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El consejero de Economía, Jaume Giró (i), y el presidente Pere Aragonès (d), responsables de una fiscalidad catalana que disuaden de regresar a las empresas que se fueron durante el 'procés' / EUROPA PRESS

La fiscalidad catalana frena el regreso de las empresas

La mayor parte de las 5.000 sociedades que cambiaron su sede en los momentos álgidos del ‘procés’ no han vuelto, sobre todo por el “infierno fiscal”, pero también por la inestabilidad política

11 min

¿Volverán las empresas que se fueron de Cataluña en los momentos álgidos del procés? Economistas, fiscalistas, juristas y registradores consultados por Crónica Global coinciden en que la mayor parte de las 5.000 sociedades que cambiaron su sede no han regresado. Ni lo harán a corto plazo, principalmente por la alta presión fiscal existente en Cataluña. La inestabilidad que todavía genera un gobierno independentista también disuade de ese retorno. Lo dijo el presidente de Banc Sabadell, Josep Oliu, hace unos meses: “No sé qué debe ocurrir para que el banco vuelva a Cataluña pero lo que sí sé es que eso que tiene que ocurrir no se ha dado”, expresó. Y si esta entidad sigue en Alicante, Caixabank permanecerá en Valencia, según afirma su presidente, José Ignacio Goirigolzarri.

Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell, en un acto corporativo / EP
Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell, en un acto corporativo / EP

Pero, ¿regresarán algún día? “La pregunta es prematura”, afirma Benito Arruñada, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra (UPF). “Mientras sigan saliendo, como aún sucede, no tiene mucho sentido preguntarse si volverán las que se han ido. Además, no creo que tengan intención de volver. Primero, porque subsisten las condiciones de inestabilidad política e institucional que las empujaron a salir. La Generalitat sigue en manos de partidos que han creado un infierno fiscal, que cuestionan las instituciones y siguen prometiendo su ruptura. Por remoto que sea, es un riesgo que ninguna empresa sensata está dispuesta a asumir".

Además, añade, "a algunas de esas empresas simplemente les está yendo relativamente muy bien en su aventura exterior. El caso más anecdótico que reporta la prensa es el de los restaurantes con filial en Madrid, pero sucede algo similar con muchas otras, como las cadenas de hostelería o incluso los bufetes jurídicos. Si facturan más fuera que dentro de Cataluña, es lógico que tiendan a centrarse fuera".

Costes reputacionales

Según Arruñada, "el cambio de sede, en cualquier dirección que se produzca, entraña costes fijos, sobre todo reputacionales. Muchas de las empresas que se han ido sufrirían un coste notable en caso de volver. Por un lado, a que se resentiría su reputación fuera de Cataluña. Por otro, también sufriría su reputación en la propia Cataluña. Su regreso sería percibido aquí como un apoyo a nuestros actuales gobernantes, y éstos ni siquiera cuentan con el apoyo de la mitad de los catalanes".

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Caixabank / CAIXABANK
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Caixabank / CAIXABANK

"Son los sesgos --añade-- de la ley electoral los que les permiten controlar la Generalitat; pero no cuentan con el apoyo de la mayoría de la población. Por fortuna, el mercado funciona sobre bases estrictamente proporcionales. El separatismo tiene perdida esa batalla: su peso político no se corresponde con su peso económico, y la evolución demográfica tampoco le favorece".

"No se dan las condiciones"

Para Esaú Alarcón, abogado fiscalista en el despacho Gibernau y profesor universitario, "no se dan las condiciones. Cataluña es la autonomía con mayores impuestos propios y una de las que tiene el impuesto de patrimonio más elevado. Actualmente, hay otras que lo tienen más elevado, pero supone una diferencia de uno a 100 respecto a la Comunidad de Madrid".

El experto afirma que "la tarifa del IRPF de un catalán sigue siendo más elevada que en otras comunidades, hay una diferencia de cinco puntos con Madrid. Además, Madrid piensa deflactar su tarifa por cuenta propia, y habrá más diferencia aún". Al igual que Arruñada, el fiscalista entiende que "si los directivos de las empresas ven oportunidades en otros territorios y se trasladan por motivos fiscales, es lógico que se acaben marchando". Alarcón, miembro de la AEDAF (Asociación Española de Asesores Fiscales) y de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, pone como ejemplo el hecho de que "los grandes bancos y entidades que se fueron de Cataluña en 2017, que podrían volver perfectamente porque mantienen su estructuras aquí, no han vuelto. Si los grandes no vuelven, los pequeños va a ser complicado que lo hagan".

Los CDR sujetan carteles a favor de la independencia y la palabra Freedom / EB
Los CDR sujetan carteles a favor de la independencia y la palabra 'Freedom' / EB

Las pequeñas, más posible

Otra cosa, precisa, "es que haya una tipología de empresa que huyó por el referéndum del 1-O, no ya por cuestiones fiscales, sino por imagen, cambiaron sus estatutos y su sede, aunque no tenían nada fuera. En realidad hicieron un cambio de domicilio ficticio. En ese caso, en el despacho sí que hemos visto empresas que han vuelto. La burocracia y los costes, en este caso, hace que te vuelvas a Cataluña. ¿El resto? Yo lo veo implanteable a día de hoy".

En la misma línea, Jorge Fernández, abogado y socio de Círculo Legal Barcelona, recuerda cómo "muchas empresas importantes y de calado, con motivo del procés independentista de 2017, decidieron trasladar su domicilio social a otras comunidades, como Madrid, Valencia y Andalucía, buscando una cierta estabilidad institucional, financiera y económica, y proteger sus intereses, así como los de sus socios y accionistas. Entre 2017 a 2022, el goteo de empresas que se han ido ha sido constante. Es un hecho importante sobre el que habría que hacer alguna reflexión".

Diferencias entre autonomías

"Si bien la fuga en 2017 se debió al proceso independentista" --añade--, "el hecho de que en los siguientes años se siga produciendo, se debe a otros factores, como la inestabilidad institucional, económica y financiera". Y también con cuestiones relacionadas con la fiscalidad. Es cierto que el impuesto de sociedades es el mismo para todas las comunidades, pero hay otros como el IRPF que afecta al bolsillo de los directivos. En los tramos más altos si que hay diferencias muy importantes entre lo que se tributa en Cataluña y en el resto de España. En impuestos como el de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, o el impuesto de sucesiones y donaciones, hay un trato bastante diferente, mucho más beneficioso en otras autonomías que en esta región.

"Se tendría que reflexionar" --afirma Fernández-- sobre qué se estará haciendo mal, qué pasa con estas diferencias. Estamos hablando, no de una sociedad limitada pequeñita o una sociedad anónima unipersonal, sino de empresas que están en el Ibex que se fueron y no han regresado"

Falta de incentivos

Desde el Colegio de Registradores de Cataluña, su decano, Vicente José García-Hinojal, abunda en ese goteo continuo. "A partir de septiembre de 2017 comenzó un éxodo de empresas de Cataluña, una situación que alcanzó su cénit en el primer semestre de 2018”. En esas fechas, aproximadamente 4.000 empresas abandonaron Cataluña. Posteriormente ha continuado este goteo, indican desde este colegio profesional, y actualmente la cifra de empresas que han cambiado su sede social roza las 5.000. 

“Los registradores de la propiedad consideramos que, con ser importante dicho número de empresas, creemos que es más importante la entidad de las mismas y el sector de actividad. Personalmente, echo de menos intentos por parte de las instituciones y de la propia administración para incentivar la vuelta de estas empresas”. Para García-Hinojal, la vuelta de las empresas representaría un beneficio para Cataluña, tanto desde el punto de vista económico como reputacional, además de aportar confianza y un escenario estable para potenciales inversores nacionales y extranjeros”.

Una decisión dura

El profesor de Economía Aplicada en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Ferran Brunet, cree que “aunque haya vocación de normalidad y querencia por la tierra, las empresas residentes en Cataluña que se domiciliaron en otros lugares muy difícilmente volverán. Tomar la decisión de irse fue a menudo muy muy duro”. Autor de Economía del separatismo catalán (Planeta), considera que “para volver, las condiciones deberían cambiar seriamente: se debería superar el caos político, la polarización social y el infierno fiscal reinante en Cataluña”.

Si estas condiciones cambiaran “de modo fehaciente, sí volverían muchas empresas, naturalmente, y con ellas se ayudaría a recuperar la decadencia en que se halla Cataluña”, concluye Brunet.