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Enric Crous, el candidato del sector independentista para presidir la Cámara de Comercio de Barcelona / CG

El independentismo impulsa la candidatura de Enric Crous a la Cámara de Barcelona

El empresario, consejero delegado de Cacaolat, aplaza su decisión por el malestar que genera la inicitiva entre los accionistas de su empresa

17.06.2018 00:00 h.
5 min

Enric Crous Millet (Barcelona, 1947) fue maragallista. De hecho, el empresario que lo fue todo en el grupo cervecero Damm y que hoy vive jubilado en una empresa participada, Cacaolat, ejerció como director general de Fira de Barcelona y Mercabarna en los años 80 con Pasqual Maragall como alcalde de Barcelona. Hoy, como muchos otros catalanes, ha abrazado las tesis soberanistas y se ha entregado a sus principios básicos, según personas próximas. Es el hombre del independentismo para ocupar otra institución empresarial que se ha mantenido ajena al debate político de los últimos años.

Con 71 años, Crous es la alternativa escogida por un grupo de empresarios del independentismo para llevar sus tesis a la presidencia de la Cámara de Comercio de Barcelona. Ese grupo, formado sobre todo por participantes en el lobby nacionalista Femcat, intenta presentar a Crous como un ejemplo de renovación empresarial.

Entre ellos se encuentra el empresario del sector del transporte Miquel Martí Escursell (Moventia) con intereses en el ámbito metropolitano barcelonés, incluido el tranvía de la Ciudad Condal y el expresidente del Port de Barcelona, el exdirigente convergente Sixte Cambra. Ambos, según ha podido saber este medio, serían los dos principales impulsores y agitadores de la candidatura de Crous.

Edad y trayectoria

El actual consejero delegado de Cacaolat (una firma propiedad al 50% de Cobega y Damm) sostiene, en conversación con Crónica Global, que la decisión de presentarse no ha sido adoptada aún. Con todo, otras fuentes señalan que quien fue director general de la cervecera catalana ya ha iniciado contactos y movimientos tendentes a posicionar su figura como una de las renovaciones de la institución cameral.

En medios empresariales, sin embargo, se señala que será difícil para Crous aparecer como una figura de renovación dada su edad y trayectoria. En todo caso, su principal aportación a esa candidatura crítica con la gestión desarrollada por el actual presidente, Miquel Valls, estaría relacionada con la exaltación de los valores nacionalistas entre las empresas y la atribución elíptica al Gobierno central de todo tipo de responsabilidad por los problemas políticos del momento.

Aunque en el grupo impulsor hay empresarios nacionalistas con pedigrí como Cambra, lo cierto es que muchos de ellos han vivido una transformación fulgurante hacia el secesionismo. Sería el caso del agitador Martí y del propio Crous. En el caso del antiguo cervecero se da la circunstancia de su fulgurante amistad en los últimos años con Carles Vilarrubí, el empresario que creció a la sombra de la familia Pujol y que es el esposo de la presidenta y socia mayoritaria de Coca-Cola en Europa, Sol Daurella.

Enfrentado con los accionistas

La dueña de Cobega, presidenta además de la envasadora española y de la europea, situó a Crous como primer ejecutivo de Cacaolat cuando compró, a medias, la empresa de batidos junto a Damm. Ninguno de los dos socios está del todo satisfecho con la gestión del directivo, aunque habida cuenta de su alta exposición pública han preferido mantenerlo al frente, según ha podido saber este medio del entorno del grupo de refrescos.

Algo parecido ocurre con la cervecera, donde su principal accionista ha sostenido en privado que no comparte el interés de Crous por una carrera institucional que le llega tarde por edad. El propio Crous, en contra de otras informaciones recibidas por este digital, sostiene que su relación con Demetrio Carceller sigue igual de fluida que siempre, sin dar más explicaciones.

Pronunciamientos secesionistas

El que podría ser candidato del independentismo intenta dejar clara que la suya, en cualquier caso, no sería una opción política, sino que él se mantiene alejado de cualquier actitud partidaria. Sin embargo, fuentes de la Cámara de Barcelona señalan que en los últimos tiempos Crous sólo se ha significado en los plenos y otros órganos de gobierno defendiendo postulados empresariales de claro signo secesionista.

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