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Un puesto de comida en Palo Alto Market

‘Kokedamas’ y ‘chimichurri’ en el cuarto aniversario de Palo Market Fest

Diseño, música y street food el primer fin de semana de cada mes en Barcelona

01.12.2018 00:00 h.
10 min

¿Qué tienen en común la construcción de una escuela en Senegal, el arte ancestral japonés del kokedama, y el chimichurri? No, no es un chiste. Es un mercado que se celebra el primer fin de semana de cada mes en Barcelona desde hace cuatro años: Palo Market Fest.

Esta iniciativa, que suma ya 47 ediciones, nace, en palabras de su presidente, Pedrín Errando, “como plataforma para profesionales emergentes y nuevos creadores”. Pero además de música en directo, puestos de comida callejera, innovación y artesanía, acoge proyectos con fines solidarios.

Una escuela en Senegal

Foundawtion es una organización sin ánimo de lucro que está construyendo una escuela en Thionk-Essyl, Senegal. A través de las láminas de Javier Mariscal --presidente, además, de la Fundación Palo Alto-- o los cómics de Javi Royo vendidos en el mercado, se ha contribuido a financiar una pequeña parte de la edificación.

“Los mercadillos solidarios ayudan modestamente a financiar proyectos, pero quizás lo más relevante es contactar con personas que acaban colaborando con su tiempo y su conocimiento”, explica el presidente de Foundawtion, David García.

Risas en el hospital

En el cuarto aniversario del mercado, la ONG que estará presente será Pallapupas, una entidad que ayuda tanto a pacientes ingresados en hospitales, como a sus familiares, a sobrellevar cualquier tipo de enfermedad.

Su fundadora, Angie Rosales, decidió hace ya 18 años unir sus dos grandes pasiones: la medicina y el teatro para formar a “actores de hospital”. Así es como nace la organización que trabaja para “llevar la risa” a los que más lo necesitan.

Arte milenario japonés

Palo Market también apuesta por los emprendedores. En la edición de este fin de semana, podrán verse proyectos interesantes de nuevos creadores. Entre ellos, la ancestral técnica japonesa de crear pequeños jardines dentro de bolas de musgo, conocidos como ‘kokedamas’, un proyecto bautizado como Omotesando Plants.

Uno de los kokedamas que elabora Joan Català / Omotesando Plants

Uno de los kokedamas que elabora Joan Català / Omotesando Plants

Joan Català viajó a Japón este verano y se enamoró de la técnica. Como “de rebote”, explica, trabajó en el servicio de atención al cliente de una floristería, y sabía que no existía oferta de su producto en el mercado, tras practicar esta técnica artesanal con tutoriales de Youtube, vio la oportunidad de lanzar su proyecto.

Plataforma de nuevos proyectos

Este emprendedor de 26 años, que crea sus pequeñas obras de arte en un taller de Sant Cugat del Vallès, ha lanzado su web hace pocos días y confía en iniciativas como Palo Market para dar el pistoletazo de salida a su proyecto: “Ir a mercados para darme a conocer y hacer contactos”, marca como objetivo.

El impulso a la agricultura y a los productos de proximidad tendrá su espacio de la mano de tres jóvenes de Torà, un pueblo de la comarca de la Segarra, que han creado la empresa Aromàtics del Mediterrani. ¿Su objetivo? Potenciar el elemento base de la dieta mediterránea: el aceite de oliva.

El aceite de los abuelos

El proyecto nace en 2013, de la unión de un sommelier, un trabajador social y un ingeniero. Aunque ahora solo quedan los dos últimos, Adrià y Marc. ¿Cómo nace la idea? Los abuelos de Marc elaboraban aceites aromáticos en casa y ellos, sin renunciar a sus profesiones y aprovechando sus ratos libres, deciden lanzar un crowfunding para emularlos y crear esta pequeña empresa.

Los aceites de Aromatics del Mediterrani en Palo Market / Aromatics del Mediterrani

Los aceites de Aromatics del Mediterrani en Palo Market Fest / Aromatics del Mediterrani

Adrià cuenta que los que acudan a Palo Market este fin de semana encontrarán un aceite picante “muy especial” ya que, a pesar de su potencia, “no mata el gusto”. También un aceite de hierbas “de toda la vida”, con anís, tomillo y orégano; y los más populares de las casa: los de trufa negra y blanca. Todos ellos infusionados en frío para conservar sus propiedades.

Del campo a la mesa

También tendrá su espacio una familia de agricultores que han decidido ofrecer sus productos directamente al consumidor. ‘Valorange’, de la familia Valero, que ofrece naranjas naturales a precio asequible.

Antonio Valero explica que la iniciativa nace hace ocho años, cuando tras una serie de envíos puntuales al extranjero, decide lanzarse y probar suerte con este nuevo proyecto. El mercado mensual, como al resto de emprendedores, le sirve de punto de encuentro con potenciales clientes.

Asado argentino

Como no sólo de la huerta vive el hombre, Dos boludos argentinos, Christian y Matías, han decidido revelar la receta del adorado ‘chimichurri’ bonaerense para que el churrasco patrio no tenga nada que envidiar al argentino.

Lo hacen con una foodtruck --furgoneta que sirve comida callejera-- que dice ofrecer “la verdadera experiencia de la auténtica parrillada argentina sobre cuatro ruedas”.

Entrada gratis para menores de 12 años

Para probar el asado argentino, conocer la labor de Pallapupas, o probar un zumo con naranjas “de verdad”, sólo hay que acercarse hasta la calle dels Pellaires 30, en horario de 11.00 a 21.00 horas el primer fin de semana de cada mes.

El precio de la entrada es de tres euros si se adquiere vía internet y de cuatro si se compra en el recinto el día del evento. Los menores de doce años y los vecinos de Poble Nou y de Diagonal Mar-Front Marítim pueden acceder de manera gratuita.

palo alto market ambiente julio

Exigencias de los vecinos

Pero, a pesar de poder acudir al evento mensual sin abonar la entrada, no todos los vecinos están conformes con la iniciativa. La concesión del espacio caduca en 2018 y, aunque los organizadores esperan que el Ayuntamiento de Barcelona la renueve, desde la asociación de vecinos del Poblenou exigen cambios.

Uno de sus miembros, Salvador Clarós, aclara que no son contrarios a la renovación de la concesión, siempre y cuando Palo Market se convierta en un espacio más abierto y su programación guarde más relación con el barrio.

Titularidad pública

Clarós lamenta que durante los 20 años que ha durado la concesión, el lugar se ha gestionado como un “espacio cerrado” a pesar de ser de titularidad pública. Eso sí, admite que desde la organización del mercado han accedido a cumplir con las peticiones puntuales de los vecinos.

Por su parte, la organización del evento reivindica este espacio como plataforma que da visibilidad a los nuevos talentos locales, y confían en que el consistorio les permita renovar la concesión.

Plataforma de promoción

Sus impulsores, cuenta Errando, parten de la idea de crear un espacio similar al de los mercados londinenses de Candem Town o Portobello, en los que confluyen artículos vintage, street food y nuevas tendencias. En el caso de Palo Market, el valor añadido, la misión del espacio, es crear una “plataforma de promoción” de profesionales emergentes.

Un mercado que permita que emprendedores como Joan, con sus ‘kokedamas’; Adrià y Marc, con sus aceites; la familia Valero, con sus naranjas; e incluso la construcción de una escuela en Senegal, lleguen a todas aquellas personas que una vez al mes tienen la oportunidad de visitarlo.