Menú Buscar
Toni Comín y la captura de la imagen en que se ve la pantalla de su móvil / CG

Comín, ¿víctima de un delito o de su torpeza?

La captación de los mensajes de su móvil puede acabar en nada si se constata la inexistencia de voluntad para preservar la privacidad

3 min

Al exconseller de Salud, exmilitante del PSC, candidato de ERC y prófugo de la justicia, Toni Comín, le han robado la cartera (o se la ha “dejado olvidada” a merced de quien la acabó encontrando).

Alguien filmó las imágenes de los delicados y delatadores mensajes telefónicos que intercambiaba con el también prófugo Carles Puigdemont. Ese material llegó a manos de Telecinco y se escampó de inmediato entre las audiencias del resto de medios de comunicación.

¿Viable la querella?

Como en un intento de disimular la relevancia del contenido de esos textos, Comín no tardó en anunciar, airado, una querella criminal para quienes captaron y difundieron esos mensajes de su "esfera más privada". "Soy periodista y en este oficio no debería valer todo", añadió, acto seguido, Puigdemont.

Pese a estos anuncios, ambos no han logrado disipar el interés de la ciudadanía por el contenido de unos recados que demuestran la división, la pugna y el abatimiento de los líderes del procés. Mientras se multiplican las valoraciones y lecturas de esos mensajes se ha abierto otro debate, el jurídico: ¿tiene recorrido la querella anunciada?

Protección de tu intimidad

Los expertos juristas en derecho civil consultados por Crónica Global sugieren que la eventual vulneración del derecho a la intimidad y del secreto de las comunicaciones que invoca Comín se habría producido sólo si se acredita que el prófugo hizo lo razonablemente posible para preservar esos mensajes del escrutinio público.

“Una persona pública no puede denunciar que se ha vulnerado su intimidad si, por ejemplo, alguien difunde una fotografía suya desnuda en una playa concurrida”, ha explicado a modo de ejemplo uno de estos juristas.

Cándido o víctima

El hecho de que la captación de las imágenes de esos mensajes se efectuase en un espacio público, sin mediar intimidación alguna, deja a Comín con menos argumentos de defensa y, por consiguiente, reduce las posibilidades de una eventual admisión a trámite de la querella anunciada.

Por el contrario, si la masiva difusión de dichos mensajes se hubiera producido como consciencia de, por ejemplo, el robo del teléfono celular del exconseller, esa difusión hubiera sido indubitadamente delictiva, según todos los expertos consultados.