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Jordi Graupera, Carles Riera (CUP), Quim Torra con Carles Puigdemont, Elisenda Paluzie (ANC) y David Bonvehí (PDeCAT) / CG

El independentismo afronta el nuevo curso político más dividido que nunca

JxCAT y ERC están cada vez más alejados y las nuevas promesas del separatismo se alinean con los irredentos de ANC y CUP mientras revientan las costuras convergentes

26.08.2018 00:00 h.
8 min

Partidos de gobierno y oposición coinciden en que se avecina un “otoño complicado”. Pero nadie a ciencia cierta sabe en qué consistirá ese convulso cuatrimestre último del año. Ni siquiera las formaciones independentistas tienen muy clara cuál es la hoja de ruta a seguir, por lo que solo les queda tocar a rebato. Los llamamientos a la movilización social se han incrementado a medida que se acerca el mes de septiembre, lo que no deja de ser un intento desesperado de tapar con unidad social el cismático frente secesionista.

Y es que se da la contradictoria circunstancia de que las fuerzas independentistas afrontan el nuevo curso político más divididas que nunca. Seis años de procesismo son demasiados, pues lejos de implementar la república, Junts per Catalunya y ERC marean la perdiz separatista mientras que los sectores más irredentos instan a dejarse de polémicas triviales, pues así califican la guerra de los lazos amarillos convertida en cuestión de Estado, y hacer efectiva la ruptura con España.

Torra, llamado a consultas por Puigdemont

Sin embargo, el margen de maniobra de las actuales cabezas visibles de la secesión es escasa: mientras el presidente Quim Torra se ve obligado a obedecer a Carles Puigdemont, quien le ha vuelto a llamar a consultas este lunes día 27 en Waterloo (Bélgica), los dirigentes de ERC tienen a su líder en prisión preventiva. En efecto, Oriol Junqueras forma parte de los independentistas encarcelados por el 1-O que podrían sentarse en el banquillo de los acusados este otoño.

Carles Puigdemont y Quim Torra, expresidente y presidente de la Generalitat

Carles Puigdemont y Quim Torra, expresidente y presidente de la Generalitat / EFE

El tiempo dirá si el giro pragmático de ERC, que defiende un proyecto más integrador y menos unilateral que permita ampliar su base social, se consolida. Pero, de momento, cualquier atisbo de desmarque de los republicanos es abruptamente contestado por JxCAT. Recientemente, Joan Tardà apostó hace unos días por que el independentismo fuera al Congreso a pedir un referéndum acordado. Sus socios de gobierno en Cataluña le dieron portazo a través de Josep Costa, vicepresidente de la Mesa del Parlament, una de las figuras emergentes del independentismo irredento.

El juicio del 1-O, único catalizador

El juicio por la organización de referéndum ilegal sirve de catalizador del mundo independentista, que cierra filas en sus protestas contra una “farsa judicial”. Pero no impide que las relaciones entre Junts per Catalunya y ERC estén cada vez más deterioradas. A su vez, la opa de Puigdemont a PDeCAT, que se saldó con la derrota de Marta Pascal y el acceso a la presidencia del partido de David Bonvehí, ha puesto la puntilla al mundo convergente. A esta circunstancia hay que añadir la emergencia de jóvenes promesas del independentismo que se han alineado con los sectores más radicales y menos pragmáticos. Este es el caso de Jordi Graupera, aspirante a encabezar un bloque secesionista en las próximas municipales.

Fotografía del encuentro compartida por Ferran Mascarell en su Instagram de la cumbre secreta del independentismo / CG

La cumbre independentista celebra en Cardona visualizó la fractura ante las municipales / CG

Con esta propuesta de candidatura única se celebró el pasado viernes una cumbre semisecreta en Cardona a la que, además de Graupera, asistieron el exconsejero de Justicia Carles Mundó (ERC), el exconsejero de Cultura Ferran Mascarell o el portavoz de Junts per Catalunya, Eduard Pujol, entre otros. Especialmente significativas fueron las ausencias de los candidatos a las municipales Neus Munté (PDeCAT) y Alfred Bosch (ERC), que rechazan las pretensiones de Graupera. De ahí que, lejos de aglutinar al separatismo, la reunión contribuyera a visualizar todavía más la desunión.

Graupera, con la ANC

Jordi Graupera había comparecido el pasado viernes junto a la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC)Elisenda Paluzie, y el promotor de Primàries per la República, Josep Manel Ximenis, para impulsar esa candidatura única. Coinciden en sus críticas al establishment secesionista, al que reprochan su resistencia a hacer efectiva la república catalana.

Esta postura es compartida por la CUP, cuyo líder actual, Carles Riera, ha advertido que convocar elecciones catalanas este otoño “es cobardía”. Aviso a navegantes convergentes y republicanos, que necesitan de los votos cupaires para aprobar los presupuestos de la Generalitat, actualmente prorrogados.

De esta forma se pronunciaba el antisistema respecto a los rumores sobre un posibles adelanto electoral, elevados a probabilidad por el propio Puigdemont. El expresidente comunicó a PDeCAT su deseo de convocar elecciones pues, con ese objetivo, ha liderado la creación de Crida Nacional per la República.

El Parlament, cerrado hasta octubre

Pero a pesar de estos movimientos tácticos, lo cierto es que, a día de hoy, se desconocen los proyectos de JxCAT para esta legislatura. Consideran superada la fase del referéndum, pero de momento no han incurrido en ninguna ilegalidad. Torra expresa su voluntad de "crear la república", pero acostumbra a dar un paso a trás cuando se excede en su enfrentamiento con el Estado. Un día propone "atacar" y al siguiente rectifica. Amaga con plantar al Rey, pero luego cumplimenta el protocolo.

“Habrá jaleo, pero es difícil imaginar que lleguemos a los niveles del año pasado”, explica una diputada de la oposición. Al igual que la mayoría de parlamentarios, su partido la ha instado a estar localizable durante la segunda quincena de agosto, un mes tradicionalmente inhábil en el Parlament. El año pasado ya se produjo esa circunstancia, aunque no fue hasta septiembre, concretamente los días 6 y 7, cuando se dio un paso de gigante en el desafío secesionista: la aprobación de las leyes del referéndum y de transitoriedad jurídica de la república catalana.

El activismo independentista parece estar dispuesto a utilizar cualquier efeméride secesionista para salir a la calle y expresar su rechazo al “Estado opresor”. Pero, de momento, el Parlament permanece cerrado hasta octubre.