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Xavier Domènech y Ada Colau en un acto de partido / EFE

Domènech intentó tirar la toalla dos veces harto de Colau

El líder de Catalunya en Comú se plantó antes y después de las elecciones del 21D por sus discrepancias con la alcaldesa y su marido Adrià Alemany

05.09.2018 00:00 h.
8 min

Y a la tercera va la vencida. Xavier Domènech intentó en dos ocasiones dejar el liderazgo de los comunes, harto de las intromisiones de Ada Colau y de su marido, Adrià Alemany. “Se ha quedado vacío, ya no aguantaba más”, aseguraban ayer fuentes de su entorno. Ni su amistad con Pablo Iglesias ni la crisis en la que ahora se verá inmerso su grupo parlamentario han impedido que Domènech abandone todos sus cargos, tanto los que tenía en la Cámara catalana, como el de coordinador de Catalunya en Comú y el de secretario general de Podem.

Corta ha sido la carrera de este profesor universitario en la política, donde debutó en 2015 como cabeza de lista de En Comú Podem en las elecciones generales. Fue el partido más votado en Cataluña. Pero allí comenzaría el declive de la órbita podemita en Cataluña.

Tras la descomposición de Catalunya Sí que Es Pot (CSQP), la coalición de izquierdas liderada por Lluís Rabell y Joan Coscubiela –ambos se negaron a repetir en las elecciones debido precisamente a la pugna entre las diferentes formaciones incluidas en ese amasijo de siglas--, Domènech (Sabadell, 1974) expresó su deseo de ponerse al frente de la nueva confluencia Catalunya en Comú Podem, que en esta ocasión daba cabida oficialmente a los comunes liderados por Colau, que en 2015 se había convertido en alcaldesa de Barcelona.

Diferentes velocidades

Pero las diferencias entre el ya exlíder de Catalunya en Comú-Podem y el matrimonio formado por Colau y Alemany surgieron muy pronto debido a las distintas velocidades que ambas partes querían imprimir al nuevo partido de ámbito catalán. Mientras Domènech pretendía poner el acelerador en su candidatura a las elecciones autonómicas, es decir, destinar todos los efectivos estratégicos al servicio de esa lista autonómica, Colau exigía que los recursos se centraran en las elecciones municipales de 2019, pues dada la escasa mayoría lograda en los últimos comicios, era necesario apuntalar la ciudad de Barcelona como feudo podemita.

Los roces entre ambos sectores, explican fuentes conocedoras del proceso, pusieron a Domènech al borde de una primera espantá, consistente en quedarse en el Congreso y renunciar a encabezar la lista de Catalunya en Comú-Podem en las elecciones autonómicas. Colau se lo impidió. Entre otras cosas porque no había candidatos alternativos.

Fracaso electoral

Domènech lideró finalmente la lista de los comunes en las elecciones del 21 de diciembre de 2017, pero el resultado fue decepcionante: Catalunya en Comú-Podem obtuvo solo ocho diputados, tres menos que los logrados por CSQP.

Fue entonces, a principios de 2018, cuando intentó abandonar por segunda vez. Y, de nuevo, el matrimonio Colau-Alemany abortó el intento advirtiendo de la grave crisis que la marcha del dirigente político provocaría en el grupo parlamentario con las elecciones tan recientes.

“Lo raro es que haya aguantado desde entonces, en el partido se daba por hecho que se iría antes del verano”, explican fuentes del entorno de los comunes. La última oportunidad para frenar a Colau se produjo en abril, cuando Domènech ganó las primarias a la dirección de Podemos en Cataluña. Lo hizo con el aval de Pablo Iglesias, secretario general del partido, cuyas relaciones con la alcaldesa de Barcelona tampoco son buenas.

Última oportunidad

De esta forma, aspiraba a aumentar su control y erigirse en líder de una bases, heredadas de ICV y descontentas con los coqueteos de la alcaldesa con el independentismo y su ruptura con el PSC a nivel municipal. Pero la última jugarreta de Colau se produjo este mes de junio cuando logró apartar a Elisenda Alamany, actual portavoz parlamentaria, de la candidatura a la dirección de Catalunya en Comú. No solo la vetó, sino que se presentó como tándem junto a Domènech. “Veremos qué ocurre en el grupo parlamentario porque Alamany no goza del visto bueno de Colau”, explican desde el partido.

De las tensiones vividas en ese triángulo Colau-Iglesias-Domènech dan fe las despedidas dirigidas al dimisionario. La de Colau, casi ofensiva: "Creo que está bien, por honestidad, que nos preguntemos todos juntos si realmente era necesario que una sola persona asumiera tanta carga". La de Iglesias, cariñosa: "Hay pocas personas a las que quiera y admire tanto como a Xavier Domènech. Hubiera querido que siguieras al frente, pero has demostrado que en política todos estamos de paso. Catalunya pierde a un gran político, pero tus estudiantes recuperan al mejor profesor. T’estimo molt amic (Te quiero mucho, amigo)".

Domènech ha dicho basta y regresará "muy felizmemte", dicen los suyos, a la docencia. Dice que quiere “dar paso a nuevas personas con ideas frescas y la energía necesaria". Él ni puede más. "Asumió el cargo de Secretario General de Podem con la misión de superar las divisiones internas que habían caracterizado los últimos meses de la organización, y desde la dirección del partido se quiere poner en valor el logro de esta meta y la puesta en marcha de una dirección que trabaja y seguirá trabajando para hacer de Podem una organización más fuerte y presente en todo el territorio", reconocía Podem Catalunya en un comunicado.