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Vigilantes de seguridad ante pasajeros conflictivos en una imagen de archivo / MA

Golpean a un vigilante de seguridad para colarse en el Metro

Pasajeros arremeten contra un trabajador en la estación de Paral·lel de Barcelona: el profesional sufre un fuerte golpe en la cabeza y magulladuras

5 min

Cuatro hombres han agredido con extrema violencia a un vigilante de seguridad en el Metro de Barcelona esta madrugada. Los individuos han golpeado al trabajador en la estación de Paral·lel cuando éste les ha reprendido que uno de ellos hubiera accedido al andén de la Línea 3 sin validar su billete. Tras ello y sin mediar palabra, los pasajeros lo han atacado. El profesional ha sufrido un fuerte golpe en la cabeza al topar con las escaleras mecánicas al desequilibrarse, además de magulladuras. Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha aclarado que las lesiones se han producido "durante un forcejeo" con dos individuos, y en ningún caso "con cuatro".

Ello contradice lo apuntado por fuentes sindicales de Prosegur a este medio, quien han insistido en que la "paliza" ha tenido lugar sobre las 06:00 horas en al apeadero de este bulevar barcelonés. Las mismas fuentes han agregado que la agresión ha sido "totalmente gratuita y muy violenta". También han apuntado al fraude como origen de la misma. Tras el ataque, los Mossos d'Esquadra se han personado en el lugar y retenido a uno de los atacantes para identificarlo, pues carecía de documentación. Por su parte, la víctima ha sido atendida por la mutua laboral de la compañía de seguridad. Está siendo examinada la mañana de hoy.

TMB: "Fue un forcejeo"

La versión de TMB es un tanto distinta. Admite el operador metropolitano de transporte un "golpe fortuito contra la escalera mecánica en el transcurso de un forcejeo con un usuario que había entrado sin validar y que se negó a hacerlo o a salir de la estación". Tras ello, "ha intervenido un segundo vigilante, que ha retenido al agresor y lo ha puesto a disposición de los Mossos d'Esquadra".

Sostiene además la enseña pública que el vigilante fue atendido en un centro sanitario, de donde salió a las nueve de la mañana. "Tenemos constancia de que su lesión no es grave", ha agregado la firma.

Segundo altercado en pocas horas

Sea como fuere, la agresión a un vigilante de seguridad en el Metro de Barcelona es el segundo altercado que vive el suburbano barcelonés. La agresión gratuita se suma a una pelea en la estación de plaza de Cataluña entre manteros y agentes de la Guardia Urbana que acabó con varios heridos, incluidos al menos dos agentes. Los hechos ocurrieron sobre las 18:30 horas del miércoles, cuando vendedores ambulantes saltaron a las vías del transporte para escapar de un operativo de la policía municipal de Barcelona. Tras ello, se enfrentaron a los agentes. La circulación quedó interrumpida unos minutos, tal y como avanzó Metrópoli Abierta.

El incidente acabó también con un lanzamiento masivo de piedras por parte de los vendedores en la manta, proyectiles que quedaron sobre el andén. El enfrentamiento se saldó con dos efectivos policiales heridos leves y una pasajera que también presentaba la misma condición.

Sindicatos: "Sin medios de defensa"

Preguntado por la cuestión, un portavoz de ADN Sindical ha señalado que "aún estamos a la espera de que el Departamento catalán de Interior cumpla con Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) y que autorice los esprays de gel. Por desgracia, por la lentitud de la administración seguimos sin tener medios de defensa". Cabe recordar, además, que esta agrupación de la parte social ha defendido en otras ocasiones las patrullas en pareja en el suburbano, y dispositivos conjuntos entre los vigilantes y los cuerpos y fuerzas de seguridad.

Cualquiera que fuere su opinión, lo cierto es que el ataque al vigilante de Prosegur llega tras la batalla campal en el andén del Metro de plaza de Cataluña, sí, pero también menos de un més después de una salvaje agresión con mordeduras a un trabajador de seguridad, también de madrugada. Los sindicatos alertan de que los ataques violentos a vigilantes se están convirtiendo en "algo habitual de cada turno, no de cada día".