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Una chica manda mensajes desde su móvil escondida / FREEPIK

Los peligros y fobias de las nuevas tecnologías

Los psicólogos advierten del enganche al móvil y otros riesgos relacionados con los dispositivos que usamos a diario

9 min

¿Cuántas horas pasamos enganchados al móvil? ¿Lo oyes sonar o vibrar incluso cuando no lo hace? Las nuevas tecnologías tienen múltiples beneficios y han desarrollado nuevas forma de comunicación. Sin embargo, existe una línea muy fina entre abusar o no de estos avances y dispositivos tecnológicos. Los psicólogos advierten de algunas fobias y peligros de esta era digital.

Manuel Armayones, director de Desarrollo del eHealth Center y profesor de Estudios de Psicología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), llama a estos problemas psicopaTIClogías. “No son trastornos mentales, pero pueden tener de base un trastorno mental”, explica a Crónica Global. Así, Armayones subraya varias psicopaTIClogías muy comunes o movimientos que toman fuerza.

Una mujer atiende a una llamada agobiada / FREEPIK
Una mujer atiende a una llamada agobiada / FREEPIK

1. Nomofobia

“Es la fobia o el miedo a no llevar el móvil encima”, detalla este profesor y psicólogo. Es decir, algunos usuarios creen, de verdad, que su mundo se acaba y sienten una desolación muy grande si no llevan siempre el móvil con ellos. “No es un trastorno, pero sí un gran problema”, matiza Armayones. Una de las razones por las que algunos usuarios no pueden vivir sin sus móviles es que estos terminales ya hacen de todo, o casi de todo. Es decir, se puede pagar con el móvil, hacer transferencias, enviar documentos, abrir la puerta del coche o la casa, hacer videollamadas, mirar las redes sociales, etc.

2. Síndrome de la vibración fantasma

“Se produce cuando alguien espera una llamada o un mensaje y cree que su móvil está sonando o vibrando aunque en realidad eso no sucede”, señala Armayones. Este síndrome es habitual en estados de estrés y lo que produce es más ansiedad y agobio, pero, en realidad, “no es un problema grave”, recuerda este experto.

3. FOMO (Fear of Missing Out)

Es el miedo a perderse algo. “Es una fobia muy típica de los adolescentes, ya que ellos suelen pasar mucho tiempo en las redes sociales”, explica este profesor de la UOC. Para algunos usuarios sentirse como unos outsiders, es decir, vivir ajenos a lo que ocurre a su alrededor, es lo peor que les puede pasar. “Tienen miedo a quedarse fuera y eso les puede genera mucha ansiedad”, añade Armayones.

4. Del FOMO al JOMO

Otra situación que tiene lugar en la actualidad es que, en algunos casos, se pasa del FOMO --el temor a perderse algo-- al JOMO (Joy of Missing Out), que es justo lo contrario. Se trata de convertir ese miedo en alegría tras conseguir desconectarse. “Se trata de sentir satisfacción por hacer un uso racional de las tecnologías y el teléfono. Disfrutar de los momentos de desconexión”, detalla Armayones. Este psicólogo insiste en la importancia de desconectar y de ser más racionales con las nuevas tecnologías. “Aunque el móvil pueda funcionar durante 24 horas eso no significa que nosotros tengamos que hacer lo mismo. El sentido común y el autocontrol pasa por enviar los mínimos mensajes posibles y en horas racionales, no a las 12 de la noche. Se trata de hacer un uso racional de los nuevos sistemas de información”, señala.

5. El ‘phubbing’

“Es cuando pasamos de otra persona por estar mirando y usando el móvil”, explica Armayones, quien recuerda que el móvil se consulta de media más de 150 veces al día. Según el Informe Mobile en España y en el Mundo 2019 de Ditrendia, los usuarios dedicaron en 2018 una media de 800 horas en internet desde sus smartphones y cada persona pasó tres horas diarias en apps.  En España, en concreto, dos de cada tres minutos dedicados a navegar por la red se hace desde dispositivos móviles. La palabra phubbing es el resultado de unir phone (teléfono) con snubbing (hacer un desprecio). El phubbing es lo que hacemos cuando estamos en una cena con amigos o familiares e ignoramos a quienes están a nuestrao alrededor por prestarle atención al móvil, en lugar de mantener una conversación cara a cara.

Por otra parte, existen también otras fobias o miedos relacionados con determinados teléfonos.

6. La tripofobia del iPhone 11

La tripofobia es el miedo o aversión a mirar figuras geométricas muy juntas, sobre todo agujeros y rectángulos pequeños. Así, cuando Apple lanzó en 2019 el iPhone 11 y iPhone 11 Pro, el nombre de tripofobia o miedo a patrones repetitivos volvió a sonar con fuerza. La forma que crean las tres cámaras circulares del modelo Pro es lo que molesta, disgusta o repulsa a algunos usuarios. Sin embargo, tal y como subraya la directora técnica y psicóloga de las Clínicas Origen, Pilar Conde, “no es un problema tan extendido y las limitaciones que puede generar no son elevadas”.

No obstante, Conde alerta de otros comportamientos fruto del cambio tecnológico cuyos síntomas son idénticos a los de una adicción. Es decir, con el móvil, por ejemplo, hay personas que lo necesitan cada vez más, que sufren ansiedad si no lo tienen y que pueden incluso aislarse de su entorno por un uso abusivo de dicho dispositivo.

La triple cámara del iPhone 11 Pro
La triple cámara del iPhone 11 Pro

¿Adictos al móvil?

“A nuestras clínicas vienen personas enganchadas a las redes sociales, al móvil y también a los juegos y apuestas online”, señala Conde. De hecho, la media de sesiones en adultos para estos casos puede oscilar entre las 14 y 20 sesiones a unos 55 y 60 euros, de media, cada sesión.

Sin embargo, esta especialista asegura que este enganche esconde bajo otros problemas, ya sean de ansiedad o de dependencia. En ese caso, las pautas que se toman pasan, en primer lugar, por explicar al usuario cómo funciona el enganche al móvil, después, la idea es ir reduciendo su uso progresivamente y, finalmente, prescindir del móvil en momentos de ansiedad para no usarlo como arma de desahogo.

Dos niños enganchados al móvil / FREEPIK
Dos niños enganchados al móvil / FREEPIK

Asimismo, si la persona que va a terapia está enganchada a los juegos online, que habitualmente son jóvenes, lo primero que hay que hacer es hablar con los padres, marcar un uso adecuado del móvil y unas circunstancias de uso, así como un tiempo al día.

“Es importante crear un patrón y ser consistentes con el mismo. La retirada total del teléfono no es la solución, sino aprender a usarlo de forma adecuada. El móvil tiene que percibirse, sobre todo en los niños y niñas, como un juguete o tipo de entretenimiento más y evitar a toda costa el aislamiento”, concluye Conde.