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Imagen de sanitarios catalanes ante el Hospital Dos de Maig de Barcelona / EFE

El Govern trató de restringir la seguridad y salud de sus sanitarios

La Generalitat de Cataluña emitió una instrucción interna que abolía la seguridad laboral, conciliacion y descanso en plena pandemia: la retiró ante la polémica generada

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El Parlamento de Cataluña otorgará la medalla de honor a los profesionales sanitarios de la región por su bravura en la lucha contra el virus SARS-CoV-2. Pero ese reconocimiento no siempre fue tal. La Consejería catalana de Salud trató de congelar los derechos a la seguridad laboral, descanso y conciliación de médicos y enfermeros. Lo hizo mediante una instrucción interna publicada al inicio de la pandemia en marzo. El Departamento tuvo que retirar el documento de obligado cumplimiento ante el clamor de los sindicatos.

Instrucción del CatSalut para médicos y enfermeros en plena pandemia by Ignasi Jorro on Scribd

Fuentes del sector sanitario han recordado que el Servicio Catalán de Sanidad (CatSalut) emitió la instrucción pocos días después de que el Gobierno decretara el estado de alarma y el confinamiento en España. Los casos de contagio con SARS-CoV-2 crecían rápidamente y, también, las infecciones con Covid-19, la enfermedad que causa el patógeno. El sistema sanitario amenazaba con colapsar. Ante ello, el director del CatSalut, Adrià Comella, tomó cartas en el asunto y trató de abolir de facto algunos derechos de los médicos. Lo hizo mediante una carta interna.

"Los gestores sanitarios fallaron"

"Las gerencias territoriales del CatSalut recibieron la comunicación el primer fin de semana de confinamiento en España. La pandemia estaba fuera de control. Pero los equipos estaban respondiendo: los ambulatorios y consultorios cerraron y se centralizaron recursos humanos y materiales en los hospitales", recuerda un facultativo que recibió la instrucción. "Pero alguien en Barcelona no sabía muy bien lo que hacía. Enviaron la instrucción interna recordando que el derecho a la seguridad laboral, al descanso y a la conciliación quedaban subordinados al derecho a la atención sanitaria", enfatizan.

"Ello hizo explotar al personal. Recuerde que hablamos de unos días en los que estábamos haciendo los turnos 12 horas sin equipos de protección individual (EPI). La gente se protegía con bolsas de basura. Apenas había mascarillas ni guantes. Era dramático", agrega la misma fuente. Quizá por ello, el CatSalut retiró la orden interna poco después de emitirla. Si antes avisaba que entre derechos del paciente y del médico, prevalecían primeros, ahora ya no decía nada. La contestación interna había acabado con el ordeno y mando de Comella.

El director del CatSalut, señalado

El intento de abolir temporalmente, o al menos restringir, los derechos a la seguridad, descanso y conciliación de los sanitarios fue una de las metidas de pata que colocaron a Adrià Comella en el disparadero durante la crisis sanitaria. El número dos de la consejera Alba Vergés en el Departamento catalán de Salud se colocó también en la diana por el conflicto del hospital de campaña de Sabadell, donde una subordinada suya se enfrentó con el Ejército en el montaje de la instalación provisional contra el coronavirus en Sabadell. El caso generó una gran polémica, un enfrentamiento con el Ayuntamiento de Sabadell e incluso una denuncia judicial que fue archivada. Tras ello, ocurrió algo similar con el pabellón medicalizado montado por la Guardia Civil en Sant Andreu de la Barca (Barcelona). Ambos episodios son atribuibles a Comella.

Si el directivo contaba con poco crédito tras el paso de la pandemia, lo acabó de dilapidar en una entrevista en El Punt-Avui el 28 de abril. En el medio nacionalista, Comella deslizó que la falta de material en los hospitales catalanes "se había amplificado". Ello provocó una reacción unánime de sindicatos y Marea Blanca, que criticaron sus palabras. Al final de la pandemia y sin que el Departamento de Salud dé las cifras, se estima según datos oficiosos que ocho sanitarios han muerto con Covid-19 en todo el sistema sanitario autonómico. Quizá por ello, el alto cargo es ahora visto con recelo en buena parte de la red pública y concertada.