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Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, en una comparecencia anterior ante los medios / EP

Colau facturó una campaña a un alto cargo 72 horas antes de contratarle

La alcaldesa desvela la iniciativa 'Barcelona té molt poder', que encargó sin concurso al creativo Nacho Padilla, tres días antes de incorporarle al Ayuntamiento

4 min

Nueva polémica con la contratación pública por parte del gobierno municipal de Ada Colau en Barcelona. La alcaldesa ha dado a conocer hoy sábado, 23 de mayo, la campaña institucional Barcelona té molt poder (Barcelona tiene mucho poder), que el Ayuntamiento contrató al creativo Ignacio Nacho Martínez Padilla el 9 de mayo, tres días antes de contratarle como nuevo director creativo del Ayuntamiento. El encargo se hizo sin contrato, pues es inferior a 18.000 euros, el límite legal que marca la ley.

Según desveló ABC, Nacho Padilla, exdirector de arte del Ayuntamiento de Madrid durante la etapa de la exalcaldesa Manuela Carmena (2015-2019), se incorporó hace once días como alto cargo en el segundo mayor consistorio de España. Lo hizo como adjunto a la Dirección de Alcaldía, reportando directamente a la primera edil y con un sueldo de Asesor 2, equivalente a 68.027 euros brutos al año. De este modo, Colau rescata a una de las mentes que pergeñó algunas de las campañas municipales más sonadas de Carmena en la capital.

Contrato 'a dedo'

El caso tiene más enjundia. Además de incorporar al creativo como alto cargo en plena crisis y con una campaña de recortes de inversiones en marcha por el impacto del Covid-19 en los presupuestos municipales, Colau premió también al fundador del estudio Viernes de Madrid con un contrato menor. Fueron 17.309,05 euros por la acción institucional Barcelona té molt poder, que ha recibido críticas en las redes sociales por su sencillez.

Guste el cartel o no, lo factual es que el equipo de gobierno de Barcelona en Comú y PSC encargó un trabajo a un profesional tres días antes de convertirle en alto cargo. Si la tarea se hubiese asignado 72 horas después, Nacho Padilla no la habría podido acometer, pues rige el código ético municipal que impide contrataciones vinculadas a una empresa en la que se participa directamente.

Polémica con Jaume Roures

La polémica con el contrato menor y el fichaje de Nacho Padilla por parte del Ayuntamiento de Barcelona no es el primero que ocurre durante la pandemia. A finales de abril, la propia alcaldesa ya presentó el concierto Barcelona, ens en sortirem (Barcelona, lo lograremos), por el cual varios artistas conocidos debían interpretar canciones desde los tejados de una Ciudad Condal recluida por la fase 0 del confinamiento. No obstante, tras la puesta de largo desveló este medio que el encargo a El Terrat-Mediapro era mediante una propuesta de subvención sin concurso de 250.000 euros, a los que el grupo de Jaume Roures debía aportar los otros 250.000.

El sector cultural se descolgó de la iniciativa y, finalmente, el recital se suspendió. La oposición montó en cólera y pidió la comparecencia de la primera edil para que diera explicaciones. Ésta, no obstante, envió a la comisión extraordinaria al concejal de Presidencia y Presupuestos, Jordi Martí. En aquella sesión, los grupos municipales acusaron al Ejecutivo local de beneficiar a Mediapro y a Roures y pidieron consultar el expediente de la iniciativa. A día de hoy el Ayuntamiento no lo ha hecho público.