Menú Buscar
Lorena Roldán, líder de Cs en el Parlament, junto a Albert Rivera / EFE

La crisis del constitucionalismo catalán también impacta en Ciudadanos

Sectores del partido en Cataluña lamentan la renuncia a ocupar ese espacio catalanista que les permitió crecer en 2017 y denuncian la falta de comunicación con Rivera

14.08.2019 00:00 h.
5 min

Ciudadanos ha sido uno de los primeros partidos en designar candidato a la presidencia de la Generalitat --Lorena Roldán-- para evitar que el previsible adelanto electoral en Cataluña le pille por sorpresa. Sin embargo, esta celeridad no ha ido acompañada de un proyecto para Cataluña, esto es, de un programa con el que revalidar la victoria de 2017, cuando contra todo pronóstico Cs se impuso con Inés Arrimadas como candidata. Lo hizo en circunstancias excepcionales –tras el referéndum de independencia y la aplicación del artículo 155— con un discurso desacomplejado en materia territorial, pero conciliador con un catalanismo definitivamente huérfano, lo que le permitió crecer a costa de PSC y PP, pero también de CDC.

Dos años después, las cosas han cambiado mucho. La formación naranja ha abandonado aquel espacio de centro liberal y ahora está entregada a fagocitar a los populares “con una puesta en escena muy dura y que rompe puentes con determinado electorado”, explican a Crónica Global fuentes críticas del partido.

"Estamos en manos de estrategas"

“Hemos dado muchos bandazos. Estamos en manos de estrategas y la falta de comunicación con la ejecutiva nacional es total. Las fuerzas constitucionalistas deben unirse, pero no hay movimientos en ese sentido”, añaden. La reflexión se produce en un momento de crisis de ese espacio catalán no independentista, donde Lliga Democràtica y la nueva dirección de Sociedad Civil Catalana han abierto el debate sobre cómo ocupar ese espacio catalanista e incluso atraer al PDeCAT. “Es el mismo debate que tuvimos en Ciudadanos hace años. Incluso se nos dio la consigna de no tocar demasiado el tema de la inmersión lingüística. El desmarque de Manuel Valls en el Ayuntamiento de Barcelona demostró hasta qué punto hemos cambiado”, indica un cargo de Cs.

Inés Arrimadas, en la presentación de Twenty50, junto a Roger Montañola, Xavier Cima, Marta Pascal y Toni Aira, entre otros asistentes.
Inés Arrimadas, en la presentación de Twenty50, junto a Roger Montañola, Xavier Cima y Marta Pascal, entre periodistas.

Se refiere a la ruptura del partido con el exprimer ministro francés y de Eva Parera, después de que éstos decidieran apoyar la investidura de la líder de los comunes, Ada Colau, para evitar que la ciudad cayera en manos de los independentistas.

La necesaria unión de los constitucionalistas

“Ese es el objetivo que debería unir a los constitucionalistas, pero nuestras posturas no invitan al diálogo con otras fuerzas”, afirma este cargo. Atrás quedan experiencias transversales como la de Twenty50, plataforma apadrinada por el cazatalentos Luis Conde creada en marzo de 2016 por Roger Montañola, el exdiputado de UDC; Xavier Cima, marido de Inés Arrimadas, y que estuvo vinculado a CDC, y Xavier Salvatella, director de comunicación del RCD Espanyol, entre otros. 

Los 57 diputados que Cs ha logrado en el Congreso es la gran coartada que tiene Rivera para justificar que Cataluña haya dejado de ser una prioridad para el partido. “Pero se equivoca. Cataluña ha sido muy importante en el crecimiento del partido. Todo se decide en Madrid. No sabemos qué tipo de campaña haremos”, denuncian. El líder de Cs no pisó la comunidad catalana en las últimas municipales.

La cúpula de Ciudadanos rechaza crear en Cataluña una alianza preelectoral, al estilo Navarra Suma, la coalición formada por UPN, PP y Cs para las elecciones forales, generales y municipales. Para los populares catalanes sería una fórmula factible, pero la formación naranja lo rechaza. En paralelo, los sondeos y las últimas elecciones municipales sentencian que el votante catalán rechaza posturas extremas, de ahí el auge de ERC y su nuevo independentismo conciliador, y de PSC, que se beneficia del efecto arrastre de Pedro Sánchez y que parece estar llamado a aglutinar el voto útil del constitucionalismo, incluido el catalanista.