Los vetos de Aragonès al PSC

maria jesus canizares loop bw6
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Que dice Oriol Junqueras que los republicanos “somos los campeones del diálogo”. Para luego vetar al PSC como negociador de los presupuestos de la Generalitat de 2022. ¿Cómo se entiende eso? Sí a la Mesa de Diálogo con el PSOE para desencallar el conflicto secesionista; no a abordar la ley catalana más importante de toda legislatura –sobre todo después de las consecuencias sanitarias y económicas de una pandemia—con los socialistas catalanes. Decían dirigentes de ERC que es más fácil dialogar con el PSOE que con el PSC. También confesaban, durante las negociaciones para formar gobierno tras las elecciones del 14F, que no era el momento de desmarcarse de Junts per Catalunya porque la diferencia de votos era muy escasa. Es decir, que por ahora no es posible propiciar un tripartito de izquierdas con socialistas y En Comú Podem.

Mucho se ha hablado de los miedos ancestrales de ERC ante la otrora poderosa Convergència. De sus complejos. De ahí que se comprometiera por escrito junto a otros partidos independentistas a no pactar con PSC. Lo que no calibró el entonces candidato Pere Aragonès es que el socialista catalán, Salvador Illa, ganaría las elecciones y, a pesar de la mayoría en escaños del secesionismo, estaría condenado a debatir asuntos de gran calado con el PSC. Por ejemplo, la renovación de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), un tema no resuelto que impide a ERC hacerse con el control de TV3. Igualmente decisiva es la postura del PSC en las futuras cuentas catalanas, ya que la CUP acaba de amenazar con vetarlas si no hay avances significativos en el proceso secesionista. Pero el hoy presidente de la Generalitat asegura que no piensa negociar nada con Illa, arriesgándose así a un final de legislatura a la que, de todas formas, el secesionismo más irredento augura menos de dos años.

Ese mismo independentismo exacerbado recuerda constantemente que gestión y autodeterminación son compatibles, cuestionando así unas supuestas prioridades de Aragonès que, en realidad, no tiene. De lo contrario, habría levantado ya el veto a los socialistas, un error de bulto que contradice esa etiqueta de “campeones del diálogo” que aseguran ostentar.

Cataluña no se puede permitir prorrogar de nuevo sus cuentas. Las de 2020 ya quedaron desactualizadas por el Covid. Las de 2021 no serán aprobadas, pues el Govern renunció a ello sin demasiadas explicaciones. Eso sí, la celeridad con la que el consejero de Economía, Jaume Giró, se embarcó en el rescate de los independentistas imputados mediante el aval del Institut Català de Finances (ICF), tiene pocos precedentes en Palau. Mientras, las empresas intentan sobrevivir a los efectos de la pandemia, Madrid y Andalucía adelantan a Cataluña en dinamismo económico y la pobreza aumenta de forma galopante.

No hay razón que justifique el rechazo de ERC a negociar los presupuestos con los socialistas, así como en el anterior mandato, cuando Aragonès era vicepresidente económico, lo hizo con los comunes, con el consiguiente cabreo de Junts per Catalunya, que entonces presidía la Generalitat. ¿Era más valiente entonces? ¿Lidera realmente Aragonès el gobierno catalán? ¿Qué tipo de política fiscal defiende, la liberal de sus socios o la progresista?

Son preguntas que surgen en una semana en la que se cumplen los cien días de mandato del republicano. Cien días de gracia que sus socios de JxCat y CUP no han respetado. Podría sonar a culebrón veraniego, si no fuera por los precedentes de acoso y derribo de una Mesa de Diálogo con PSOE que Esquerra sigue defendiendo.

Cien días en los que se ha echado de menos la gestión del mientras tanto. Y eso pasa por no romper puentes con el principal partido de la oposición. Recordemos que a Artur Mas, el tiro le salió por la culata cuando, en 2006, firmaba ante notario que no pactaría con el PP. Después aprobaría los presupuestos de 2011 y 2012 con los populares. Y aunque los republicanos intenten distinguir entre PSC y PSOE, ambos partidos atraviesan por una etapa de gran cohesión que coincide con el liderazgo en ciernes de Illa en el partido. No hay excusas.

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¿Quién es... María Jesús Cañizares?
sin fondo cañi

Periodista. Es subdirectora de Política de Crónica Global. Es licenciada en Ciencias de la Información por la UAB y ha cursado estudios de Derecho. A lo largo de su carrera se ha especializado en información política y del ámbito judicial.