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Los escuchas cabreados; les han jodido el verano

Roberto Giménez
5 min

La caza del gato y el ratón es el ejercicio que más se practica en Cataluña. Digo caza y no juego, porque no es un juego lo que cada día practica el Govern con sueños separatas de Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y el control del que tira y los empuja al precipicio: la Santa Compaña de la CUP. Una banda que está dispuesta a encender todos los días la hoguera de Sant Joan para ambientar este tórrido verano. En el resto de España están hasta el moño de lo que ven.

El juego del gato y el ratón no es el de dibujos animados, el clásico de Tom y Jerry. Tom es un gato tontorrón que de chico me ponía nervioso porque no había forma de que cazara al astuto Jerry. Pero una cosa son dibujos animados de la MGM y otra, la realidad. El cine americano, no sólo los dibujos, ha estado alejado de la realidad.

Los del procés no podrán decir que la justicia española es lenta: el lunes por la mañana la banda separata presenta en el registro la ley de desconexión y, por la tarde, el Constitucional la suspende, como suspenderá todas las iniciativas que ponga la banda para tal fin. No hace falta saber de Derecho para entenderlo.

Para quien no haya leído 'La Odisea' del ciego Homero, sólo Ulises llegó a la mítica isla del mar Egeo. El resto de la tripulación se dejó seducir por los cantos de las sirenas, y murió. Mas contó la metáfora sin haber leído la aventura de Ulises

El Ejecutivo ya ha dicho al Poder Judicial que este agosto nadie puede viajar a Polinesia. Quien tenga el mono de viajar por esos mundos de Dios que ponga La Primera, que ha empezado una nueva temporada de Españoles por el mundo. Que viajen mentalmente con sus protagonistas, como los separatas montan sus viajes a Ítaca virtuales.

Para quien no haya leído La Odisea del ciego Homero, sólo Ulises llegó a la mítica isla del mar Egeo. El resto de la tripulación se dejó seducir por los cantos de las sirenas, y murió. Mas contó la metáfora sin haber leído la aventura de Ulises. Tiene palique, no es iletrado, pero de letras de cambio.

El Govern, con su astuta política de apagón informativo, desconoce cuanto ignora, porque el CNI conoce todas sus ideas antes de que las ponga en práctica, y no sólo cuenta con sus servicios de inteligencia sino el de todos los socios europeos y también de los Estados Unidos.

Aznar estaba en deuda por los servicios de la CIA para neutralizar a ETA, que campaba a sus anchas por Francia, por eso firmó en las Azores con Bush y Blair.

Puigdemont no es como Trump, nadie es igual que nadie, sólo que lo imita lanzando tuits con las mentiras de sus medios subvencionados y la Nostra

Sólo a un estado loco le puede interesar que España se rompa por el efecto desestabilizador general europeo (Escocia, la Italia industrial, la Holanda flamenca…) que pueda provocar… Al margen de que España no lo permitirá. Aguantó casi mil muertos de ETA, que tenía el mismo objetivo.

Al CNI no le gustó que Trump ganara las elecciones porque es un loco capaz de repetir una tontería tras otra con su cara de engreído. Puigdemont no es como Trump, nadie es igual que nadie. Sólo que lo imita lanzando tuits con las mentiras de sus medios subvencionados y la Nostra. Las mentiras de Trump no necesitan apuntador, pero como a Donald, a Carles le va grande ser el Molt Honorable.

Los servicios de inteligencia no tienen que leer a la secretaría del Parlament para saber lo que los indepes han aprobado. Viven en paredes de cristal opaco desde dentro, como las salas de interrogatorio, pero claras para los ojos que ven y los oídos que escuchan hasta los ronquidos de Marcela, la guapa esposa rumana del pastelero de Amer.

Los escuchas, están cabreados porque les han jodido el verano.

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¿Quién es... Roberto Giménez Gracia?
Roberto Giménez

Durante treinta años ha sido director del Vallés, era el segundo semanario más antiguo de Cataluña, y fue director de Honor de El Vallès del siglo XXI. Ha escrito diez volúmenes de la serie 'Casi treinta años y un día' -en Sant Jordi de 2017 se publicó el último: 'Mis Enemigos Íntimos'-. Son las memorias del director del semanario comarcal más leído en Cataluña, que desapareció seis meses después de que lo dejara. Cada Sant Jordi publica una edición de 100 ejemplares que se agotan el mismo día. ¿Por qué no hace más? "Son para mis amigos", responde. Retirado antes de tiempo, con 55 años, por culpa de una bala traidora en la médula... También se le puede seguir en Facebook -cada día laborable publica 'La libreta azul'- y en Twitter. No es el capitán Araña. Sus amigos dicen que es honesto y leal, pero eso se lo dicen porque son sus amigos. Para entrar en su cofradía exige Derecho de Admisión. Vale quien sirve, pero no sirve cualquiera.