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Dos trabajadores de Fuera Okupas junto a su vehículo / FUERA OKUPAS

Fuera Okupas: "Nos encontramos sinvergüenzas, no gente necesitada"

La empresa de Jorge Fe, con sede en Barcelona, ejecuta desalojos extrajudiciales por 2.500 euros y alerta del mercadeo con las viviendas allanadas

5 min

Jorge Fe creó Fuera Okupas en 2017. Dejó su trabajo, recuperando deudas de morosos, y fundó una empresa para expulsar a allanadores de viviendas. Por 2.500 euros, su equipo, formado por deportistas, entre los que se encuentran boxeadores profesionales, promete recuperar el inmueble en dos o tres semanas, con un porcentaje de éxito, aseguran, del 98%. Y es que, apunta su fundador, “el perfil del okupa es el de un sinvergüenza, no el de gente necesitada”.

Jorge Fe, fundador de Fuera Okupas tras el desalojo de un inmueble / FUERA OKUPAS
Jorge Fe, fundador de Fuera Okupas tras el desalojo de un inmueble / FUERA OKUPAS

Fe ha llegado a recuperar viviendas valoradas en 1,5 millones de euros, la última en la costa de Marbella, ya que, aunque la sede de la compañía se ubica en el barcelonés barrio de Sants, ejecutan desalojos extrajudiciales en toda España. El perfil de los usurpadores, explica, no se corresponde al de familias vulnerables. “No me he encontrado a nadie en paro que se haya visto abocado a okupar. Igual hay una realidad paralela que desconozco --ironiza--, pero yo topo con gente con zapatillas de 200 euros, pantallas de televisión impresionantes, y cochazos. No vayas a pensar que ocupan en La Mina”, detalla.

Mercado con los pisos okupados

Desde esta empresa de mediación señalan que se ha organizado un mercado con los pisos usurpados. “Como si fuera un negocio inmobiliario. Los ocupan y luego los venden por entre 1.500 y 3.000 euros”, apuntan. Cuando un cliente les contrata, el primer paso es la investigación, para determinar que tipo de personas se han hecho con el inmueble --cuántos son, a qué se dedican--. Tras ello ponen en práctica la fase de mediación. “Intentamos razonar con ellos para que abandonen la vivienda y si no acceden, procedemos al control de acceso”, explica Fe. Un vigilante de seguridad apostado en la puerta para negar el acceso del okupa a las zonas comunes.

En caso de no dar resultado, Fuera Okupas se embarca en la vía judicial. Unos gastos incluidos en la tarifa única de 2.500 euros que la empresa cobra a sus clientes.  En la mayoría de casos, no es necesario, ya que con la mediación suelen recuperar el piso. Una actividad no exenta de riesgo, relata Fe. Y es que aunque su imagen --al practicar “deporte de contacto”-- “impresiona”, muchas veces se encuentran con recibimientos “muy violentos”.  Alguno de sus empleados --una decena en total-- ha sufrido algún que otro golpe y contusiones en “más de una refriega”, explica el jefe, quien sostiene que la apariencia es fundamental para que el usurpador no pueda intimidarles y ganar así “la batalla”.

Contrato de alquiler falso

Y es que los okupas, señala, suelen presentar un contrato de alquiler falso para evitar que los expulsen y retrasar así la vía judicial. Los propietarios que acuden a esta empresa están desesperados. “Imagínate que llegas a tu segunda residencia y te encuentras a un señor utilizando tu baño, tu cocina y tu cama, después de gastar todos tus ahorros”, relata Fe.

El coche de Fuera Okupas durante una mediación en el barrio de Sants / FUERA OKUPAS
El coche de Fuera Okupas durante una mediación en el barrio de Sants / FUERA OKUPAS

Las últimas semanas las peticiones que recibe su empresa se han disparado. “Ha sido horroroso, han aprovechado la pandemia para okupar, sobre todo con un nuevo método, el del falso inquilino que abona la fianza correspondiente --consta así como titular del piso--, cuenta con todos sus derechos de forma legal, y ya no paga ninguna cuota más”, alertan desde Fuera Okupas.

No son familias vulnerables

A pesar de que han sido criticados por entidades como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), desde la que señalan que no están legitimados para ejecutar desalojos, Fe subraya que en ninguno de los casos se ha topado con familias en situación de vulnerabilidad sino con delitos de usurpación que perpetran “lo peorcito que uno podría encontrarse", y que su actividad se ajusta a la legalidad vigente.

A aquellos propietarios que estén pasando por esta situación, desde Fuera Okupas recomiendan tomárselo con la máxima filosofía, evitar el conflicto con los allanadores, y ponerlo en manos de profesionales o de la justicia, y que, sobre todo, nunca intenten tomársela por su mano, porque saldrán perdiendo.