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Carles Puigdemont habla a través del plasma en un acto en La Garriga (Barcelona) / EFE

El plasma de Puigdemont

Los independentistas quieren revalidar su mayoría en la Mesa del Parlament para modificar de nuevo el reglamento de la Cámara catalana con el objetivo de que Puigdemont “gobierne” de forma telemática

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La nueva legislatura que comenzará en breve tiene visos de repetir el mismo rodillo independentista que la anterior, especialmente en la Mesa del Parlament, donde, de nuevo, las mayorías decantarán el voto en decisiones fundamentales. Entre ellas se encuentra la posibilidad de que Carles Puigdemont gobierne de forma telemática desde Bruselas si, finalmente, decide no regresar. O, para usar la expresión más clásica, mediante ese plasma que tanto se ha criticado al presidente español, Mariano Rajoy.

De ahí que las formaciones secesionistas intenten mantener el control de la Mesa, que en la anterior legislatura les permitió hacer y deshacer por encima de la voluntad del resto de grupos parlamentarios, de los letrados del Parlament y del secretario general. La tramitación de las leyes del referéndum y de transitoriedad, previa reforma del reglamento de la Cámara catalana, fue el ejemplo más llamativo. Una reforma que podría abordarse de nuevo con la finalidad de que Puigdemont haga vida parlamentaria normal.

Sería la tercera reforma del reglamento que se hace en apenas un año y, al parecer, la voluntad de Junts per Catalunya y ERC es hacerlo por la vía exprés, después de que el Tribunal Constitucional avalara ese procedimiento introducido en las normas parlamentarias. La duda es si esa nueva reforma es para habilitar el voto telemático, algo que no se contempla actualmente, o si se le permite delegar el voto.

Por delegación

Tal como publicó Crónica Global, la mayoría de las gestiones que permiten acceder a la condición de parlamentario se pueden hacer por delegación. Es decir, que los líderes independentistas encarcelados o “exiliados” no tienen necesidad de recoger personalmente sus credenciales como diputados ni sus actas parlamentarias, pues puede hacerlo una persona designada.

Asimismo, los nuevos diputados deben prometer o jurar respeto a la Constitución española y el Estatuto de autonomía de Cataluña, aunque en los últimos años, los independentistas han recurrido a las fórmulas más imaginativas para soslayar ese acatamiento.

Fuentes del Parlamento catalán indican que no es necesario hacerlo físicamente, es decir, que Puigdemont y Junqueras podrían cumplir con estos requisitos por escrito, firmado de puño y letra. No obstante, hay juristas que discrepan y aseguran que no es posible que los diputados ejerzan sus funciones o sean investidos a distancia.

"Incapacidad prolongada"

La delegación de voto presenta más dudas, tanto en la investidura del futuro presidente como en las sesiones plenarias. El reglamento del Parlament contempla que los diputados pueden delegar su voto en otro diputado si están de baja por maternidad o paternidad.

Otros supuestos son hospitalización, enfermedad grave o incapacidad prolongada. Respecto a este último concepto, fuentes parlamentarias explican que en la mente de los autores de las normas reglamentarias de la Cámara autonómica no estaba la situación de prisión preventiva, sino cuestiones relacionadas con la salud del diputado. Por ello, corresponde a los grupos parlamentarios decidir, a través de la Mesa del Parlament, si en la delegación de voto se incluye el supuesto de la prisión preventiva o “exilio”. O si se introduce la modalidad del voto telemático.

Todo ello está en el aire a la espera de que Puigdemont decida regresar, lo que le obligaría a responder de forma inmediata ante la justicia, o si Junts per Catalunya opta por otro candidato a la investidura. Por este motivo, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, tiene previsto viajar a Bruselas para instar a Puigdemont a tomar una decisión, que renuncien los diputados que están encarcelados o en Bruselas para que corra la lista y se puedan mantener las mayorías, y que en el supuesto de que Oriol Junqueras sea puesto en libertad el 4 de enero, fecha en la que está previsto que se resuelva el recurso sobre su excarcelación, asuma él la presidencia de la Generalitat.