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Carles Puigdemont y Clara Ponsatí, en la Eurocámara / EFE

La inmunidad de Puigdemont endurece las negociaciones

El expresidente activa su propaganda internacional y exige soltar lastre del diálogo con Madrid y del “españolismo” de los comunes, mientras que Aragonès se resiste a poner fecha al referéndum

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El sector duro de Junts per Catalunya (JxCat), el que siempre estuvo dispuesto a reventar las negociaciones con ERC para formar gobierno, vuelve a la carga. La retirada de la inmunidad de Carles Puigdemont carga de razones a quienes quieren arrinconar a los comunes, a quienes tildan de “españolistas”, y exigen un gobierno cuya prioridad sea implementar la independencia en el nuevo mandato y soltar lastre del diálogo con Madrid.

Pere Aragonès, el candidato republicano que se presentará a la investidura, se resiste a poner fecha al referéndum de autodeterminación, tal como reclama el núcleo duro del fugado, que ha reactivado su campaña de propaganda internacional, así como la Assemblea Nacional Catalana (ANC). La entidad independentista ya no tiene el poder de convocatoria de días pasados, pero su altavoz todavía es potente. Hoy tiene prevista una concentración ante la sede de la Comisión y del Parlamento europeos para valorar la votación de suplicatorio del expresidente de la Generalitat.

Cuenta atrás para la constitución del Parlament

En paralelo, el Consejo para la República, controlado por el propio Puigdemont, también presiona a favor de un nuevo gobierno secesionista con una campaña muy explícita, "Somos el 52%", alusiva al número de votos que, según afirman, obtuvo el independentismo en las elecciones del 14F. Pero, de momento, ERC no se mueve de sus posiciones. Todo indica que el pulso se mantendrá hasta el próximo viernes, fecha en la que está prevista la constitución del Parlament.

Toni Comí, Clara Ponsatí y Carles Puigdemont (de izquierda a derecha) en un cartel alusivo a su suplicatorio
Toni Comín, Clara Ponsatí y Carles Puigdemont (de izquierda a derecha), en un cartel alusivo a su suplicatorio

Para entonces, los equipos negociadores deberán haber superado el gran escollo hasta el momento: decidir quién preside la Mesa del Parlament. JxCat se arroga ese cargo y, por primera vez, la CUP. Asimismo, En Comú Podem ya ha anunciado que presentará candidato a esa presidencia --el sindicalista Joan Carles Gallego--, como también lo hará el PSC, con Eva Granados como candidata, y que podría beneficiarse de las pugnas independentistas por ese puesto.

Llarena reactiva la extradición

La votación en el Pleno de la Eurocámara del suplicatorio solicitado por el Tribunal Supremo vino precedida del dictamen de la Comisión de Asuntos Jurídicos, favorable a retirarle la inmunidad a Puigdemont. De hecho, el magistrado Pablo Llarena ya ha reactivado la petición de extradición del expresidente fugado y de los exconsejeros Toni Comín y Clara Ponsatí. Tras conocer la resolución de la citada Comisión, propuso una cuestión prejudicial sobre la posibilidad de mantener o emitir nuevas órdenes de detención, dado que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) denegó la entraga del exconsejero Lluís Puig.

El de Waterloo y sus acólitos identifican a los comunes con el “Estado opresor”, por el Gobierno de coalición de PSOE y Podemos. También hay motivos estrictamente ideológicos, además de los identitarios, pues los comunes defienden un modelo económico, social y fiscal alejado de JxCat. Ante la posible tentación de ERC de dar prioridad a esas políticas progresistas junto a En Comú Podem, e incluso con la CUP, el independentismo más recalcitrante se ha movilizado, criticando duramente la conferencia que el vicepresidente Aragonès hizo el pasado jueves. Fue Joan Canadell, expresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona y número tres de la lista electoral de JxCat, quien dio pie a esas críticas con una serie de tuits en los que advertía de que no formaría parte de un gobierno que aplique las propuestas de Aragonès. Después los borró.