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Los expresidentes Quim Torra, Carles Puigdemont y Artur Mas, en su comparecencia en Perpiñán / EFE

Puigdemont quiso endosar los gastos de su mitin en Perpiñán al Parlamento Europeo

El fugado buscó la excusa de una reunión con dos 'consellers' para que la Eurocámara pagara el viaje; finalmente abonó el coste la Oficina del expresidente, que financia el Govern con dinero público

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Carles Puigdemont intentó endosar al Parlamento Europeo uno de sus actos de propaganda independentista dedicados a atacar a España. Así se desprende de los mensajes que el propio expresidente catalán intercambió con uno de sus máximos hombres de confianza, Josep Lluís Alay, interceptados por la Guardia Civil.

En esas conversaciones, a las que ha tenido acceso Crónica Global y en las que también se insiste en buscar apoyos de Rusia a la causa secesionista, figuran los preparativos del mitin que los tres expresidentes catalanes, Carles Puigdemont, Quim Torra y Artur Mas en Perpiñán el 9 de octubre de 2020. Dos días antes, el fugado a Waterloo muestra interés sobre el pago de los gastos del viaje al sur de Francia.

Pedir una carta a Puigneró y Tremosa

“Hay que pedir a los consejeros (de la Generalitat) Puigneró y Tremosa una carta pidiendo la reunión que tendremos en Perpiñán, con fecha de esta semana. Es por si alguien del Parlamento Europeo me pide explicaciones de mi desplazamiento”, escribe el eurodiputado a Alay. “¿Ellos lo saben?”, pregunta éste. “No, no se lo dije. No es problemático. Es una carta que me envían para poder acreditar, si alguien me pide sobre el viaje. ¿O se paga desde la Oficina?”, pregunta Puigdemont.

El “escudero” le informa de que “tus billetes y el coche alquilado los pagamos desde la Oficina. No se paga nada desde el Parlamento Europeo”. Se refieren a la Oficina del expresidente, que financia la Generalitat con dinero público.

"Los biletes los he pasado con mi tarjeta"

“Entendido, aunque la próxima vez lo podremos hacer si hay razones que justifiques el desplazamiento (en este caso, reunirse con los consejeros es más que suficiente)”, dice el fugado. Alay alude al escaso margen de tiempo que había para que lo asumiera la eurocámara, pero Puigdemont insiste: “El Parlamento Europeo devuelve el dinero posteriormente, presentadas las facturas”. Y Alay responde que “nos ahorramos problemas y por eso lo hemos hecho así y lo siento por los billetes de tren, pero la agencia los dio como válidos. Si quieres pido las cartas igualmente por si acaso. Una llamada a los consejeros y resuelto”.

El expresidente dice que no es necesario. “Los billetes lo he pasado con mi tarjeta. Tengo tarjeta de los trenes belgas y seguro que podríamos haber tenido un descuento por ser eurodiputado” añade.

"Uff, qué sufrimiento"

Alay se ofrece a reclamar los billetes a la agencia para reintegrar el dinero, mientras que Puigdemont muestra su perplejidad por tratarse de una empresa de Madrid. “Uff, que sufrimiento”, responde Alay.

En aquel mitin, los tres expresidentes arremetieron contra el Estado porque, según dijeron, no tiene voluntad "real" de dialogar y se aseguraron ser "golpeados por la represión". Reclamaron una mediación internacional para resolver el problema separatista. También aseguraron que en los seis años de reinado de Felipe VI "todos y cada uno de los presidentes de la Generalitat han sido inhabilitados o destituidos", lo que representa "un récord que quizás encaja con la tradición de los Borbones", pero que es "una vergüenza" para los "responsables políticos que lo han alimentado, tolerado o dirigido".

Jugar al contraespionaje

A lo largo de la conversación interceptada, Puigdemont expresa su intención a dirigir una carta de queja a las instituciones europeas, idea que finalmente se descarta.

En esos mensaje, tal como ha informado este medio, Alay insiste en conversaciones con Boye en la necesidad de buscar complicidades de Rusia para el proceso independentistas. Incluso jugó al contraespionaje proponiendo fichar a un tuitero independentista, supuesto confidente de la Policía Nacional, para que intoxicara a los cuerpos de seguridad del Estado.