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Quim Torra, el presidente de la Generalitat, en una imagen de archivo / EFE

El veto a los presupuestos de Sánchez se vuelve contra Torra

Los comunes dan por roto el diálogo, mientras que el PSC contraataca exigiendo al 'president' que dé explicaciones sobre el bloqueo de las cuentas catalanas y de una legislatura que consideran agotada

14.02.2019 00:00 h.
8 min

Se acabaron los gestos de complicidad. Catalunya en Comú-Podem y PSC, las dos formaciones que habían apostado por recuperar el diálogo con las fuerzas independentistas para poner fin a un traumático procés unilateral, han decidido dejar solo a Quim Torra. El veto de ERC y PDeCAT a los presupuestos generales del Estado (PGE) abre una nueva etapa en el Parlamento de Cataluña, donde ambos grupos serán muy proactivos en demostrar que esta legislatura está agotada, dada la incapacidad del Govern en sacar adelante sus propias cuentas. La CUP hace tiempo que salió de la ecuación secesionista, harta de esperar la "implementación de la república".

Dicho de otra manera, los separatistas se alinearon ayer con la derecha para tumbar los PGE y eso pasará factura a Torra. Si la legislatura española parece estar agotada, la catalana no tiene mejores perspectivas, pues el Govern ni siquiera se ha atrevido a presentar sus cuentas, negociadas principalmente con los comunes.

Albiach: "Hoy no nos jugábamos solo unos presupuestos"

Sin embargo, en esas conversaciones nunca aparecieron datos concretos ni una fiscalidad definida, según ha denunciado en diversas ocasiones la presidenta del grupo parlamentario de Catalunya en Comú-Podem, Jessica Albiach, quien la semana pasada --fue premonitorio-- rompió las negociaciones. Aunque nadie habló nunca de cambio de cromos, el veto de los independentistas a las cuentas de Sánchez era incompatible con el apoyo que Podemos. “Hoy no nos jugábamos solo unos presupuestos, sino la posibilidad de avanzar en el diálogo. Es un error histórico. Hoy ha faltado política con mayúsculas”, advirtió ayer Albiach a PDeCAT y ERC.

Un diálogo que debía allanar, al mismo tiempo, un futuro pacto entre ERC y los comunes en diferentes escenarios, tanto en las elecciones municipales en Barcelona --que parece ir viento en popa-- como en las autonómicas que, previsiblemente, también se adelantarán una vez se conozca la sentencia del juicio del procés que se ha reanudado esta semana.

La vista oral ha tenido mucho que ver con el rechazo de los separatistas a los PGE. Resultaba incompatible las tesis de Torra sobre un presunto “juicio político”, fruto de un “Estado represor”, con el apoyo a las cuentas de Sánchez. A pesar de esas consignas, que el presidente catalán ha reiterado tanto a nivel parlamentario como mediático --Torra se ha desplazado a Madrid para asistir a la vista y, de paso, proclamar ante todo aquel que quiera entrevistarle que el juicio “es una farsa”--, el PSC siempre mantuvo tendida la mano, promoviendo una Mesa de Diálogo. Lo hacía bajo la premisa de que se debe dar prioridad a un acuerdo interno entre partidos catalanes antes de negociar con el Gobierno español.

En cambio, el Govern siempre apuntó al “enemigo exterior”, al que enredó con la figura de un “relator” que mediara con el Ejecutivo español. Sánchez compró ese relato y el tridente formado por PP, Cs y Vox salieron a la calle para pedir la cabeza del socialista. Fue una concentración incómoda que ni Albert Rivera ni Pablo Casado lideraron --intentaron evitar una foto con Santiago Abascal hecha, finalmente, a toda prisa-- y que no tuvo los réditos esperados.

Iceta: "La pinza de las derechas y los independentistas"

No ha sido esa agitación la que ha abocado a Pedro Sánchez a convocar elecciones, sino unas formaciones independentistas que ahora deberán afrontar sus propias incapacidades. "Desgraciadamente la pinza formada entre las derechas y los independentistas ha bloqueado el proyecto de presupuestos generales del Estado. Una pésima noticia per la ciudadanía, per Cataluña y por España", apuntaba el líder del PSC, Miquel Iceta, en las redes sociales.

Los PGE suponían para Cataluña un volumen de recursos de 22.840 millones, 2.310 más que en 2018. Destacaba la subida del 1,6% de las pensiones (el 3% de las mínimas) por valor de 110 millones. La supresión del copago farmacéutico, al que se destinaban 18,5 millones, afectaría al 20% de los catalanes. En el terreno educativo, la partida de becas aumentaba hasta los 77,7 millones, de los que se beneficiarían 119.400 estudiantes --Cataluña es la comunidad con las tasas universitarias y las matrículas más caras de España-- y se contemplaban 5,9 millones en ayudas para material escolar. Asimismo, Cataluña encabezaba el ranking de Comunidades Autónomas, tanto en gasto total como en inversión real de Fomento, que sube un 57,1% hasta los 1.875 millones, distribuidos en carreteras (152,2 millones), Ferrocarriles (1.381,67 millones), Puertos (266,5 millones) y aeropuertos (76,27 millones).

De las cuentas de la Generalitat para 2019 nada se sabe porque ni siquiera se han presentado. El PSC-Units per Avançar ha pedido la comparecencia de Quim Torra en el Parlament, con la finalidad de “conocer los motivos de no haber presentado los presupuestos a fecha de hoy, así como el calendario previsto por el Govern para su aprobación”. El pulso es contra Torra, pero también contra el vicepresidente económico, Pere Aragonès (ERC), responsable del proyecto.