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La presidenta del Parlament, Laura Borràs (JxCat), en el acto del 76º aniversario del final de la segunda Guerra Mundial / @mhp_LauraBorras (TWITTER)

JxCat quiere retener el control de los funcionarios y los grandes negocios convergentes

La gestión de la función pública y el CTTI, así como la CCMA y las administraciones locales, cruciales ante las elecciones municipales, se mantienen como escollos en la negociación entre Junts y ERC

7 min

Tres meses después de que se celebraran elecciones en Cataluña, parece que JxCat y ERC están en situación de llegar a un acuerdo. Quedan “algunos flecos” por resolver, según aseguró ayer el secretario general de JxCat, Jordi Sànchez. Entre ellos, la estructura del futuro gobierno. Y aunque el dirigente neoconvergente asegura que ese tema es el menos conflictivo, las pretensiones de su partido tienen más calado de lo que parece.

Dichas pretensiones son retener las competencias que ahora están englobadas en la Consejería de Políticas Digitales, así como el departamento de Territorio y Sostenibilidad. Ambos negociados pasarían a manos de ERC, si se produce un cambio automático de consejerías. Pero JxCat tiene motivos de peso para no ceder: los grandes contratos de la Generalitat que, durante años, ha gestionado Convergència, así como el control de los funcionarios del Govern, son competencia de esos departamentos. Igualmente, y en el ámbito de Presidencia, los neoconvergentes pretenden conservar el mando de TV3 y de las administraciones locales de cara a las elecciones municipales de 2023.

 

 

Junts per Catalunya y ERC están en situación de llegar a un acuerdo / CG

"Fidelizar funcionarios"

La Consejería de Políticas Digitales y Administración Pública, que actualmente dirige Jordi Puigneró, absorbió las competencias que, desde siempre, habían estado en manos del departamento de Gobernación, que incluye la gestión de la función pública. Es decir, los funcionarios de la Generalitat. “Fidelizar a los funcionarios ha sido siempre el caballo de batalla de CDC. Y JxCat no quiere renunciar a ello”, explican fuentes cercanas a las negociaciones. Controlar el sottogoverno de la Generalitat, como ya ha informado Crónica Global, es la forma que tiene Junts de retener el poder en Palau y, al mismo tiempo, apuntalar a Puigneró, uno de los hombres de confianza de Carles Puigdemont en el Govern.

Pero Esquerra no se lo está poniendo fácil. Porque, además, de la Consejería de Políticas Digitales depende el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de la Generalitat (CTTI) el cerebro digital de la Generalitat, cuyo millonario presupuesto no ha parado de crecer a pesar de que la mayoría de servicios están externalizados. Y es que su principal función, así lo recoge el acuerdo del Govern 144/2011, es la provisión centralizada y la gestión de soluciones TIC de la Administración de la Generalitat y de su sector público, lo que le permite convocar y adjudicar grandes contratos.

El cerebro digital

Las polémicas procesistas en torno al CTTI son diversas. Pilar de la logística del referéndum independentista, embrión del CNI catalán, vía de acceso al banco de datos de jueces y fiscales… Más recientemente volvió a estar bajo el foco judicial debido a los contratos informáticos suscritos por Laura Borràs, presidenta del Parlament. En las diligencias constan emails enviados por Borràs al CTTI sobre dichos contratos, asignados a dedo y fraccionados, e investigados por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

E-mail enviado por Laura Borràs al CTTI sobre un contrato 'a dedo' y fraccionado / FOTOMONTAJE DE CG
E-mail enviado por Laura Borràs al CTTI sobre un contrato 'a dedo' y fraccionado / FOTOMONTAJE DE CG

Otro de los departamentos que quiere retener JxCat es Territorio y Sostenibilidad, donde se han gestionado históricamente los grandes contratos relacionados con la obra pública. Una consejería que se convirtió en el epicentro del caso 3%, relativo al cobro de comisiones por adjudicación de obras para financiar CDC. El histórico convergente Damià Calvet es el titular de este departamento, cuyas competencias en Sostenibilidad serán absorbidas por otro nuevo, el de Acción Climática, que podría unirse a Acción Exterior.

Junto a esta consejería, ERC quiere crear otras dos más, la de Igualdad y la de Universidades. Sin embargo, uno de los temas recurrentes de las negociaciones es la conveniencia, o no, de aumentar la estructura gubernamental. Es decir, si en lugar de las 13 actuales se pasa a 15. De ahí que, como fórmula intermedia, Esquerra se haya planteado la creación de comisionados. Aunque esta vía tiene una segunda intención: mantener el control de los fondos europeos para la reconstrucción postCovid, ya que en ese intercambio que pretende JxCat, el negociado económico pasaría a manos neoconvergentes.

Presidencia

Si Interior y Justicia se convierten en una macroconsejeria, o si JxCat se queda Salud y Educación, no parece que sean obstáculos insalvables. Más compleja es la futura estructura de la Consejería de Presidencia, que corresponde a ERC, y que cuenta con Laura Vilagrà como titular. Los republicanos quieren centralizar en este departamento todo el área de difusión y comunicación, como también dirigir los medios públicos catalanes. Y mantener la Secretaría de Administraciones Locales, otro sector que cotiza al alza de cara a las elecciones municipales del 2023 y que Junts reclama dirigir.

El control mediático es una pieza clave en cualquier gobierno y, en base a ese intercambio de negociado, a los republicanos les tocaría dirigir TV3 y presidir la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), el ente que gestiona la televisión y la radio catalanas. Pero JxCat no quiere ceder ese mando. Vuelven a circular quinielas sobre los futuros altos cargos de los medios públicos, pero aquí tendrá mucho que decir el PSC, cuyos 33 diputados serán decisivos en ese ámbito.