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Imagen de archivo con un alumno en clase en pleno uso de su teléfono móvil, un debate abierto en las aulas del país / EFE

¿Qué hacemos con los móviles en el 'cole'?

El inminente y tajante veto de Macron en Francia divide en España a padres, docentes y administraciones

20.08.2018 00:00 h.
6 min

¿Permitir el uso del móvil en los colegios, o vetarlo hasta en los recreos, como ha decretado el presidente francés, Emmanuel Macron, en el país vecino este curso? Padres, docentes, sindicatos y administraciones se muestran divididos ante el dilema. El Ejecutivo de Pedro Sánchez evitará mojarse --al modo de Rajoy-- en ese charco, según fuentes del Ministerio de Educación.

El uso y la adicción en España superan a los del país vecino, donde ha sido considerado un problema de "salud pública". Según el INE, uno de cada tres niños de 10 años tiene todo el día un smatphone en sus manos. Y a más edad, mayor uso. A los 15 años lo tienen nueve de cada 10. Lo consultan diariamente una media de 200 veces y reciben un promedio de 450 mensajes.

La preocupación ante el fenómeno llevó hace unos años a disposiciones y vetos en Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Valencia y Madrid. Luego las han aflojado por la complejidad de su puesta en práctica. El rechazo de alumnos adictos, el "prohibido prohibir" y el de algunos docentes que se ven indefensos y recelan de su efectividad son algunas de las problemáticas planteadas.

Decisión de cada centro

A falta de una norma comunitaria y estatal, que sería impugnada por invasión de competencias, el uso de los dispositivos depende del reglamento de cada centro. Es calibrado y aprobado por su consejo escolar, donde tienen representación profesores, alumnos y padres.

Así, dentro de un mismo territorio o localidad hay colegios que consienten estos dispositivos con unas normas razonables de uso, y otros con una prohibición a rajatabla. Entre los primeros es habitual permitir su empleo en los recreos. Hay centros que los requisan a la entrada y algunos que permiten su entrada pero limitan su uso a los aseos y otros espacios escondidos.

Rendimiento y acoso

El debate, según los pedagogos, es si se trata de una herramienta para educar o debe ser restringida por su poder de distracción y jugueteo, con sus repercusiones en el rendimiento escolar.

Una investigación de la London School of Economics, realizada con 130.000 alumnos de 16 años, asegura que las escuelas que prohíben a los estudiantes llevar el móvil a clase han visto una clara mejora en los resultados de las pruebas académicas.

Impacto en los alumnos

"El impacto equivale a una hora adicional de clases por semana, o a aumentar el año escolar en cinco días", según los autores. Sin embargo, aseguran que los teléfonos y otras tecnologías pueden utilizarse para mejorar el aprendizaje. Otro estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona afirma que el fracaso escolar registra un "incremento lineal" a medida que aumentan las horas dedicadas a los soportes tecnológicos y se reduce el control de los móviles.

Pero además, estos teléfonos inteligentes pueden servir para fotografiar y acosar a compañeros y profesores. Un 10% de los adolescentes españoles ha sufrido mobbing (acoso) en alguna ocasión y uno de cada cuatro de ellos responde a una práctica de ciberacoso, según la ONG internacional Bullying Sin Fronteras.

Dudas sindicales

El sindicato CCOO advierte de que los alumnos también se distraían antes, por ejemplo mandándose "notitas", y que prohibirlos es poco menos que "poner puertas al campo". Afirma que puede generar conflictos y "fomentar una especie de clandestinidad".

"La cuestión es cómo regularlos, cuándo y para qué utilizarlos”, observan en UGT. Los docentes de las dos formaciones sindicales son partidarios de no permitirlos en la Educación Primaria, hasta los 12 años. Pero desde Secundaria, el móvil se podría incorporar como instrumento educativo en el proyecto del centro, igual que ocurrió con los portátiles o las pizarras digitales.

Reto didáctico

Convertir las escuelas en centros sin móviles aboca al riesgo, según algunos expertos, de que los adolescentes las perciban como elementos ajenos a su realidad, donde la presencia de los dispositivos es constante. "Prohibirlos es dar la espalda a los tiempos en los que vivimos", defiende Leticia Cardenal, presidenta de la confederación estatal laica de padres CEAPA.

Cardenal se muestra más partidaria de "dar pautas y normas para hacer un buen uso". Pero este reto es complicado. En muy pocas de las 28.000 escuelas e institutos de toda España se utiliza el móvil como la gran herramienta didáctica que podría ser.