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Artur Mas tras Oriol Junqueras y Carles Puigdemont / FOTOMONTAJE DE CG

Artur Mas pone en marcha su ‘rehabilitación’

El expresidente, que ya se ha reunido con abogados y empresarios, prepara su regreso, sabedor del ocaso de Puigdemont, con la vista puesta en unas hipotéticas elecciones catalanas en otoño de 2019

20.11.2018 00:00 h.
8 min

“Me niego a tener que elegir entre Artur Mas y Carles Puigdemont”, aseguraba recientemente un destacado dirigente de PDeCAT. De esta forma daba carta de veracidad al posible retorno del expresidente de la Generalitat a la primera línea política. Varios factores alientan ese regreso.

Por un lado, el camino hacía ninguna parte de Puigdemont. Por otro, la resistencia de PDeCAT a sucumbir a la radicalidad del fugado a Waterloo. Si a esa situación se añade el empuje de ERC y su giro moderado en las encuestas de intención de voto “se impone un regreso a la centralidad que un día tuvo CiU. El nacionalismo moderado sigue huérfano. Y la red territorial convergente, prácticamente intacta”, explican fuentes soberanistas.

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Artur Mas junto al presidente de CECOT y el presidente del Govern, Quim Torra, en la Nit del Empresari de la patronal

Ante esta situación, Mas pide paso. Tiene cuota mediática y tirón entre determinados sectores sociales y empresariales. Lo demostró el pasado viernes, cuando asistió como invitado a un desayuno solidario en el Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona. Dos colectivos de letrados expresaron su rechazo a la presencia de un condenado por un delito de desobediencia por la consulta del 9N y que además tendrá que pagar 4,9 millones de euros por orden del Tribunal de Cuentas. Advertían de que el encuentro serviría para “blanquear” la imagen Artur Mas. Y algo de eso hubo.

El cortejo de los abogados

“Fue poca gente, pero acudieron abogados no independentistas con la intención de hacer negocios, como el exdecano Pedro Yúfera”, explica una fuente conocedora del acto. La presencia de Yúfera es, a juicio de varios abogados consultados por este diario, especialmente significativa. El ICAB, bajo el mandato de Yúfera, apoyó el editorial conjunto que doce diarios catalanes publicaron en 2009 para instar al Tribunal Constitucional a respetar el Estatut. “El Colegio nunca ha escondido su sesgo catalanista”, explica esta fuente.

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Artur Mas, durante su visita a la empresa B-Grup, especializada en la distribución y comercialización de productos para la hostelería

Ni el propio Yúfera, contactado por este diario, ni el ICAB --cuya decana es Eugènia Gay, hija del exmagistrado del Constitucional que se opuso al recortar el Estatut-- han querido explicar detalles de este desayuno, que se hizo a puerta cerrada y al que acudieron unos 80 abogados. Pero algunos letrados lo ven como un paso importante hacia la rehabilitación social de Mas.

Otros abogados, más mordaces, explican que Mas debe mantenerse en primera línea “porque necesita recaudar fondos para pagar sus condenas pecuniarias”.

Encuentro con empresarios

Lo cierto es que Artur Mas no ha abandonado determinados foros donde se deja querer. Acudió, el pasado 15 de octubre, a la gala de los premios Planeta, a la que no asistió ningún miembro del Gobierno de Quim Torra. El 23 de octubre, acudió a la Nit de l'Empresari organizada por la patronal CECOT. Cuatro días después asistía al civet que ofrece anualmente Luis Conde. Lo hizo acompañado de David Madí, Marta Pascal y Xavier Trias, entre otros conocidos convergentes. Buena parte de los asistentes pertenecían al mundo empresarial, aquel que siempre ha sido enemigo de aventuras rupturistas, como el presidente de Planeta, Josep Crehueras; el expresidente de Foment del treball, Joaquim Gay de Montellà; el presidente de la Cámara de Comercio, Miquel Valls, o el presidente de la Cámara de Comercio de España y copresidente de Freixenet, José Luis Bonet, entre otros. El mensaje de los convergentes en ese foro fue muy claro: Artur Mas puede ser la solución al conflicto catalán.

También fue el problema, pero el tiempo ha puesto sordina al desafío que el hijo político de Jordi Pujol lanzó en 2012 para tapar sus recortes y la corrupción de su partido.

Artur Mas (c) con el exdecano del Colegio de Abogados, Pedro Yúfera, en un acto en el que agradeció su apoyo en los "momentos de dificultad" / CG

Artur Mas (c) con el exdecano de los abogados, Pedro Yúfera, en un acto en el que agradeció su apoyo en los "momentos de dificultad"

El expresidente catalán fue condenado a dos años de inhabilitación por la consulta del 9-N. Sin embargo, en su recurso ante el Tribunal Supremo, Mas pidió la revocación de la sentencia y que, en caso de confirmarla, no le impida concurrir como candidato en procesos electorales.

Petición al Supremo para acudir a las elecciones

Mas alega que fue juzgado "en su condición de presidente de la Generalitat" en relación al "desempeño de las funciones de gobierno inherentes" a su cargo, por lo que entiende que "ninguna" de las actuaciones por las que fue condenado estaban relacionadas con las funciones propias de un parlamentario u otro puesto electo.

Aspira Mas a poder presentarse a las elecciones autonómicas si, como valoran en el Govern, se celebran en otoño de 2019. Su histórico hombre de confianza, David Madí, consciente de la fallida estrategia de Puigdemont, prepara el terreno. Pero también sabe que el futuro pasa por ERC, que el juicio por el 1-O será un revulsivo para Oriol Junqueras y que es casi imposible que los republicanos logren la mayoría absoluta. “Nos necesitarán”, afirman en PDeCAT.

Pero en la ecuación no entra Puigdemont y su Crida. Un experimento también fallido, pues pretendía impulsar una lista única independentista. Ni ERC ni la CUP están por la labor, mientras que PDeCAT se sabe depositaria de las esencias ideológicas de CDC y de su red territorial a través de sus alcaldes. Algo que no tiene Puigdemont.

Adiós a la unilateralidad

Como se sabe, el exdirigente convergente, que posteriormente presidió PDeCAT, tuvo que dar un paso a un lado cuando la CUP pidió su cabeza a cambio de dar apoyo a Junts pel Sí, la coalición formada por CDC y ERC ganadora de las elecciones de 2015. Fue entonces cuando Mas ungió presidente a Puigdemont, un diputado de Girona que ya era independentista cuando nadie en CDC se atrevía a abrazar públicamente esta ideología.

Fugado de la Justicia por organizar el referéndum del 1-O y aprobar la declaración unilateral de independencia (DUI), Puigdemont está cada vez más solo. Se resiste a confesar que el procés ha fracasado y mantiene un gobierno virtual en Waterloo que ni PDeCAT ni ERC apoyan. Ambas formaciones llevan tiempo soltando lastre de la unilateralidad que promueven los duros de Puigdemont, cada vez orillados por dirigentes pragmáticos como Elsa Artadi o Ferran Mascarell, las apuestas de los neoconvergentes. Ambos formaron parte del Gobierno de Artur Mas.

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