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El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante su intervención en el pleno de Política General celebrado en el Parlament / EFE

El lío de Torra: obedece y rompe con el Estado el mismo día sin consultar a ERC

El presidente de la Generalitat se queda solo en sus duplicidades políticas, que no comparten ni sus socios de gobierno ni la CUP, tras perder el favor de los CDR y la ANC

03.10.2018 00:00 h.
7 min

Los bandazos discursivos de Quim Torra le han quitado credibilidad, no solo entre los grupos de la oposición, sino también entre el independentismo irredento al que animó a “seguir empujando”, convertida ésta ya en la frase del mes. Pero en una nueva vuelta de tuerca en la división secesionista, ERC ha dado la espalda a la estrategia del presidente de la Generalitat y admite que su socio de gobierno no le había consultado su intención de lanzar un ultimátum al Gobierno de Pedro Sánchez, para que ponga un referéndum de autodeterminación sobre la mesa en noviembre. "Oh, sería una sorpresa si eso se produce", bromeó un diputado republicano en los pasillos del Parlament.

Lo dijo la CUP: “La autodeterminación no se pide, se ejerce”. Una frase lapidaria que evidencia la negativa del presidente de la Generalitat o de quien le da instrucciones desde Waterloo a desobedecer para implementar la república. Agitación sí; incumplir la ley, no. De ahí que su intervención en la primera sesión del Debate Política General celebrada en el Parlament adoleciera una vez más de concreciones respecto a su hoja de ruta. "El pueblo reaccionará y yo canalizaré esa reacción", dijo, si hay sentencias condenatorias contra los procesados por el 1-O. Pero no explicó cómo.

Nuevas duplicidades

Torra exhibió de nuevo sus duplicidades en el Cámara catalana. Por la mañana, votaba junto a Junts per Catalunya y ERC a favor de obedecer al juez Pablo Llarena, simulando que es el Parlament y no los jueces el que decide si los diputados suspendidos delegan sus funciones. No coló. Así se lo reprochó la CUP y también el PSC, que habló de “teatro” y de “escenificación” de un desacato poco creíble. Junts per Catalunya tampoco quedó convencido pues, a pesar de esa "exhibición de fuerza", los neconvergentes no piensan pedir oficialmente que se devuelva el sueldo a los diputados pues entiende que se trata de un asunto "personal".

Horas después, el president tiraba de ultimátum en su discurso de arranque del Debate de Política General, que este año se ha celebrado muy tarde, en octubre, debido a las diferencias existentes entre los socios de Govern, que no encontraban la fórmula de afrontar un pleno y la acción de control de la oposición sin tener resuelto el tema de los diputados suspendidos.

Torra sangra por la herida

Torra sangraba por la herida y así lo demostró en una intervención muy dura, donde ofreció un talante muy diferente al que exhibió en su toma de posesión o tras reunirse con Pedro Sánchez en la Moncloa. Tras los abucheos recibidos por parte de Arran, los cachorros de la CUP, y de los comités de defensa de la república (CDR), a las puertas de un Parlament que intentaron asaltar, el presidente catalán amenazó con la ruptura, dando un plazo de un mes al presidente español para que ponga sobre la mesa una propuesta para ejercer el derecho a la autodeterminación. Es más, avisó de que, en caso de sentencias condenatorias para los procesados por el 1-O, “el pueblo reaccionará”. Un pueblo que, según le recordaron los antisistema, “siente frustración” porque no se ha ejecutado el mandato de ese referéndum.

La respuesta de Moncloa fue inmediata y en la línea de lo asegurado por el líder del PSC, Miquel Iceta --"no hay que esperar a noviembre, no se va a negociar el derecho a la autodeterminación"--, dio portazo a Torra. Su golpe de efecto fue menos efímero que la declaración unilateral de independencia (DUI) aprobada durante ocho segundos el 10 de octubre de 2017. Se acerca la fecha, pero no parece que el Govern esté para muchas celebraciones.

Por parte de Catalunya en Comú-Podem, se insistió en esos vaivenes ideológicos de Torra. "Hace unos meses apostaba por la estabilidad y ahora dice que estos se acaba", indicó el diputado Joan Josep Nuet. "El lunes por la mañana jaleó a los CDR y, por la noche, envió a los Mossos d'Esquadra a cargar contra los manifestantes", era la apreciación de la CUP. Y es que Torra dijo ¡basta!, pero la Policía Autonómica, harta de recortes y politización, también. La equidistancia del presidente, que ni expresó su apoyo a los agentes que se vieron desbordados a las puertas del Parlament ni tampoco condenó las cargas, provocó descontento a todos.

El plagio de Torra

"Si van encapuchados no son del 1-O. Si usan la violencia no son del 1-O. Lo hicimos a cara descubierta y de forma pacífica. De este modo vencimos, hace un año, a un Estado autoritario. ¿Quién tiene interés en que se infiltre la violencia perdedora allí donde hemos resistido con una paz vencedora?", escribía Carles Puigdemont en las redes sociales. Idéntica frase utilizó su sucesor en el Palau de la Generalitat en su intervención parlamentaria.

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