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Jordi Valmaña, director general de Cementiris de Barcelona, durante una entrevista en una radio / RNE

Jordi Valmaña vulneró el código anticorrupción de Cementiris de Barcelona

El director general de la empresa pública se aferró a su silla en las mesas de contratación que pagaron a un proveedor donde trabajaba su hijo

22.03.2019 00:00 h.
5 min

Un "incumplimiento manifiesto" de la Guía Anticorrupción [consultar aquí]. Así ven fuentes consultadas la conducta de Jordi Valmaña, director general de Cementiris de Barcelona (Cbsa), cuando se aferró a su silla en las mesas de contratación de la empresa pública cuando ésta pagó a un proveedor donde trabajaba su hijo. La sociedad 100% pública de camposantos no ha respondido a los requerimientos informativos de este medio.

Voces consultadas por este medio recuerdan que Valmaña debía haber notificado su condición de padre del empleado, que desempeñaba altas labores comerciales en Hygeco España cuando Cementiris le adjudicó el contrato marco de provisión de urnas, valorado en más de 200.000 euros IVA incluido. La firma donde trabajaba el hijo del director general de Cbsa se llevó la mayoría de lotes, 10 de 15, con su padre en la mesa de contratación en mayo de 2016. Aquel año, una filial de Hygeco España arañó otros 154.000 euros en otros ocho contratos durante el mismo ejercicio. En aquel momento, la empresa alegó que el directivo "no tenía a familiares directos en los órganos directivos o ejecutivos de las contratistas" por lo que "no hubo incompatibilidades". Según la Guía Anticorrupción, ello no es exactamente así.

Posible "trato de favor"

El código contra la corrupción de Cementiris de Barcelona establece claramente que un trato de favor es "cuando una persona utiliza su posición para poder obtener una ventaja para un familiar o persona próxima". No se sabrá si Jordi Valmaña incurrió en esta irregularidad, pues la empresa no ha querido aportar su versión a preguntas de este medio. Lo que seguro que no hizo el máximo responsable de Cementiris de Barcelona es cumplir con lo que establece el código anticorrupción para evitar esta mala praxis. "Rechazar la oferta. Informar de la irregularidad mediante el buzón ético. Dejar constancia por escrito del incidente. Continuar las negociaciones con otro empleado del proveedor del servicio o, directamente, con otro proveedor".

Extracto de la Guía Anticorrupción de Cementiris de Barcelona / CG

Extracto de la Guía Anticorrupción de Cementiris de Barcelona / CG

"Es evidente que no se cumplió al dedillo lo fijado por el código de buenas prácticas de la empresa, porque el director general siguió en las mesas de contratación", han informado fuentes cercanas a la empresa pública. No se sabe pues si hubo trato de favor, pero parece claro, a tenor de las fuentes consultadas, que Valmaña no siguió el código tal y como está establecido. Hygeco acabó ganando la mayoría del acuerdo marco, los concursos y, lo que es más, sus filiales recibieron otros nueve contratos por valor de 173.771,56 euros sin concurso al año siguiente. Jordi Valmaña hijo era jefe de logística y calidad de Hygeco y directivo de otra de las filiales ganadoras de las contratas.

Valmaña en la diana

Cabe recordar que el incumplimiento del código anticorrupción de Cementiris de Barcelona por parte de su director general es el último episodio en una trayectoria de gestión mancillada por varios capítulos polémicos. El primero y más grave de la lista es el manejo que hizo Valmaña de la crisis provocada por el derrumbe de un bloque de 144 nichos en el cementerio de Montjuïc en 2017, que sepultó los restos cadavéricos de 350 fallecidos junto a cascotes y trozos de ataúd. El caso está denunciado por cinco presuntos delitos por parte de 60 familias. Un juzgado de primera instancia no lo admitió a trámite, y se espera que la Audiencia Provincial se pronuncie en breve.

Además, Valmaña también ha quedado salpicado por el fracaso del proyecto de funeraria municipal de Barcelona. El directivo impulsó el frustrado operador público junto al concejal de Presidencia de Barcelona, Eloi Badia, pero la oposición tumbó la propuesta en hasta cuatro ocasiones al no verla viable. Ello no fue óbice para que, por el camino, el director general de Cementiris añadiera otro lunar a su currículum: la negativa a hacer fijos a los trabajadores temporales de la empresa pública por su "falta de apoyo" la iniciativa que finalmente fracasó.

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