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Laura Borràs, Jordi Turull y Jordi Puigneró (de izquierda a derecha), en el congreso de JxCat, que explora pactos con el PSC / EUROPA PRESS

JxCat hace cola ante el PSC para las municipales

‘Consellers’ y dirigentes de origen municipalista se imponen a Laura Borràs y estrechan sus vínculos con los socialistas, que optan por la geometría variable, a la espera de los efectos de la crisis

6 min

La lógica municipal nada tiene que ver con la parlamentaria. Dicho de otra manera, los vetos cruzados entre partidos y las tensiones no existen en el territorio. Prueba de ello es el acercamiento, cada vez mayor, de Junts per Catalunya (JxCat) al PSC. Mientras dirigentes neoconvergentes siguen reprochando en público el apoyo de los socialistas a aplicar el artículo 155 de la Constitución tras la DUI de 2017 y la “persecución” del activismo independentista, el partido heredero de Convergència (CDC) estrecha relaciones con la formación liderada por Salvador Illa.

La caída en desgracia de Laura Borràs --plante de los consellers de JxCat a su acto de homenaje--, precedida por la renuncia de Carles Puigdemont a tener cargos orgánicos en JxCat, allana el terreno a otros dirigentes procedentes del mundo municipalista para tender puentes con el PSC de cara a las elecciones municipales de 2023. Dirigentes apoyados desde el Govern por consejeros que también avalan esa sociovergencia. Por su parte, el PSC se deja querer y apuesta por la geometría variable.

"Habrá sorpresas"

“Habrá sorpresas tras las elecciones municipales. JxCat se nos aproxima cada vez más”, explica a Crónica Global un cargo local socialista. De hecho, las relaciones locales entre ambos partidos “siempre han funcionado bien. Ahí está el ejemplo de la Diputación de Barcelona (gobernada por el PSC y JxCat), varios consejos comarcales y numerosos ayuntamientos, así como los acuerdos que se tradujeron en mociones de censura en Calonge, Piera, Montgat o Badalona”, apuntan fuentes de la ejecutiva del PSC.

El primer secretario del PSC, Salvador Illa (i), y la consejera de Justicia, Lourdes Ciuró (d) / FOTOMONTAJE DE CG
El primer secretario del PSC, Salvador Illa (i), y la consejera de Justicia, Lourdes Ciuró (d) / FOTOMONTAJE DE CG

Mociones, recuerda, pactadas con Jordi Sànchez, encarcelado y posteriormente indultado por el referéndum del 1-O, cuando era secretario general de JxCat.

Nueva ejecutiva neoconvergente

Sànchez ya no está en la dirección de JxCat, tras el reciente congreso en el que se nombró a Borràs presidenta y a Jordi Turull secretario general. “Turull, Josep Rull o Jordi Puigneró proceden del mundo municipal. Borràs no, y eso se nota a la hora de tejer complicidades”, añade. La presidenta del Parlament, que ya sufrió un mazazo a nivel orgánico cuando fue superada en votos por Turull en el citado cónclave del partido, afronta ahora una posible inhabilitación que parece inminente, ya que ni ERC ni la CUP están dispuestos a luchar por evitar su cese al tratarse de un caso de presunta corrupción.

Tampoco parece que ese caso vaya a acelerar una crisis de gobierno. De hecho, desde que JxCat anunció que revisaría los pactos en la Diputación y en el Govern, la old CDC, liderada por Turull, ha ido diluyendo esas amenazas hasta precisar que nunca se habló de ruptura, sino de “monitorizar” los acuerdos con el PSC, en el primer caso, y con ERC, en el segundo.

Divididos en infraestructuras

Los comicios locales pondrán a prueba, eso sí, el músculo de Esquerra y JxCat, divididos en los grandes proyectos que reclama en territorio, como la ampliación del aeropuerto, BCN World o el Cuarto Cinturón (B-40 o Ronda Norte) en el Vallès. Este proyecto ejemplifica esas discrepancias: mientras los neoconvergentes han trabajado con los ayuntamientos de la zona, ERC les ha dado la espalda.

Consejeros como Jordi Puigneró o Lourdes Ciuró han reivindicado públicamente y ante la militancia la necesidad de tener manos libros para pactar con otras formaciones como el PSC, mientras arranca una pugna soterrada por la futura candidatura a la presidencia de la Generalitat, que ahora encabeza el consejero de Economía, Jaume Giró.

Geometría variable

“Somos un partido de fiar, llevamos el pacto en el ADN”, explican desde la formación socialista que, no obstante, no limita sus querencias a JxCat. Ni al PDECat, pues también hay buena relación con David Bonvehí. De hecho, también ha habido cambio de actitud por parte de ERC, mientras que los comunes, a los que Illa considera sus aliados naturales, apuestan por los republicanos en el Ayuntamiento de Barcelona, pero mantienen una política errática en el resto de municipios.

Quedan algo más de ocho meses para que se celebren los comicios locales y queda por ver qué efectos tendrá la crisis económica derivada de la inflación y los problemas energéticos derivados de la guerra en Ucrania, en una etapa pospandémica. Pero las estrategias de los partidos catalanes parecen indicar una apuesta por la centralidad que el PSC se arroga, ERC quiere conquistar y JxCat echaba de menos, tras una etapa de radicalidad independentista que no es reconocida en las encuestas de intención de voto.