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Carles Puigdemont (i) y Jordi Sànchez (d), brindando en una imagen de archivo / EFE

Puigdemont quiere enfrentar a Llarena con la ONU

La candidatura de Sànchez, que promueve el expresidente y que sabe que no prosperará, busca que el juez Llarena “se retrate” ante Naciones Unidas

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Tácticas dilatorias, que buscan cohesionar al independentismo, y ofrecer la imagen de que la justicia española está en contra de los postulados de Naciones Unidas. Es lo que pretende Carles Puigdemont y su núcleo de fieles en Junts per Catalunya, que insisten en la candidatura de Jordi Sànchez, para el pleno en el Parlament de ese viernes, aunque saben que no prosperará.

El mensaje que se difunde es que Naciones Unidas pide al Gobierno que respete “los derechos políticos” de Jordi Sànchez, que, pese a que esté en prisión, podría acudir al Parlament para ser investido. ¿En qué se basan?

Ganar la partida

El comité de derechos humanos de la ONU ha admitido a trámite la queja de los abogados de Sànchez, y ha pedido, como medidas cautelares, que se garanticen sus derechos. El objetivo es que Llarena “se retrate” ante Europa y la comunidad internacional, aunque el estado español no tiene obligación a ir en esa dirección.

Esa imagen, la de Llarena impidiendo que Sànchez vaya al Parlament, junto con las decisiones de los jueces alemanes que rechazan la extradición de Puigdemont bajo la acusación del delito de rebelión, lleva al independentismo a sostener que está ganando la partida.

Pulso con el Estado

La investidura de Sànchez, sin embargo, es una estrategia para ganar tiempo, mientras Puigdemont mantiene la tensión desde Berlín. A medida que se acerque el 22 de mayo, la presión se incrementará para formar gobierno, porque, en caso contrario, se convocarán elecciones de forma automática.

Es lo que quiere ya Puigdemont, para mantener un pulso total con el Estado, al margen de si esas elecciones podrían o no resolver la situación.

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