Menú Buscar
Los dirigentes de Esquerra, Roger Torrent, Marta Vilalta, Pere Aragonés y Gabriel Rufián celebran los resultados electorales / EFE

ERC 'suaviza' sus condiciones para la investidura de Sánchez

Los republicanos admiten sus enormes dificultades internas, pero señalan que la reunión entre Gobiernos podría ser después de la investidura del líder del PSOE

8 min

La duda es existencial. ¿Quiere realmente Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) facilitar la investidura de Pedro Sánchez? ¿Desea un Gobierno en España entre el PSOE y Unidas Podemos? Los republicanos admiten que tienen enormes dificultades internas, pero también que están determinados para facilitar la investidura de Sánchez si hay voluntad de todas las partes. Y para ello ya han dado un primer paso, o han explicado mejor sus condiciones: la necesidad de que haya un encuentro entre el Gobierno español y el catalán, que se podría producir después de la investidura, no antes, como el mismo Pere Aragonès ha sugerido estos días. 

Y si se produce algún gesto, bien podría ser uno que ya dio el Gobierno de Pedro Sánchez: algún encuentro entre la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, y el vicepresidente del Govern de la Generalitat, Pere Aragonès, que complemente el que se iniciará este jueves en el Congreso, entre la delegación del PSOE y la de ERC.

La consulta a la militancia

Lo que ocurre es que Esquerra está condicionada por su lucha contra Junts per Catalunya (JxCat) y por la necesidad de ganar las elecciones catalanas y gobernar la Generalitat, y para ello la retórica no la puede dejar de lado. Las pullas a Pedro Sánchez por parte de Marta Vilalta en el Parlament, y de Pere Aragonès, y las iniciativas parlamentarias a favor del derecho a la autodeterminación casan mal con la voluntad de llegar a un acuerdo con los socialistas.

Pero existe. “Un paso que hemos aprendido es que era necesario tener a favor a todo el partido, y eso se ha logrado con la votación por parte de la militancia de la pregunta sobre la negociación”, señalan las fuentes consultadas del partido. Esquerra ha movilizado a sus militantes, el 70%, un porcentaje mucho mayor que el del PSOE, PSC o Unidas Podemos. Y la dirección republicana tiene las manos libres para negociar y presionar al PSOE, aunque “se quiere y se deberá llegar a un acuerdo”.

La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (c), y el vicepresidente catalán, Pere Aragonès (d) / FdT
La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (c), y el vicepresidente catalán, Pere Aragonès (d) / FdT

Validar el acuerdo en Cataluña

¿Juegan de farol? Hay sobradas pruebas de que Esquerra ha fallado en el momento decisivo: votó en contra de los presupuestos de Pedro Sánchez, tras secundar la moción de censura contra Mariano Rajoy; censuró la posibilidad de que Miquel Iceta fuera senador autonómico. Y, previamente, en octubre de 2017, presionó de forma decisiva a Carles Puigdemont para que no convocara elecciones.

Esquerra quiere que el PSOE entienda sus necesidades. Si se quiere, de verdad, encauzar el problema, las conversaciones que se piden se deberán realizar antes o después. Ese es el mensaje. En las peticiones que ha formulado Pere Aragonès se señala que, cuando se llegue a algún acuerdo, en los próximos meses o en el próximo año o dos años, éste lo deberá validar la ciudadanía catalana. ¿Cómo? Puede ser una reforma del Estatut, algún tipo de consulta o, incluso, unas elecciones al Parlament que constaten que los catalanes secundan lo que se haya alcanzado en todo ese tiempo.

La delegación del PSOE

Para Esquerra eso es una pretensión razonable. El PSOE tendrá tiempo para justificar sus decisiones, para explicar qué ha podido hacer en ese mandato. “La investidura, aunque siempre hay imponderables, es para cuatro años, y eso lo debe interiorizar Pedro Sánchez”, señalan las mismas fuentes.

¿Pero qué pasa en el otro lado? Los negociadores del PSOE, Adriana Lastra, Salvador Illa y José Luis Ábalos, aúnan características importantes: entorno directo y fiel de Pedro Sánchez (Lastra); dirección del PSC, partido llamado a ser la piedra angular de la política española y catalana (Illa); y organización interna del PSOE (Ábalos). La percepción es que “se intentará”, que se buscará el acuerdo, y que esa mesa de negociación que defiende ERC no debería ser “nada del otro mundo”. ¿Entonces?

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, junto al ministro de Fomento en Funciones, José Luis Ábalos / EP
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, junto al ministro de Fomento en Funciones, José Luis Ábalos / EP

Presupuestos en todos lados

Sánchez necesita más que Esquerra esa investidura. Donde se juega el pan ERC es en el Parlament de Catalunya. Lo que no quiere perder Esquerra son las elecciones catalanas, frente a un candidato o candidata que promocione con toda su fuerza Carles Puigdemont. Sin embargo, Esquerra necesitará otros socios. Sabe que el proyecto independentista va para largo, para un plazo muy largo. Y que ya no se pueden repetir experiencias como las de octubre de 2017. “Esquerra tiene muy claro que con esa investidura, y con un Gobierno de la Generalitat, todos podrían ganar mucho tiempo, todos podrían ganar una estabilidad importante a medio y largo plazo”, señala una fuente republicana.

Por ello, ¿una reunión entre los dos Gobiernos ahora? Aragonès ha señalado que, tal vez, sería bueno que eso se produjera antes de la votación de la investidura, pero no es imprescindible. No es necesario inyectar más presión.

Comprar tiempo, mucho tiempo

Si eso llega, en 2020 habrá presupuestos en todas las administraciones: en el Estado, con Unidas Podemos; en el Ayuntamiento de Barcelona, con la ayuda de ERC a la alcaldesa Ada Colau y su socio socialista, Jaume Collboni; y en la Generalitat, con la ayuda de los Comuns de Colau y, tal vez, con el propio PSC. Eso supone ganar un año. Dos, si esos presupuestos se prorrogan.

Eso se llama comprar tiempo para mejorar la situación, en el ámbito económico y social, y en el terreno político, si se encauza el conflicto catalán. Claro que eso mismo es lo que pudo haber obtenido Esquerra si hubieran aprobado las cuentas de Sánchez tras la moción de censura a Rajoy.

“Hemos aprendido muchas lecciones”, señalan las mismas fuentes republicanas. Pese a todo, la necesidad de “vestir” los acuerdos podría llevar semanas, y a medida que se alargue, todo se podría paralizar. Ese peligro es evidente. Y guarda una estrecha relación con la naturaleza de Esquerra y sus actos en el pasado reciente. En el PSOE se repite el latiguillo: “Se intentará”.