La estrategia de Valls da alas a Graupera para forzar una lista ‘indepe’

La propuesta del ex primer ministro francés de competir por la alcaldía de Barcelona con una plataforma más allá de Ciudadanos empuja a los partidos soberanistas

Jordi Graupera, filósofo y aspirante a arrebatar a Ada Colau la alcaldía de Barcelona / CG
01.05.2018 00:00 h.
3 min

“Un adversario digno de vencer”. Una parte del independentismo, los jóvenes desacomplejados, aplauden la posible candidatura de Manuel Valls a la alcaldía de Barcelona. Era lo que querían para justificar, precisamente, una lista unitaria de todo el soberanismo. Quien lo vive especialmente es el periodista Jordi Graupera, que quiere forzar, tras comprobar la estrategia de Valls, una lista independentista, a pesar de las actuales reticencias del PDeCAT y de Esquerra Republicana. Y que se congratula por tener ese "adversario".

Quien mantiene la apuesta es el partido Democràtes, que dirige Antoni Castellà. Fue el primero en apoyar un proceso de primarias, lanzado por Graupera, para lograr un candidato independentista. Democràtes, que se integró en coalición con ERC, para formar parte del grupo parlamentario de los republicanos, cubrirá a Graupera en sus aspiraciones a la alcaldía de Barcelona, aunque el gran objetivo es forzar una lista unitaria.

Candidatura obligada

Para ello, Graupera ya ha conseguido cerca de 30.000 firmas, una cifra que se considera representativa, porque es la misma que se marcó y logró Ada Colau con la plataforma Guanyem para decidir que se presentaba a las elecciones.

Ahora --darle la vuelta a la realidad, con todo tipo de argumentos, es una de las características del independentismo— esa lista unitaria se ve como una reacción obligada tras la decisión de Manuel Valls de buscar una plataforma conjunta con las fuerzas constitucionalistas, cuando fue primero Graupera quien situó Barcelona como la ciudad que debía quedar en manos del separatismo.

Nueva política 

En cualquier caso, se han dado todos los elementos que buscaba Graupera, que presionará al PDeCAT y a ERC para ese frente común. ¿Cómo? La idea central es que si depende de las direcciones orgánicas estará perdido. Y que deben ser los propios militantes nacionalistas, y las bases independentistas, los que reclamen a sus partidos que la situación obliga a una “nueva política”.

Si Valls busca una plataforma, al estilo de Pasqual Maragall con Ciutadans pel Canvi, superador de los corsés de los partidos, Graupera busca exactamente lo mismo, con lo que Barcelona sería el primer escenario de la nueva batalla política que quiere el independentismo.

Contra "el autoritarismo"

Graupera respira. Cree que ha acertado en su estrategia, y sabe que no está solo, al contar con el aliento de Democràtes, y con las firmas ya alcanzadas, aunque no sean una garantía de posibles votantes.

El hecho es que él ya ha comenzado la campaña, mientras el PDeCAT plantea unas primarias entre Neus Munté y Carles Agustí, y Esquerra mantiene de candidato a Alfred Bosch. “Desearía que el mejor independentismo se pudiera enfrentar a esta versión del peor autoritarismo francés”, ha dejado caer Graupera.

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