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Joan Canadell, presidente de la Cambra de Barcelona, ante la Generalitat / CG

Terror empresarial ante una candidatura ‘indepe’ liderada por Canadell

Empresarios y patronales consideran un error que Puigdemont promocione al presidente de la Cámara de Comercio, cuyo deseo de saltar a la política conocían desde hace tiempo

9 min

“Sería un desastre”, afirma un empresario. “Genera terror en las patronales”, comenta otro hombre de negocios. Se refieren al salto a la política de Joan Canadell, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, bendecido por Carles Puigdemont como posible candidato en las elecciones catalanas y con la Assemblea Nacional Catalana (ANC) como respaldo.

Precisamente ayer, Canadell confirmó su predisposición a participar en un proyecto político. Pero arranca con mal pie. Accedió a la presidencia de la Cámara mediante un proceso electoral más que dudoso --y que acabó en manos del juez--, y tras poner a esta corporación al servicio del independentismo, Canadell se ha convertido en un agente del mundo empresarial. Hasta el punto de apoyar el boicot de la ANC a las empresas no comprometidas con el procés.

 

 

Terror empresarial ante una candidatura ‘indepe’ liderada por Canadell / CG

Comparado con Cuevillas

“Canadell sólo quería ser presidente de la Cámara de Comercio dos años porque desde siempre ha pretendido dar el salto a la política. Por eso quiere controlar también la ANC. Los negocios en Cataluña van mucho mejor si uno tiene el respaldo político. No obstante, él tiene la ambición de ser una figura mediática. Un ejemplo a seguir es Jaime (siempre ha sido Jaime) Alonso-Cuevillas. No obstante, éste lo hace por dinero”, explica un empresario conocedor del proceso que llevó a Canadell a la Cámara de Comercio.

¿Pero Canadell es realmente una figura mediática? Su performance en el programa FAQs de TV3, donde promocionó una mascarilla catalana, demostró que este empresario, dedicado al sector de los carburantes, apunta maneras.

¿Engatusarle con un cargo?

“No es que sea el candidato más televisivo, o el más hábil para debates. Pero la baza de ser un fiel de Puigdemont, no estar salpicado por casos de corrupción y ser un ‘tercero’ en las batallas internas de JxCat puede jugar a su favor. Es un actor civil. En el universo postconvergente, todo es posible”, afirma otro empresario, quien confiesa que la irrupción de Canadell en política “sería un desastre. ¿Cumplirá su promesa de no entrar en política si no hay unidad? ¿O se dejaría engatusar por un cargo? Me inclino por lo segundo”.

En este sentido, Canadell explicaba en su perfil de Twitter que su intención es acabar el mandato como presidente de la Cámara, que finaliza en junio de 2021. “Este hecho hace difícil entrar en el Govern en la próxima legislatura, pero no imposible”, aseguraba. El empresario asumió la presidencia de la Cámara por dos años (la mitad del mandato) y se comprometió a pasar el testigo a Mònica Roca, miembro también de Eines de País (la candidatura con la que se presentó a las elecciones a esta corporación) y que actualmente ejerce la vicepresidencia primera. 

Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, y Josep González, su homólogo en Pimec / EFE
Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, y Josep González, su homólogo en Pimec / EFE

Respecto a la ANC, entidad independentista que propició su salto a la corporación gremial, los resultados de las elecciones celebradas la semana pasada al secretariado nacional han revalidado el liderazgo de Elisenda Paluzie respecto al equipo apoyado por Canadell y Puigdemont. Pero no hay duda de que el de Waterloo presionará para infiltrar a sus personas de confianza en los cargos directivos que en los próximos días se elegirán.

Hoy por hoy, la Cámara de Comercio es una entidad que la burguesía catalana da por perdida, aunque no renuncia a recuperarla de aquí a cuatro años, “aunque tampoco tiene muy claro cómo. Ahora, el poder empresarial en Cataluña es único: Josep Sanchez Llibre”, el presidente de Foment del Treball, explican desde sectores empresariales. Y añade: “En sus tiempos de político, hizo de gestoría en Madrid de los empresarios catalanes, tiene las ideas muy claras. Él sí tiene un plan para la Cámara y ya veremos si logra comerse a la Pimec. Por ahora, no”.

Las patronales dan la espalda a la Cámara

Lo cierto es que las relaciones entre estas patronales --uno de los méritos de Sánchez-Llibre es haber enterrado el hacha de guerra con Pimec-- y Canadell “son más que frías, no cuentan con la Cámara de Comercio para organizar determinados actos. Incluso Cecot --más próxima al soberanismo-- siente rechazo hacia lo que representa el independentista”, explican desde este sector patronal. Del malestar existente da cuenta la carta que dos exdirectivos de Fira de Barcelona enviaron al empresario para reprocharle su supremacismo.

Joan Canadell se paseaba en su coche con una máscara del expresident huido Carles Puigdemont. Frikismo independentista / CG
Joan Canadell se paseaba en su coche con una máscara del expresident huido Carles Puigdemont / CG

Canadell ha confirmado, mediante su cuenta de Twitter, que desea dar el salto a la política, aunque exige unidad independentista. Le preceden unas elecciones en la Cámara bajo la sombra de la sospecha --el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña tumbó el decreto de la Generalitat para el voto electrónico que permitió al independentismo tomar la institución-- y una gestión caracterizada por la segregación del mundo empresarial. Un mal arranque para quien aspira a ejercer un cargo público.

Viajes a Waterloo

Que Canadell siempre ha aspirado a sustituir a Quim Torra es algo que en el mundo económico se sabe desde hace tiempo. Hay quien asegura que hace más de un año que rinde pleitesía a Puigdemont, a quien suele visitar en Waterloo. Ahora mantiene el contacto mediante videoconferencia. Puigdemont le ve con la valentía de adoptar medidas que Torra ha sido incapaz de implementar, aseguran fuentes soberanistas. No obstante, no se descarta que esa operación Canadell encierre una maniobra de intimidación a los moderados de PDeCAT para que éstos acepten finalmente como candidato a Jordi Puigneró, actual consejero de Políticas Digitales, quien también cuenta con el aval de Puigdemont.

La estrategia es muy clara: no dejar vías de expansión a ERC en la esfera independentista y ganarlas mediante el control de la sociedad civil. Por un lado, controlar la ANC, donde los republicanos prácticamente no tienen cabida. Por el otro, la Cámara de Comercio.

Ante esta situación ¿qué están haciendo los empresarios catalanes?. La pandemia marca prioridades y, de momento, han dejado en segundo plano el asalto del independentismo radical a la Cámara, para centrarse en la crisis económica. Su principal preocupación es sobrevivir.

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