Menú Buscar
Elsa Artadi, Carles Puigdemont, Quim Torra y Josep Costa encima un tablero de ajedrez ante Lledoners / FOTOMONTAJE DE CG

El cuadrilátero que gobierna Cataluña

La toma de decisiones tiene cuatro escenarios --Lledoners, Waterloo, el Palau de la Generalitat y el Parlament— coordinados por Elsa Artadi, quien ha confesado su hartazgo en privado

6 min

A estas alturas del proceso secesionista cuesta determinar quién manda en el Gobierno catalán. ¿Carles Puigdemont? ¿Quim Torra? ¿El grupo parlamentario de Junts per Catalunya? ¿Los neoconvergentes encarcelados? Coordinar estos cuatro focos de poder es cada vez más difícil, pues a las distancias geográficas se unen las diferencias internas existentes en el núcleo duro del expresidente catalán, al que un día perteneció Elsa Artadi. Y es precisamente la consejera de Presidencia la principal damnificada de esa atomización gubernamental. “En privado, Artadi confiesa que este sistema es agotador, aunque asegura que era mucho peor cuando los presos estaban en Madrid, porque las instrucciones llegaban distorsionadas”, explican a Crónica Global fuentes soberanistas.

Carles Puigdemont, Quim Torra y Elsa Artadi reunidos en Berlín / CG

Carles Puigdemont, Quim Torra y Elsa Artadi reunidos en Berlín

La rutina semanal de la portavoz de la Generalitat comienza un lunes, con una visita a la cárcel de Lledoners, donde cumplen prisión preventiva Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull. Artadi se reúne con los presos para tratar temas de actualidad. Cuando acaba el encuentro, despacha los asuntos tratados con Torra. Y una vez informado el presidente, Artadi contacta con Puigdemont o viaja personalmente a Bélgica para informarle de los temas abordados. El de Girona da el visto bueno, corrige y da instrucciones que, posteriormente, se comunican a los miembros del grupo parlamentario.

Y vuelta a Lledoners...

Y vuelta a Lledoners. Si los internos no están de acuerdo con las decisiones finales, el proceso vuelve a comenzar. Si a este complicado sistema se añaden los viajes a Madrid que Elsa Artadi realiza para negociar con el Gobierno español, es lógico que el malestar de la consejera aflore en determinados ámbitos.

Ayer mismo, la dirigente independentista aseguraba que la Generalitat apuesta por mantener el diálogo y las reuniones con el Gobierno español pese a las discrepancias existentes en asuntos como los presos soberanistas o los Presupuestos Generales del Estado.

En la rueda de prensa posterior al Consell Executiu, Artadi defendió el mantenimiento de contactos bilaterales, "de igual a igual", tal como se hace en las comisiones bilaterales Generalitat-Estado que se han reunido en los últimos meses.

"El ninguneo de Costa"

Añadió que el Govern tiene muchos frentes abiertos --para mejorar la financiación o sus competencias--, por lo que hay que "seguir hablando" con el Gobierno español en foros en los que estén representadas las dos administraciones. Un baño de realismo que algunos de sus compañeros secesionistas no le perdonan. El propio Puigdemont intentó quitársela de encima ofreciéndole ser candidata a la alcaldía de Barcelona, neutralizándola así como rival electoral en las futuras elecciones catalanas.

El vicepresidente primero del Parlament, Josep Costa / EFE

El vicepresidente primero del Parlament, Josep Costa

Los frecuentes viajes de Artadi a Madrid para mantener esos puentes, rotos durante el Ejecutivo del PP, no solo duplican la labor de coordinación que realiza la consejera, sino que ha despertado recelos entre los más duros de Junts per Catalunya, capitaneados por Josep Costa, vicepresidente de la Mesa del Parlament, pues creen que la consejera busca un pacto con el Gobierno de Pedro Sánchez. Recientemente, Costa aseguraba en una entrevista que “tener un parlamento no es imprescindible para hacer un proceso de independencia”, ninguneando así no solo su propio cargo, sino también la segunda institución catalana, presidida por el republicano Roger Torrent.

Forzar el reglamento penitenciario

Las declaraciones de Costa tenían como telón de fondo la reciente creación de una serie de chiringuitos independentistas cuya supuesta finalidad es implementar la república catalana –Fórum Cívico y Social-- y construir un gobierno paralelo con sede en Waterloo –Consejo para la República--. De esta forma se potencia el papel del expresidente catalán, lo que oficializa la duplicidad de esos escenarios gubernamentales. A los que se añade Lledoners y el grupo parlamentario de JxCat.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en Lledoners / EFE

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en Lledoners

Tal como publicó Crónica Global, el Govern está forzando el reglamento penitenciario para incrementar el número de visitas de altos cargos a los presos de Lledoners, según fuentes sindicales. Cataluña tiene transferidas las competencias en prisiones. Las citadas normas establecen que las autoridades no tienen límite de visitas. Pero el legislador se refería a autoridades judiciales, es decir, a jueces, fiscales, defensor del pueblo…

Asimismo, el artículo 42 del reglamento establece que la dirección de la cárcel fijará “preferentemente durante los fines de semana, los días en que puedan comunicar los internos, de manera que tengan, como mínimo, dos comunicaciones a la semana” con una duración de 20 minutos “no pudiendo comunicar más de cuatro personas simultáneamente con el mismo interno”.

El Govern niega trato de favor, tal como apuntan PP y Ciudadanos. Los presos independentistas han instado a los líderes de ambas formaciones a visitarles para que puedan comprobar que no gozan de ningún privilegio.