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Leo Higa, en fotos antes y después de la agresión en Barcelona en 2018 / CG

Leo, paralizado tras una paliza: el rostro de la inseguridad en Barcelona

El vecino de 38 años está postrado en una silla de ruedas desde hace un año, cuando una banda lo apaleó para robarle en la avenida Paral·lel; su familia exige justicia

23.02.2019 00:00 h.
6 min

Es Leo Higa, un vecino de Barcelona y rostro involuntario del repunte de la inseguridad en la capital catalana. El cocinero, de 38 años, está postrado en una silla de ruedas con parálisis desde hace un año por una salvaje agresión a manos de un grupo de individuos desconocidos. ¿Cuándo? Mañana, domingo 25 de febrero, hará un año.

Desde entonces Leo, un valiente cocinero con una hija de cuatro meses cuando fue asaltado en la avenida Paral·lel de Barcelona, se enfrenta a una batalla diaria. Acude al Centro Collserola, un establecimiento de la Ciudad Condal que dispone de una unidad de estimulación neurológica, para recuperarse de los graves daños cerebrales que le ocasionó un duro golpe en la parte lateral de la cabeza. Elena Allende describe cómo ha cambiado la vida de su hijo. "Llegó mi familia de Perú hacía 30 años. Leo y su hermano son ya catalanes. En Barcelona vivíamos dos familias, mientras que su hermano residía en Cambridge (Reino Unido). Todo cambió en febrero del año pasado", explica.

Paliza en grupo

El 25 de febrero de 2018, Leo volvía a su casa desde su centro de trabajo, un restaurante situado en la zona de la parada de Metro de Barceloneta. Se desplazaba en bicicleta, ya que vivía junto a su pareja e hija en Poble Sec. De repente y cuando faltaban unos 120 metros para llegar a su piso, un grupo lo abordó con ánimo de robarle. Eran las 0:30 horas de la madrugada. "No se sabe bien lo que ocurrió. Pero según testigos presenciales, trataron de atracarle y él se resistió. Era un chico fornido. Solo lo pudieron derribar de un golpe en la cabeza con un objeto contundente y desde atrás", explica su madre.

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Leo Higa, de paseo con su hija por Barcelona en un día soleado / CG

Ese suceso marcó un antes y un después en la vida de la familia. Leo sufrió graves daños en la cabeza que le ocasionaron parálisis corporal y pérdida parcial de visión. Se está recuperando paulatinamente, pero necesita ayuda. "La residencia cuesta unos 3.200 euros al més, más la rehabilitación, que son 48 euros por sesión. No recibimos ayuda alguna y lo costeamos todo entre los miembros de la familia. Estamos desesperados y pedimos a las administraciones que nos apoyen", implora Allende.

Según ella, "tuvo que dejarlo todo", incluida una empresa de viajes con siete empleados que capitaneaba, para ayudar a cuidar de su hijo. "Estamos con él de nueve de la mañana a diez de la noche. Su hermano ha vuelto de Cambridge. Es cuidado constante, porque no controla sus esfínteres y usa pañal. Y hay que cambiarlo de postura y aplicar loción cada tres horas para evitar las llagas. Todo eso no lo hacen en la residencia", detalla compungida. "Mi hijo es un bebé en un cuerpo de un hombre. Le destrozaron el cerebro", relata gélida. 

Campaña por la justicia

La familia del agredido se ha volcado con él. Y éste está haciendo progresos. "Comienza a mover la parte derecha del cuerpo. Una pierna, por ejemplo". No obstante, Leo necesita más. Por ello, la familia --cuya historia de valentía se puede seguir en este blog-- se ha dirigido al Ayuntamiento de Barcelona. Se ha reunido con Ada Colau, la alcaldesa, e incluso ha implorado la ayuda de ésta en una audiencia pública. Finalmente, la munícipe accedió a reunirse con ellos. La próxima semana tienen otro encuentro en el consistorio para vehicular sus demandas de ayuda económica hacia la administración competente. "No me rendiré. Iniciaré una campaña mediática. Acudiré a pedir monedas a la Rambla de Catalunya. Me plantaré en la plaza de Sant Jaume. Pero yo por mi hijo no me rendiré", explica la vecina, que también ha abierto una campaña de micromecenazgo para que la ciudadanía ayude a Leo [ver aquí].

Los allegados de Leo Higa tienen otro frente de combate abierto. El penal. Los Mossos d'Esquadra "archivaron el caso por falta de pruebas", asegura la familia. No obstante, éstos vinculan la brutal agresión con una banda dominicana establecida en los aledaños de la avenida Paral·lel de Barcelona, donde se produjo el ataque. "Los testigos no hablan por miedo. Pero tenemos incluso una foto de alguien que podría estar vinculado", avisa Allende. Han accedido al expediente del caso y, junto a un bufete legal, lo estudiarán. Anuncian acciones legales para hallar y castigar a los culpables y para resarcir a Leo como víctima de la inseguridad.

¿Qué imagen les queda de la ciudad? "Mala. No es generalizado, pero se ha degradado. Yo, que trabajaba con turistas, desde que pasó esto les empecé a advertir de que guardasen bien sus carteras, sus móviles. Barcelona antes no era así. Se ha deteriorado rápidamente. Mi hijo es otra víctima más de esta oleada", remacha la heróica madre.

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