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Los independentistas renuncian a Puigdemont para investir a un encarcelado

Junts per Catalunya y ERC podrían cerrar un acuerdo este viernes para proponer a Jordi Sànchez como candidato; la CUP se desmarca y el Gobierno amenaza con más 155

28.02.2018 00:00 h.
4 min

Tras varias semanas de tira y afloja, Junts per Catalunya y ERC han llegado a un acuerdo para formar gobierno que podría cerrarse este viernes. Cobra fuerza la fórmula planteada ya por Oriol Junqueras durante la campaña de las elecciones del 21D, esta es, la de una presidencia simbólica de Carles Puigdemont desde Bruselas, mientras que el presidente de facto sería Jordi Sànchez, líder de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), que se encuentra en prisión preventiva. La CUP se desmarca de ese acuerdo, pues quiere mantener la candidatura de Puigdemont, mientras que el Gobierno ya ha advertido de que no tolerará que un encarcelado gobierne la Generalitat.

Dada la situación de Sànchez, Cataluña está abocada a un gobierno imposible e improbable. De hecho, ninguna de las formaciones secesionistas dan por hecho el pacto, pero sí su voluntad de salir de un bloqueo que dura ya dos meses. Durante este tiempo, el reparto de cargos ha protagonizado las semisecretas negociaciones entre dos formaciones, protagonistas de una pelea muy mediática en la que ERC parece haber superado sus atávicos complejos y ha marcado perfil ante los convergentes. De hecho, el consenso respecto a Sànchez podría ser una nueva artimaña republicana para alargar el proceso y forzar elecciones.

Diferencias visibles

En efecto, desde que el presidente del Parlament, Roger Torrent (ERC), decidió aplazar la investidura de Puigdemont, republicanos y convergentes no han parado de airear sus diferencias. El último episodio de esa rivalidad tuvo lugar la semana pasada, cuando Junts per Catalunya presentó unilateralmente una propuesta de resolución en la que se pide la restitución de las instituciones catalanas, se denuncia la represión del Estado y se defiende la legitimidad de Puigdemont como candidato a la presidencia de la Generalitat.

Suena a homenaje previo a la formalización del pacto. Y también a rendición por parte de Puigdemont, cuya investidura a distancia ha sido descartada por los letrados del Parlament y, sobre todo, por el Tribunal Constitucional. Esta propuesta será debatida el jueves en un pleno de desbloqueo --que no de investidura-- previo al posible cierre del acuerdo secesionista.

El rechazo de los antisistema

En realidad, el principal escollo en las negociaciones ha sido encontrar una fórmula que permita al expresidente catalán tener una salida airosa, es decir, dar un paso al lado sin renunciar a ser reconocido como presidente legítimo.

Sin embargo, el supuesto acuerdo entre JxCat y ERC no garantiza la solución al conflicto. El Gobierno español ya ha expresado su rechazo a que Cataluña sea gobernada por un presidente encarcelado y amaga con alargar la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Asimismo, la CUP asegura que el acuerdo para investir a un candidato independentista todavía está lejos, pues en su opinión, tanto JxCat como ERC han hecho demasiadas concesiones al Estado. Por ello, los antisistema han decidido aumentar la presión y han registrado una serie de enmiendas a la propuesta de resolución de JxCat para legitimar a Puigdemont.

En el texto, la CUP pide que la Cámara catalana "se reafirme y reitere la declaración de independencia" aprobada por el Parlament el 27 de octubre, con la posterior activación del artículo 155. También pide que se modifique el texto cuando se explicita que el Parlament dispone de la mayoría parlamentaria para ratificar la confianza de Puigdemont como presidente de la Generalitat y propone que la Cámara lo siga ratificando como "candidato a la investidura" a la presidencia.