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Carles Puigdemont y Laura Borràs en una reunión en Waterloo / EFE

Dimite el jefe de campaña del PDeCAT por el caos que provoca Puigdemont

La candidatura de Junts per Catalunya, formada por los fieles de Carles Puigdemont, sigue sin rumbo y ha forzado la renuncia de Josep Rius

15.04.2019 20:30 h.
5 min

Un hasta aquí hemos llegado. Josep Rius, jefe de prensa del PDeCAT y de campaña en las generales del partido, no puede más. Ha comprobado que los desbarajustes internos, provocados por las decisiones de Carles Puigdemont, imposibilitan una acción coherente encaminada a conseguir unos buenos resultados. La candidatura de Junts per Catalunya, en la que figura el PDeCAT y que lidera Laura Borràs, ha asumido un papel secundario, sólo pendiente de las directrices del expresidente desde Waterloo.

Josep Rius, conocido en el PDeCAT como Pep Rius, había comunicado su malestar a David Bonvehí, el presidente del PDeCAT, y, finalmente, ha desistido. Deja sus tareas en el partido. Considera, según ha podido saber Crónica Global, que no se dan las condiciones para seguir, desde un punto de vista profesional y político.

Cambios de argumentarios

La candidatura no tiene rumbo. Se trata de ir colocando los mensajes que, previamente, indica Puigdemont, y que buscan a toda costa desmarcarse de Esquerra Republicana. Un día hay que considerar el derecho de autodeterminación como el elemento clave que debería aceptar Pedro Sánchez para conseguir los votos de JxCAT en una hipotética votación de investidura; otro día es el déficit fiscal y la idea --después de haberla dejado de lado, por el propio exconsejero de Economía, Andreu Mas-Colell-- de los 16.000 millones de euros que se van y no vuelven a Cataluña: el famoso y desmentido déficit fiscal. Todo, además, en contra de lo que defienden los políticos exconvergentes en prisión, que no quieren entorpecer un posible gobierno del PSOE frente a una coalición de los partidos de derecha.

El presidente del PDeCAT, David Bonvehí, en una rueda de prensa / PDeCAT

David Bonvehí

La dimisión de Rius llega en el peor momento, en plena campaña electoral, aunque los problemas vienen de lejos. El PDeCAT sufre una situación delicada, tras el paso dado por Marta Pascal, y después de que Puigdemont dejara en la estacada a parte del grupo parlamentario en el Congreso para elaborar la lista para el 28 de abril.

A la espera de las municipales

El sentimiento interno en el partido es que Bonvehí no ha podido, no ha sabido o no ha querido defender las tesis del PDeCAT y que se ha subsumido en Junts per Catalunya, bajo el dictado oscilante de Puigdemont. El hecho es que ha cambiado la propia cultura interna. Se celebran consejos nacionales para decidir los nombres en las listas, que, previamente, ya los ha designado Puigdemont. Las relaciones internas se han deteriorado y los más conscientes han comenzado a abandonar. No pueden más. Hablan de ambiente "insuportable".

Nada cambiará de forma drástica, sin embargo, hasta después de las elecciones municipales. Los alcaldables quieren calma hasta entonces, y ya están en campaña electoral. Los resultados de las elecciones generales serán importantes, pero el partido se juega su futuro a partir del poder territorial que pueda retener. Están en juego las cuatro diputaciones provinciales, además de decenas de alcaldías decisivas en pequeñas y medianas ciudades. Ese mismo día, el 26 de mayo, se celebrarán elecciones europeas, y ahí es Puigdemont quien se la juega. Un mal resultado –que no consiga el acta de eurodiputado—podría precipitar los acontecimientos, con una escisión, o con una refundación del PDeCAT.

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