Pere Aragonès (i) y Oriol Junqueras (d) / EFE

Pere Aragonès (i) y Oriol Junqueras (d) / EFE

Política

El pulso Junqueras-Aragonès, clave en la negociación de los presupuestos

El líder de ERC, que pactó las cuentas del Estado con Pedro Sánchez, quiere romper bloques, primero con los comunes y después con PSC, que exprime la división interna de JxCat

20 noviembre, 2021 22:00

Conocida es la convivencia imposible entre ERC, Junts per Catalunya (JxCat) y CUP. No tanto, las divisiones internas de los partidos que gobiernan Cataluña en cuanto a la negociación de los presupuestos de la Generalitat de 2022. En la apertura del diálogo con En Comú Podem tiene mucho que ver el pulso entre Oriol Junqueras y Pere Aragonès, así como el enfrentamiento de familias neoconvergentes sobre la oportunidad de pactar con PSC. Una división, la de JxCat, que los socialistas quieren exprimir para romper la mayoría independentista de cara a las próximas elecciones autonómicas, que podrían adelantarse de nuevo.

Fuentes soberanistas dan al excarcelado Junqueras como vencedor en el pulso con Aragonès, referente de un relevo generacional al que todavía le cuesta imponerse. “Los afines a Junqueras se han quedado fuera del Govern y no esconden que quieren propiciar un acuerdo a medio o largo plazo con el PSC para apuntalar un tripartito con los comunes”, explican estas fuentes. Recuerdan que fue el propio Junqueras quien, personalmente, negoció con Pedro Sánchez dar luz verde a los presupuestos generales del Estado.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, el vicepresidente y 'conseller' de Territorio y Políticas Digitales, Jordi Puigneró, y el líder del PSC en el Parlament, Salvador Illa, conversan / EP

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, el vicepresidente y 'conseller' de Territorio y Políticas Digitales, Jordi Puigneró, y el líder del PSC en el Parlament, Salvador Illa, conversan / EP

Romper vetos

De ahí que ese entorno haya valorado positivamente la mano tendida de los socialistas, no solo por esa estrategia de futuro, sino porque entienden que “de esta forma Salvador Illa no queda fuera de juego y rompe los vetos”. Se refieren al cordón sanitario que se impusieron mutuamente ERC y PSC en la campaña de las elecciones catalanas del 14F. Un veto que un sector de los republicanos admite que se debe eliminar, aunque de forma progresiva, evitando que el independentismo en general y JxCat en particular, se rasgue las vestiduras antes de tiempo. Y ahí entran en juego los comunes.

La gran sorpresa del último pleno parlamentario fue la aceptación, por parte del presidente Aragonès, de la oferta de negociación que hizo Jéssica Albiach. Junts no escondió su enfado, pues insiste en imponer la mayoría independentista del 52%. Pero la CUP ha decidido presentar enmienda a la totalidad, lo que hace peligrar la aprobación de la ley más importante de toda legislatura, la de presupuestos, abocando a la prórroga de las cuentas de 2020, desfasadas, pues son anteriores a la pandemia.

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, y la concejal barcelonesa Elsa Artadi, en un acto de JxCat en Barcelona / JUNTS PER CATALUNYA

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, y la concejal barcelonesa Elsa Artadi, en un acto de JxCat en Barcelona / JUNTS PER CATALUNYA

El papel del PSC

Los socialistas también tendieron la mano, pero a diferencia de Albiach, lo hizo con condiciones, exigiendo que la CUP saliera de la ecuación negociadora. Y también siendo consciente de que este tema genera tensiones dentro de JxCat. Mientras Jordi Sànchez o el propio consejero de Economía, Jaume Giró, no se cierran en banda a negociar con PSC, el entorno de Carles Puigdemont --Laura Borràs, Elsa Artadi o Mirian Nogueras-- exigen una entente estrictamente independentista.

Salvador Illa lo sabe y, tras levantar el veto a ERC, se ofreció como aliado. Lo hizo sabiendo que eso evidencia las divisiones internas en JxCat y a modo de inversión de futuro, esto es, con el propósito de provocar un cisma en los neconvergentes y romper la mayoría independentista de cara a las próximas elecciones autónomicas. Es decir, trabajando en una futura sociovergencia. Y eso es precisamente lo que temen la CUP y el sector duro de Junts.

Ada Colau (i) con Jéssica Albiach (c) dirigentes de los comunes

Ada Colau (i) con Jéssica Albiach (c) dirigentes de los comunes

No es descabellado que esos comicios se adelanten, dada la inestabilidad que generan las exigencias de la CUP, algunas compartidas con los comunes, como es la creación de una comisión parlamentaria para reformar el modelo policial catalán o el rechazo a proyectos como BCN World, los Juegos Olímpicos de Invierno o la ampliación del aeropuerto de El Prat.

Estrategia municipal

Para los republicanos, abrirse a los comunes --algo con lo que amagaron tras el 14F, dejando colgada después a la confluencia de izquierdas-- supone avanzar hacia un tripartito. A pesar de las diferentes velocidades que imprimen Junqueras y Aragonès, ninguno de los dos quiere precipitarse, ya que, oficialmente, las primeras elecciones que se celebrarán serán las municipales.

Y aquí, cada municipio tiene sus peculiaridades. ERC acaba de votar no a la tramitación de los presupuestos de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, lo que no significa que, en un futuro, vote a favor. Asimismo, según ha podido saber Crónica Global, Junqueras no era partidario del pacto que propició el relevo de Xavier García Albiol (PP) por el socialista Rubén Gujarro en Badalona. Y, curiosamente, ERC y JxCat vetaron que la CUP entrara en ese gobierno municipal.