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Imagen de las instalaciones del crematorio del cementerio de Montjuïc

El mayor crematorio de Barcelona y único activo también incumple la ley

El cierre del horno funerario de Collserola, que "durará años", aflora descontrol en las emisiones del equipo de incineración de Montjuïc

23.05.2019 00:00 h.
6 min

El mayor crematorio de cuerpos de Barcelona, y el único operativo en el término municipal de la Ciudad Condal, no se ajusta a la normativa vigente. El cierre del horno funerario de Collserola por inadecuación a la normativa vigente ha aflorado también deficiencias en el equipo de incineración del cementerio de Montjuïc.

crematorio montjuic

Así lo atestigua la documentación de una de las últimas licitaciones lanzadas por Cementiris de Barcelona (Cbsa) [leer aquí]. Los informes del concurso revelan que la última revisión de la licencia ambiental del crematorio de cadáveres, en el que se incineran unos 4.000 fallecidos al año, incumple la normativa vigente. Lo hace en dos aspectos, según la dirección general de Calidad Ambiental y Cambio Climático. Por un lado, en el control de la calidad de los ataúdes que entran en los hornos. La sociedad pública alegó que no puede ejercer ese control porque las cajas las comercializan las empresas de servicios funerarios. La Generalitat no traga y le obligará a vigilar los materiales --PVC, cromo, zinc o compuestos de metales pesados-- que incinera si quiere mantener la licencia ambiental. Por otro lado, el Govern también ha impuesto a Cementiris la instalación de un sistema automático de medición (SAM), habida cuenta del descontrol en las emisiones de "elementos contaminantes" como PST, CO y NOX.

El cierre de Collserola "durará años"

Las deficiencias en el único crematorio que queda activo en la capital catalana harán un pequeño roto a Cementiris de Barcelona. Un portavoz de la empresa pública ha insistido a este medio en que "tiene licencia ambiental en vigor". Ello es verdad, a medias. Mantiene el permiso para operar, aunque la última revisión afloró incumplimientos. De hecho, la sociedad municipal trató de evitar la inspección de 2017, alegando que ya realiza controles rutinarios en los cuatro hornos de que dispone el equipamiento. El departamento de licencias del Ayuntamiento de Barcelona no transigió, y obligó a Cementiris a someterse a una auditoría externa en 2017. Unos tests que afloraron las citadas irregularidades. Ahora, la firma pública deberá gastarse 239.580 euros en un sistema de medición de emisiones que defendió que era innecesario. La apertura de las plicas del concurso tuvo lugar el pasado 5 de abril, sin que hasta la fecha se tengan más noticias del concurso público.

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Esta situación de semiilegalidad del crematorio de Montjuïc por el descontrol en las emisiones de contaminantes es preocupante si se tiene en cuenta que esta instalación es la que está asumiendo toda la carga operativa de la cremación en Barcelona. Cementiris tiene el monopolio de la incineración de cuerpos en la Ciudad Condal. Quemó 8.022 en 2017, el último ejercicio con datos disponibles. La actividad se repartió en dos hornos: el de Collserola y el de Montjuïc. Ahora, uno está cerrado por incumplir la normativa, y el otro tiene la licencia ambiental en peligro por razones parecidas. Fuentes del sector avisaron ayer de que "las obras en Collserola empezaron hace dos semanas y durarán años". Se trata de una adecuación de la vieja instalación (fue abierta en 1989) a la nueva normativa en emisiones. Mientras duran los trabajos, todos los cuerpos se incineran en Montjuïc.

Ayuntamiento: "Es una adaptación y renovación"

Cementiris ha preferido guardar silencio ante los requerimientos informativos de Crónica Global. Una portavoz del Ayuntamiento de Barcelona sí se avino a aportar su versión. Admitió la representante que la instalación "está cerrada", pero descartó que fuera la Generalitat de Cataluña la que la clausurara. "La decisión la toma Cementiris habida cuenta de que la planta requiere de una renovación integral de las instalaciones, así como una adaptación y mejora de los equipamientos de recepción de las familias y de acompañamiento y despedida".

Según la misma fuente, "esta derivación de actividad a las instalaciones del Cementerio de Montjuïc no tiene afectación alguna en la continuidad o calidad de los servicios de cremación que presta Cbsa, ni en el funcionamiento habitual de la empresa, ya que se han llevado a cabo todas las actuaciones operativas necesarias con el fin de que se garantice plenamente la asunción de la demanda existente".

Esta versión oficial es cierta, aunque con matices. Fuentes del sector apuntaron que el cierre de Collserola, que estaba contaminando un parque natural, "se hizo a toda prisa y sin informar debidamente a los operadores de servicios funerarios y al personal, a quien no se reasignó de forma correcta sus turnos de trabajo, creando rifirrafes en el seno de la plantilla". Todo ello, coherente con una orden de cierre externa y expedita, supone presión sobre el nuevo gerente de la empresa municipal, Miquel Trepat, que se enfrenta a dos quebraderos de cabeza más: la precaria situación financiera de la firma tras el hundimiento de un bloque de nichos en el Cementerio de Montjuïc en 2017 y la pelea judicial de las 50 familias afectadas.