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Una madre amamanta a su bebé / EUROPA PRESS

Los beneficios de la lactancia materna para la salud (y para el medioambiente)

Amamantar es bueno para la madre, para el pequeño y para el planeta, pero apenas cuatro de cada diez mujeres siguen dando el pecho transcurridos los seis primeros meses

Esther Figueroa
7 min

La lactancia materna aporta beneficios para la madre (reduce el riesgo de sufrir algunas enfermedades), para el bebé (protección frente a infecciones) y, según los últimos estudios, también es buena para el medioambiente, en tanto que disminuye las emisiones de dióxido de carbono en comparación con la leche de fórmula.

La Semana Mundial de la Lactancia Materna se celebra del 1 al 7 de agosto y este año irá ligada al cambio climático. Porque, en palabras de la profesora e investigadora del grupo FoodLab de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Anna Bach, lactar es un sistema alimentario totalmente “natural y sostenible, que no deja huella en el medioambiente, no requiere envasado, transporte ni combustible”. Asimismo, un estudio realizado por el Imperial College de Londres y publicado en el British Medical Journal asegura que amamantar durante seis meses supone un ahorro de 95 a 154 kilos de emisiones de CO2 por bebé en comparación con la leche de fórmula.

Una mujer da de mamar a su hijo / FREEPIK
Una mujer da de mamar a su hijo / FREEPIK

Ventajas medioambientales

Algunas investigaciones sugieren que los países más afectados por el cambio climático son los que tienen las tasas más bajas de lactancia materna. Es evidente que son, también, los más industrializados. En cualquier caso, varios estudios han comparado la leche materna y la de fórmula según factores como las fuentes de energía, las emisiones de carbono y los desechos. En la segunda opción también hay ingredientes añadidos como vitaminas y aceites, que provocan que la huella ecológica sea mayor.

Con más precisión, el estudio del Imperial College apunta que la cantidad de agua necesaria para calentar los biberones de la leche de fórmula tiene un gasto anual de energía equivalente al cargado 200 millones de teléfonos móviles. “Sustituir la leche materna por la de fórmula implica el uso de recursos adicionales: empleo de envases, consumo de agua, uso de biberones y tetinas…”, expresa la profesora de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Barcelona y profesora colaboradora del máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC María José Rodríguez. Por su parte, la investigadora de FoodLab de la UOC Natalia Panadero destaca: “La lactancia materna es uno de los aspectos a tener en cuenta a la hora de plantear y poner en marcha iniciativas dirigidas a reducir nuestra huella en el medioambiente”.

Beneficios para la madre y el bebé

Pero más allá del medioambiente, la Asociación Española de Pediatría (AEP) indica que la leche materna es un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor y con más calidad que la leche de fórmula o de vaca. Además, la lactancia aporta una serie de beneficios para la madre como un “menor riesgo de padecer ciertos cánceres como el de mama, ovario y útero cuanto más tiempo se amamanta, y también reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular o de diabetes tipo 2”, explica María José Rodríguez. También aporta beneficios para el bebé como la protección frente a enfermedades infecciosas y la disminución de la incidencia y la gravedad de las diarreas.

Una madre besa a su hijo / PIXABAY
Una madre besa a su hijo / PIXABAY

Con todo, y pese a los beneficios de amamantar, solo alrededor del 40% de los bebés se alimentan exclusivamente con leche materna hasta los seis meses de edad. La mayoría de las madres decide no dar el pecho a sus hijos por motivos laborales, ya que la baja de maternidad en España es de cuatro meses. En muchos casos, esta decisión las hace sentirse culpables, según un estudio de Lansinoh, porque las instituciones sanitarias hace años que recomiendan que se priorice la opción de lactar.

¿Rechazo social?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también aconseja la lactancia materna de manera exclusiva durante los primeros seis meses, y mantenerla hasta los dos años, como mínimo. Pero la sociedad todavía observa con extrañeza que las mujeres den el pecho después de los 12 meses de vida del bebé. Las investigadoras Ally Brown y Sally Dowling llegaron a la conclusión de que el mayor problema es el rechazo social y profesional que para la población occidental supone que un niño mayor de un año mame. Quizá también por esto un 66% de las españolas abandona la lactancia antes de lo que les gustaría.

Un niño mama el pecho de su madre / EFE
Un niño mama el pecho de su madre / EFE

Según el Comité de Lactancia Materna de la AEP, en Asia el 70% de los niños continúa con la leche materna hasta los dos años; pero en Europa la cifra cae por debajo del 30%. Desde el comité expresan que se debe “normalizar la lactancia materna más allá del primer año”. A esto se suma María José Rodríguez, que explica: “Es importante inculcar en la población la recomendación de la OMS de la lactancia hasta los dos años y normalizar la lactancia en los hogares y en el exterior porque un acto tan natural y necesario como dar el pecho nunca debería suponer un rechazo social”.

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