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Paco Romero, propietario del bar El Capricho Gallego, desvalijado el lunes de madrugada en Barcelona / CG

Los vecinos del bar desvalijado en Barcelona: "Colau nos ha abandonado"

Los residentes de La Teixonera de Barcelona lamentan la oleada de crímenes e incivismo en la zona: "El barrio va cada vez a peor porque nos tratan como la periferia"

5 min

"Ada Colau nos tiene abandonados". Hablan los vecinos del bar saqueado la madrugada del lunes en La Teixonera de Barcelona: "El barrio va cada vez a peor porque nos tratan como la periferia". El último episodio de esta degradación fue el robo con violencia del comercio El Capricho Gallego, situado en la plaza d'Isop. Fue el tercer atraco en 13 meses. "Está la cosa desmadrada", avisan los ciudadanos que residen cerca del bar desvalijado.

Vídeo del robo perpetrado en el bar de La Teixonera

Uno de los que envía la señal de alerta es Pedro. Prefiere no revelar su apellido, pero sí su edad: 53 años. "Todos ellos en este barrio", presume. ¿Qué le está pasando a la zona donde nació? "Delincuencia aquí siempre ha habido. El problema es que ahora tenemos tres comisarías: dos de la Guardia Urbana --avenida de l'Estatut y avenida de Vallcarca-- y una de los Mossos d'Esquadra --Vallcarca--. Y no se nota", critica. "Hace poco han atracado una joyería aquí arriba. Hubo una violación de una joven hace poco. El tiroteo de El Carmel de julio. Ahora, este robo", enumera.

"Somos la periferia"

Virginia López también es vecina de la zona. Fue una de las primeras que advirtió que un grupo de personas trataba de saquear el bar El Capricho Gallego la madrugada del lunes. "No es que estos barrios sean malos. Es que somos la periferia de Barcelona. Y claro, aquí no invierten tanto como en el centro. No nos hacen caso", valora. Uno de estos ejemplos es el ataque al icónico bar barcelonés, abierto en 1981. "Llamé al 112 y no vino nadie. Fuimos nosotros los que tuvimos que perseguirlos a pie. Un coche patrulla los hubiera cazado rápidamente", asevera.

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Paco Romero ya ha instalado cámaras y cristales y ahora colocará rejas y bombas de humo en su bar / CG

Según la misma vecina, hay pocas patrullas en la zona. "Falta seguridad. El tiroteo de El Carmel ya nos puso en alerta. Luego hubo la violación de la chica en La Clota y ahora esto. Y no vemos más patrullas de la Urbana o los Mossos", indica. También envía un mensaje para la munícipe, Ada Colau. "Que espabile. Esto es la montaña. Te pasa algo y nadie se entera. Mira que yo vengo del Poble Sec, que tampoco es la mejor zona de Barcelona. Pero la seguridad en Barcelona está empeorando y aquí se está volviendo insostenible", advierte.

"Cada fin de semana pasa algo"

Paco Romero vive esta nueva oleada de inseguridad en primera persona. Regenta el bar El Capricho Gallego que fue asaltado la madrugada del lunes. "Entraron rompiendo el cristal. Después, forzaron la persiana con una palanca. Lo último, reventaron las máquinas tragaperras con las arquetas de metal de telefonía. Fueron a por las máquinas. Tardaron 3 minutos y medio", resume. El comerciante, que emplea a cinco personas, persiguió él mismo a los ladrones a pie. "Entre la persiana, el cristal y las tragaperras hay unos 40.000 euros de daños. Veremos lo que cubren las aseguradoras".

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Barrio de La Teixonera, donde el lunes fue desvalijado un bar / CG

"No digo que nos tengan dejados de la mano de dios --continúa--. Están cubriendo la Ronda de Dalt y poniendo las escaleras mecánicas. Pero hacen lo justo para que nos callemos. Aquí cada fin de semana está pasando algo. Cuando no fue el tiroteo del Carmel fue la violación de la menor en La Clota. Hace poco, una persecución en moto en dirección contraria". Pone deberes al Ayuntamiento porque él ya los ha tenido que hacer: ha colocado cámaras de seguridad en su bar y blindará con barras de hierro la persiana que le han abierto tres veces. "Ahora instalaré una bomba de humo de emergencia", avisa. ¿Qué faltaría, pues, que haga el consistorio? "Mira, falta seguridad. Que pase una patrulla de vez en cuando. Sólo con la presencia policial ya cambiaría la cosa. Pero no está pasando", concluye antes de volver a evaluar los daños.