué significó ello? "Que dejaron al resto de cuerpos y fuerzas de seguridad a oscuras. No sabían a quién buscaban. Se quedaron ellos la descripción buena", protestan agentes de otras fuerzas.

Pascal, detenido y sospechoso de ser el 'violador de Drassanes' de Barcelona / CG

Pascal, detenido sospechoso de ser el 'violador de Drassanes' de Barcelona / CG

No obstante y pese a esta supuesta cicatería con la información, Pascal fue arrestado. Ocurrió ayer sábado, cuando dos agentes lo identificaron en la calle Riera Baixa de Barcelona. ¿Cómo pasó? "Caminaba éste por la vía con una planta cuando una patrulla de la Urbana se topó con él. El sospechoso trató de taparse la cara con la maceta. Su conducta extraña alertó a los agentes, que le dieron el alto. Tras ello, comprobaron que iba manchado de sangre, presentaba rasguños y su chaqueta estaba como deshilachada. La pericia de los funcionarios permitió detenerlo", agregan las mismas voces. Tras arrestar al sujeto, los funcionarios trasladaron la información a Mossos, que reclamó al ciudadano, pues podía coincidir con la descripción que obraba en su poder --y de nadie más-- del violador de Drassanes.

...y la Policía Nacional 'salva' la identificación

Hubo más. Al llegar a la comisaría de Travessera de Les Corts conducido por la patrulla P-401 de la Urbana, los Mossos no sabían quién era. No había ficha policial de Pascal, pues el episodio de la quema de contenedores del 13 de abril no había llegado a su archivo. Tuvieron los agentes que acudir a la Policía Nacional para identificarlo. El Cuerpo Nacional de Policía (CNP) sí lo tenía fichado. Bajo dos nombres distintos, lo que aún colea, pues se está tratando de cotejar si Pascal realmente se llama así o su nombre real es Omar o Sebi. "Es algo que pasa frecuentemente. Los Mossos no reseñan los delitos menores que instruye la Urbana, lo que provoca una descoordinación total. La GUB tiene que acudir rutinariamente a a la Policía Nacional", describen las fuentes consultadas.

Finalmente, se pudo adscribir la identidad del sospechoso a tres fichas policiales. Ninguna de ellas viene de Mossos, quien lo mantiene en custodia policial por los "evidentes", según las fuentes consultadas, indicios de su participación en la violación del viernes de madrugada. Como avanzó este medio, un botón que faltaba en la chaqueta del individuo desencalló la búsqueda en caliente del violador: el complemento había sido arrancado por la víctima durante el forcejeo con el agresor y había permanecido en el lugar del ataque. Fue recogido por los cuerpos policiales.

Mossos y Jefatura de GU niegan "descoordinación"

El caso de Pascal, Omar o Sabi, sea cual sea finalmente la ficha policial correspondiente al sospechoso, y a la espera de que las pesquisas confirmen o desmientan su implicación en la violación de Drassanes, ha sublevado a la Guardia Urbana. Lamentan agentes de a pie del cuerpo la actitud "cicatera y absolutamente egoísta" de Mossos con la investigación. "Un ejemplo. Cuando fue detenido por la Urbana, un comisario de Mossos exclamó: ¿Cómo pudo ser posible? Por qué lo han detenido ellos? Esta es la actitud. La de colgarse el mérito. Y el mérito no debe ser un obstáculo para salvaguardar la seguridad ciudadana", critica CSIF, sindicato mayoritario en la Guardia Urbana de Barcelona. Esta agrupación ha apuntado también a Ada Colau --concejal responsable de Seguridad, a la par que alcaldesa de Barcelona-- y al jefe de la Urbana, Evelio Vázquez. "Hacen mucho ruido con las juntas locales de seguridad, pero luego no exigen la coordinación efectiva de cuerpos en la Ciudad Condal".

Museo Marítimo de Barcelona, donde se produjo la violación de Drassanes / Google Maps

Un portavoz de Mossos d'Esquadra ha rechazado valorar "las aportaciones de un sindicato, sea éste del cuerpo o de la Guardia Urbana". Ha admitido que, en el marco de búsquedas en caliente, como la de Pascal, "pueden producirse disfunciones" en el trabajo entre cuerpos, pero ha negado que exista descoordinación. "Es extraño sostener este argumento cuando existe una sala de coordinación conjunta en Barcelona", ha enfatizado. Asimismo, ha recordado que "no todos los detenidos están en las bases de datos de Mossos, por lo que es normal y habitual que se recurra a la de Policía Nacional o la paneuropea". Lo que es más, "Guardia Urbana accede a los mismos archivos", ha agregado. "En ningún caso la seguridad ciudadana queda afectada", ha recalcado. Por su parte, un portavoz de la GUB ha destacado "la rápida actuación policial con lo que respecta a la detención por parte de Guardia Urbana, que puso al detenido a disposición de los Mossos", También ha subrayado la misma fuente que "fijar medidas cautelares --para Pascal, sospechoso de ser el violador de Drassanes-- corresponde a la judicatura".