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Una de las antiguas pajarerías de La Rambla protesta contra el cierre de estos establecimientos / CEDIDA

Colau pone fecha al cierre de las antiguas pajarerías de La Rambla

Los históricos establecimientos plantean una batalla judicial contra la orden de salida prevista el 17 de septiembre

6 min

El desalojo de las antiguas pajarerías de La Rambla podría ser inminente. Algunos paradistas ya han sido notificados de la fecha de cierre por parte del consistorio, que está decidido en acelerar la retirada de estos locales para acometer la reforma del céntrico paseo barcelonés. El Ayuntamiento prevé acometer tras la pandemia las obras en la vía pública que se dieron a conocer en 2018.

En conversación con Crónica GlobalXavier Cuenca, dueño de cinco de los 11 establecimientos reconvertidos en puestos de alimentación y souvenirs, ha reconocido que el ayuntamiento le da un mes para abandonar La Rambla. "Mi desahucio está programado para el próximo 17 de septiembre", ha informado. Otros propietarios aún no han recibido ninguna orden de ejecución, aunque esperan que se produzca en las próximas semanas.

Batalla judicial

Pero ni este comerciante ni el resto de propietarios agrupados en la Associació d'Antics Ocellaires de La Rambla están dispuestos a aceptar esta situación. Pese a que un recurso de alzada presentado por Cuenca fue desestimado la semana pasada, el empresario tiene previsto interponer un nuevo recurso y medidas cautelares en un tribunal de primera instancia contra el expediente administrativo que le obliga a cerrar.

También la presidenta de la asociación, Mònica Trias, ha avanzado que la entidad estudia acciones legales. "Por el momento no hemos decidido qué haremos, pero recurriremos seguro", ha declarado. El plan de los afectados pasa por defender sus intereses en sede judicial hasta llegar, si fuera necesario, al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

Xavier Cuenca, uno de los afectados por la decisión del Ayuntamiento de Barcelona de eliminar 11 antiguas pajarerías de Las Ramblas / DOSDE2

 

Xavier Cuenca, uno de los afectados por la decisión del Ayuntamiento de Barcelona de eliminar 11 antiguas pajarerías de Las Ramblas / DOSDE2

Vigencia de las concesiones

El principal argumento esgrimido por Cuenca es la vigencia de las concesiones administrativas de sus puntos de venta. Pese a que el Ayuntamiento de Barcelona alega que las licencias han caducado, el propietario defiende que cuenta con tres autorizaciones vigentes de 1977, 1990 y 2007. A lo cual se suman distintas modificaciones normativas de las antiguas pajarerías implementadas por el consistorio --ya sea por la prohibición de la venta de animales o por el propio proyecto de reordenación urbanística-- que han actualizado la fecha de antigüedad de las concesiones.

"No es agradable saber que ya tenemos una fecha encima de la mesa. Tenemos que trabajar en unas condiciones de incertidumbre --el empresario emplea a 38 personas--, pero defendemos que tenemos las licencias vigentes", explica Cuenca. Estas, concedidas por el Instituto Municipal de Mercados de Barcelona, están administradas por la Dirección de la Boqueria.

Negociación fallida

Más allá de esta reivindicación, que Cuenca quiere hacer valer ante los tribunales, los paradistas se quejan de la "falta de diálogo" del gobierno local. La última reunión entre técnicos municipales y propietarios ocurrió en marzo de 2021. En aquella ocasión, el consistorio propuso de forma indefinida que una parte de los comercios se desplazara a otros mercados de la capital.

Durante el encuentro no se habló del importe exacto de la indemnización por la finalización de la actividad económica, según cuentan los interlocutores. Esta ausencia de planificación dejó insatisfechos a los afectados, que reclaman una alternativa al cierre de sus negocios. "No hay diálogo, estoy indignada", expresa Trias. "Si hubiéramos sabido que se nos acababan las licencias no habríamos hecho reformas ni pedido ICO", añaden.

Alargar las licencias

Un portavoz municipal ha explicado a Crónica Global que ya se advirtió de que las licencias terminarían este año y ha desvinculado su fin de la remodelación de La Rambla. Sin embargo, Trias detalla el cerrojazo de otros locales de la arteria barcelonesa. "En los últimos tiempos han caído ocho floristas. El siguiente paso será reducir los quioscos a la mínima expresión", afirma.

Pese a la batalla judicial emprendida por este colectivo, muchos propietarios estarían dispuestos a mantener las actividades comerciales aun con la idea de un cierre definitivo. Cuenca propone una prórroga hasta 2028, ejercicio en el que se prevé iniciar la fase de las obras que afectará al tramo norte de La Rambla donde están ubicados los 11 quioscos. Esta solución pactada todavía no ha llegado.