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Mascarillas en cajas por el coronavirus con el logo de CatSalut / FOTOMONTAJE DE CG

La trama de las mascarillas (II): Salud entorpece el reparto y culpa a Madrid

La consejería centraliza compras y distribución, lo que ralentiza el abastecimiento, mientras las UCI públicas ya contactan con empresas de impresión 3D por su cuenta

10 min

Es otro punto de vista sobre la crisis de las mascarillas para protegerse del coronavirus. La Consejería catalana de Salud entorpece la compra y el reparto de los tapabocas quirúrgicos o autofiltrantes. Lo ha hecho centralizando los aprovisionamientos agregados y la distribución, mientras la titular del departamento, Alba Vergés, como de otros miembros del Govern y cargos de Junts per Catalunya, culpan al Gobierno de incautarlas o frenar su llegada a hospitales catalanes.

Este medio ha preguntado a la consejería y al Instituto Catalán de Sanidad (ICS) por los circuitos de abastecimiento actuales y pasados, antes de la pandemia. Ni el departamento de Vergés ni el proveedor público de servicios sanitarios han querido aclarar cuándo, a quién, cómo y a qué precios compraron mascarillas para abastecer a los hospitales de la región, que se están quedando sin este material, además de guantes y equipos de protección individual (EPI). Otras fuentes del sector sanitario sí han hablado. "Salud ha centralizado las compras para bajar precios y plazos de entrega, pero ha metido la pata, pues los pedidos están tardando más", han explicado.

Salut compró siete mascarillas por trabajador en febrero

Un ejemplo. En octubre de 2019, el ICS hizo su compra agregada de protectores bucales para la temporada de invierno. Este producto es muy estacional y se utiliza en los cntros, sobre todo, en los meses fríos del año. La licitación del ICS con código CS/CC00/1100834217/20/AMUP [consultar aquí] contemplaba la compra y reparto de un total de 294.871 cubrebocas FFP2 y FFP3 para toda la autonomía. El concurso se alargó y no se cerró hasta el 27 de febrero de 2020, cuando se formalizó la adjudicación en tres lotes a Bimedica, 3M e Iberhospitex.

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Alba Vergés, consejera catalana de Salud, en una comparecencia pública el viernes / CCMA

La licitación ya era insuficiente y tardía. "¿295.000 unidades? El ICS tiene 40.000 trabajadores. Tocan a siete por empleado. Insuficientes para la intensa actividad asistencial actual contra el SARS-CoV-2", han lamentado fuentes sindicales. El 27 de febrero España ya tenía 17 casos de Covid-19, la infección provocada por el patógeno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) había declarado la emergencia en salud y el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona se había cancelado 14 días antes. La compra de Salud, firmada aquel mismo día, se quedaba corta y estaba fuera de plazo. ¿No se podían adquirir más?

"China, fabricante, está cerrada"

No es tan fácil. Lo explica un portavoz de Iberhospitex, una de las empresas ganadoras en febrero. "El mercado quedó cerrado durante el Año Nuevo Chino. España hace años que no fabrica mascarillas porque es un producto muy básico cuyo margen es escaso. Casi toda la producción se derivó a China. Pues bien, con la neumonía de Wuhan y el fin del año lunar, los fabricantes chinos quedaron desactivados. No vendían a nadie", ha ilustrado el portavoz. Según la misma fuente, había otro problema. "Las administraciones compran a X precio. Pues cuando las fábricas chinas volvieron a exportar tras la fase dura del virus, el precio había subido. Te vendían a 20 veces la tarifa que pagabas antes", lamenta.

Así, la escasez y la especulación dinamitaron nuevos aprovisionamientos agregados por parte del ICS. ¿No puede comprar cada hospital? "Antes sí podía. Pero Salut decidió centralizar las compras para negociar precios y evitar a los oportunistas. Y ello ha redundado en más lentitud. Ahora no hay material en los hospitales", ha señalado una fuente del sector sanitario. Hay otro problema. Antes de la centralización, cada gerencia podía comprar por su cuenta. Pero lo hacía con su operador logístico, la opaca Logaritme Serveis Logístics. Ahora, en plena escasez, los rivales no le distribuyen porque la sanidad catalana no es cliente preferente. La torpeza de Salud ha provocado que, por ejemplo, en la provincia de Girona, los dos hospitales de referencia, el Josep Trueta y el Hospital Santa Caterina, se hayan quedado sin material. En este último centro están desinfectando las batas de papel y reutilizando las mascarillas. Pues bien, el primer gran pedido de material no les llegará hasta el lunes, 23 de marzo. Pasarán casi una semana exponiendo a los trabajadores al SARS-CoV-2.

"La demanda supera a la oferta"

Y ahora, ¿no puede ir un funcionario del departamento de compras a un almacén y adquirir material para su hospital o gerencia? Habla 3M, el líder mundial en éste y otros productos. "Prevemos que la demanda de esos artículos seguirá superando a la oferta en el futuro inmediato", ha indicado en conversación con este medio. ¿Qué se puede hacer ante esta escasez? "Alentamos a los gobiernos a proporcionar orientación sobre los tipos más apropiados de respiradores o mascarillas que deben utilizarse para ayudar a proteger a la población, los profesionales de la salud y los trabajadores en las zonas afectadas", ha agregado el mismo portavoz. Ello, según él, "ayudará a promover la disponibilidad de estos EPI".

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Dos sanitarios protegidos saliendo del Hospital de Igualada, epicentro del SARS-CoV-2 en Cataluña / EFE

El fabricante insiste en que "ha notificado a sus distribuidores autorizados que estamos priorizando los pedidos para servir a nuestros negocios principales, incluidos los hospitales, debido a la alta demanda global". No obstante, la multinacional se topa con un obstáculo. "3M no ha cambiado los precios como resultado del brote de coronavirus, pero no podemos controlar los precios que los distribuidores o minoristas cobran por ellos", ha admitido. En otras palabras: no hay mascarillas y las pocas que hay son más caras porque los intermediarios han subido sus márgenes aprovechando la alta demanda. Un trabajador de hospital o del departamento de compras puede ir a comprarlas, pero no las encontrará, y las pocas que encuentre serán caras.

"Salud entorpece la fabricación y el reparto"

Con el personal sanitario desprotegido ante el SARS-CoV-2 y contagiándose de forma masiva, algunos jefes de servicio de hospital han dicho basta. Dos centros del ICS que la empresa prefiere no citar han acudido a la firma catalana Xkelet de impresión 3D para fabricar mascarillas. "Nosotros hemos producido un modelo en 3D que puede repartirse ya. Mañana mismo. Lo único que necesitamos son los filtros", ha explicado Pedro Vicente Fernández, cofundador. No está siendo fácil. "Los médicos se buscan la vida y acuden a nosotros con ideas de filtros, como muestras de papeles de esterilización quirúrgica. Pero la burocracia no les ayuda", ha agregado este emprendedor. "Nosotros podemos colocar 20 impresoras 3D en los hospitales para fabricar hasta 500.000 mascarillas. Los médicos y jefes de servicio del ICS lo ven bien. En 30 minutos los teníamos aquí. Nos han sugerido incluso producir válvulas para respiradores. Pero los políticos lo están ralentizando todo", se lamenta.

Así, en la República digital catalana que vende el independentismo a sus fieles, un hospital público no puede (aún) colocar una impresora 3D en sus instalaciones, producir protectores y colocarles los filtros para proteger a un personal que se está contagiando de un virus que puede ser letal. Debe esperar a que la gerencia lo apruebe en un proceso que dura días. Dos ejemplos más de obstáculos de Salud para repartir estos artículos en Cataluña. En el Hospital Vall d'Hebron, el mayor de Cataluña, los jefes de unidad ya no pueden repartir material. Lo centraliza Salud Laboral debido a los robos. "Está todo en un solo almacén y hay que justificar cada pedido", ha explicado una empleada.

¿Y los repartos de ciudadanos chinos? "En este hospital se coge todo. Se hace un peinado de background para cerciorarse de que no proceden de robos, pero aquí se acepta todo", señalan desde una de las grandes instituciones sanitarias de Barcelona. Esa prática es alegal y no pasa por los circuitos de decisión de Salud. Porque, de lo contrario, la entrega se ralentizaría, dejando a los sanitarios más días expuestos.