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Un testigo señala el "efecto llamada" a las urnas que tuvieron las cargas policiales el 1-O

Un testigo señala el "efecto llamada" a las urnas que tuvieron las cargas policiales el 1-O

Otro de los que han testificado ante el Supremo estuvo presente en los escraches independentistas ante el hotel de Calella donde se alojaban miembros de la Guardia Civil y la Policía Nacional

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Uno de los testigos propuestos por la Defensa ha calificado de "efecto llamada" a las urnas la actuación por parte de la Policía Nacional y la Guardia Civil durante la votación ilegal del 1 de octubre de 2017. Lluis peris, ingeniero técnico industrial, ha explicado que en su municipio, Llinars del Vallès, no intervinieron las fuerzas de seguridad del Estado pero que las imágenes de la cargas policiales en otras localidades propiciaron, a su juicio, un efecto en una gran parte de la población que inicialmente no tenía pensado acudir a las urnas. "Los altercados y la declaración del Delegado del gobierno [Enric Millo] hizo un efecto llamada para que se sumase más gente", ha concretado.

Llinars del Vallès es una localidad cercana a Dosrius y Cañamars, donde sí se produjeron altercados con la policía tal y como relataron los testigos en la sesión del martes en el Supremo. Las declaraciones que han continuado este miércoles han reforzado las tesis sobre la actuación de los Mossos d'Esquadra. En el municipio del testigo ha asegurado que estuvo "todo el día en el colegio electoral" y que "una pareja de los Mossos vino a primera hora, pero las 300 personas reunidas se lo impidieron".

El primer testigo en declarar durante la sesión de la tarde, Josep Marimon, un jubilado que votó en Vilanova del Vallès, ha explicado que a las 10 se presentaron un par de furgones de los Mossos, pero que no intentaron entrar y se fueron. Al abandonar la sala, los agentes han agarrado al testigo para evitar que saludase a los acusados. Le ha revelado Josep Grima, un empresario de Calella que votó el 1-O. Grima también ha confirmado que "se votó con normalidad, ni la Guardia Civil ni la Policía Nacional intervino. Los Mossos, que sí estuvieron presentes, intentaron mediar en varias ocasiones para entrar, pero ejercimos resistencia pacífica para evitarlo".

Incidentes en el hotel de Calella

Precisamente en Calella es donde se vivieron algunos de los episodios más graves entre agentes de las fuerzas de seguridad del Estado, que se alojaban en un hotel de la localidad, y activistas independentistas. De acuerdo con el testimonio de Grima, "el 1-O se produjo una concentración en Calella a las puertas de eso hotel en tono de protesta". Y ha destacado un incidente de estos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado con los Mossos: "Un par de Guardias Civiles, de paisano, cogieron las porras extensibles y empezaron a pegar a todo lo que encontraban, incluso tiraron los Mossos al suelo".

"Tenían una actitud chulesca, nos enseñaban las armas, nos orinaron encima y nos escupieron", ha prosegudo el testigo. 

En el turno de Montse Higueras, que participó en la votación en la escuela Pau Casals,en el barrio de Gracia de Barcelona, ha afirmado que a primera hora, antes de abrir los centros electorales, los Mossos "nos notificaron que no podíamos celebrar el referéndum, pero no les dejamos entrar". "La calle estaba cortada por la gente. Por la calle colindante sí que se comentó que pasaron varias furgonetas de Policía Nacional, pero era imposible entrar en el nuestro", ha añadido.

Por su parte, Maria Guadalupe Prades, otra votante durante el 1-O en Caldes de Montbui también se ha referido en estas imágenes de la fuerza empleada por los cuerpos de seguridad estatales como elemento que rompió la "ilusión" con la que iniciaban la jornada.