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Lamentable el circo catalán

Los hombres de Puigdemont arrinconarán a Torrent para que sea investido

El entorno del candidato reclama a la Mesa del Parlament que no se arrugue y que el presidente de la Cámara, republicano, acepte su nombramiento

4 min

¿Letrados del Parlament? ¿Decisión del Gobierno español? Todo eso es secundario. El entorno de Carles Puigdemont, sus hombres de confianza en Junts per Catalunya, quiere arrinconar a la Mesa del Parlament para que no se arrugue y acepte su investidura. Lo que venga después, eso será otra cosa. Lo importante, lo vital para Puigdemont es escuchar su nombre como nuevo presidente de la Generalitat tras la sesión en la Cámara prevista para el próximo martes.

La presión es total. El portavoz en estos momentos con más arrojo es Eduard Pujol, quien hasta hace apenas tres meses era director de RAC1. Ahora es diputado y el alfil de Puigdemont para preparar su investidura. Frente a los titubeos de Esquerra Republicana, y, en concreto, del presidente del Parlament, el republicano Roger Torrent, lo que exige Pujol es que se deje de lado el informe de los letrados de la Cámara y se permita la investidura de Puigdemont, sea de forma telemática o con una persona interpuesta.

Tampoco importa la decisión del Gobierno español de impugnar ante el Tribunal Constitucional la resolución de Torrent de proponer como candidato a Puigdemont. La tensión fue subiendo de tono a lo largo de la tarde de este jueves. Tras esa determinación del Gobierno, Pujol aseguró que se trataba de “un golpe de estado, un intento de secuestrar la voluntad del pueblo de Cataluña”. Pujol insistió en que Junts per Catalunya no cederá e inyectó toda la presión posible sobre Torrent para que retire la candidatura.

Ni letrados ni Consejo de Estado

Horas más tarde, el independentismo aplaudía la decisión del Consejo de Estado de no avalar la decisión del Ejecutivo español. Y el independentismo ya vio como hecho el nombramiento de Puigdemont.

La paradoja es que el independentismo interpreta a su manera todas las decisiones. Y, mientras ignora por completo el informe de los letrados del Parlament, que rechaza la investidura telemática de Puigdemont, se acoge a la decisión del Consejo de Estado, que, como ocurre con los letrados, tampoco es vinculante.

Al margen de esas disquisiciones, el hecho es que todo quedará en manos del Constitucional, que podrá suspender la decisión que tome el Parlament siempre que (y ahí se sitúa la presión del entorno de Puigdemont) la Mesa de la Cámara parlamentaria catalana mantenga el plan previsto.

Duelo total entre ERC y Puigdemont

El duelo es claro, diáfano, entre Esquerra Republicana y Puigdemont. En el caso del tercero en discordia, el PDeCAT, ni está ni se le espera. Por lo menos ahora.

Los republicanos querrían respetar la legalidad, asumir el informe de los letrados, y buscar ya otro candidato que haga posible un nuevo gobierno de la Generalitat, y que con él decaiga la aplicación del 155 de la Constitución. Pero el candidato, y toda una suerte de acompañantes que se han radicalizado porque ven que es su momento, y que no forman parte del PDeCAT, presionarán hasta el último segundo: forzar la legalidad, investir a Puigdemont como sea –por persona interpuesta— y conducir la política catalana hacia otras elecciones, en las que la idea del “legitimismo”, puesta en pie por el expresidente, tendría todas las de ganar, arrinconando, una vez más, a Esquerra Republicana, traumatizada por completo desde las elecciones del 21D.