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El presidente español Mariano Rajoy, el rey Felipe VI y el presidente catalán Carles Puigdemont, en la cabecera de la manifestación contra el terrorismo, con banderas independentistas al fondo  / EFE

Jaque al Rey

La manifestación antiterrorista muta en pitada independentista contra el monarca como cabeza visible del "Estado opresor"

5 min

Calentaron motores 170 entidades que, dos horas antes de que comenzara la manifestación de repulsa contra los atentados de Cataluña, habían convocado una concentración contra la presencia del Rey. No fue ni masiva ni agitada. Ni siquiera fue necesario cortar el tráfico en el cruce de Rambla Catalunya con la calle Aragó, situado a pocos metros del acto oficial. El delirio vino después, poco antes de las 18 horas. Cuando convenientemente equipados con banderas independentistas y pancartas con el lema “Felipe, quien quiere la paz no trafica con armas” o “Vuestras guerras, nuestros muertos”, decenas de personas que asistían a la manifestación lanzaron silbidos e insultos contra el monarca.

manifestacion rey musulmanas

Jóvenes musulmanas contra la venta de armas en la manifestación de Barcelona

¿Previsible? Seguramente. ¿Evitable? Posiblemente. Pero la ausencia del monarca habría sido interpretado como un gesto de miedo. Lo que quedó claro es que su presencia fue acogida por los agitadores como una provocación. El resultado: una encerrona.

"Independencia" y "Votaremos"

De esta forma, un acto supuestamente convocado para recordar a las víctimas del atentado al grito de “No tinc por” y expresar la unidad ciudadana y política contra el terrorismo, se convirtió en una manifestación de repulsa contra las instituciones del Estado en general y contra la figura de Felipe VI en particular. “No tenemos rey" o "Fuera el Borbón" son algunos de los gritos más suaves que se oyeron en una concentración en la que brilló la logística independentista. La mano de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y la subvencionada Òmnium estuvieron muy presentes. “Independencia, independencia” o “Votaremos, votaremos”, en alusión al referéndum del 1 de octubre, son algunas de las exclamaciones lanzadas a modo de recibimiento del Jefe del Estado.

Logística secesionista

Cualquier podía hacerse con uno de los carteles –azules, verdes, amarillos… en catalán, castellano e inglés— en los que se dejaba claro que el Rey es persona non grata en Barcelona porque no solo representa al "Estado opresor", sino que tiene buenas relaciones con Arabia Saudí, país al que se acusa de financiar el terrorismo. Familias acompañadas de menores ya con conciencia secesionista, así como adolescentes despistados que se debatían entre insultar al Rey o lamentar que la Reina Letizia no asistiera para comentar su vestuario, se abrían a codazos entre la multitud para ver de cerca a las autoridades. No hubo incidentes, pero sí ejemplos de fractura social. “Yo creo que no es el momento para hablar de política, esto era una concentración contra el terrorismo”, razonaba un manifestante, mientras que un hombre arropado con la estelada le contestaba: “Pues entonces ¿por qué vienen? Tratan a Cataluña como una colonia”,

carteles manifestacion rey

Carteles de protesta contra el Rey y Mariano Rajoy repartidos en la manifestación de Barcelona

Así, los asistentes más favorables a la ruptura con España sublimaron su rechazo con sonoros silbidos, extensivos al presidente Mariano Rajoy, y los miembros del Ejecutivo que acudieron a la manifestación. Había banderas españolas, sí, pero quedaron eclipsadas por grandes pancartas alusivas a la reunión de las Azores (Bush, Aznar y Blair) previa a la guerra de Irak.

"Armas fabricadas en Cataluña"

“En un partido de fútbol se pueden silenciar los silbidos poniendo más alto el Himno de España, pero aquí no”, comentaba un asistente. No lo decía con excesiva euforia. Posiblemente porque pertenecía a un sector de la ciudadanía que de verdad creyó que la manifestación debía ser una homenaje a las víctimas y no una concentración política. Pero el ruido independentista acalló esas voces.

Como también acalló los comentarios de un individuo con aspecto de homeless que aseguraba, a todo aquel que quería oírle, que las armas tan criticadas por los manifestantes se fabrican en Cataluña. “Un pobre loco, decían”.