Porción de tortilla de patatas

Porción de tortilla de patatas INSTAGRAM BAR LA NATA

Gastronomía

El paraíso de las tortillas y las croquetas en un municipio de Barcelona: un bar con más de 40 años de historia

Clientes de siempre y comida de toda la vida son la clave para que este establecimiento funcione como referente en este tipo de comida

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Nos gusta ir a bares a comer una buena tortilla porque es una costumbre sencilla y, a la vez, profundamente nuestra. Sentarse en la barra, pedir una caña o un café y ver como sirven una tortilla bien hecha, ya sea jugosa, cuajada o en su punto tiene algo de ritual cotidiano.

Cada establecimiento tiene su estilo, su receta y su pequeña fama, y eso lo convierte en una experiencia distinta; aunque el plato sea el mismo.

Esto, también, es una excusa para compartir tiempo, charlar sin prisas y disfrutar de la cocina más honesta. No hace falta nada sofisticado: solo buenos ingredientes, mano experta y ese ambiente cercano que hace que siempre apetezca volver.

El bar de Barcelona

El Bar La Nata es presentado como uno de esos establecimientos de toda la vida que han resistido al paso del tiempo sin necesidad de reinventarse ni apostar por las tendencias gastronómicas más modernas. Se sitúa en la localidad de Sant Just Desvern, en Barcelona, y su carácter se percibe desde la misma fachada.

Un cartel vintage anuncia una propuesta que evoca sensaciones clásicas de bar de barrio, con un ambiente donde el olor a cocina casera se entremezcla con conversaciones cotidianas entre clientes habituales y camareros que los conocen por su nombre. Este contexto, alejado de los espacios diseñados al detalle, es parte de su encanto y de su personalidad como local tradicional.

Tortillas y croquetas

El corazón de la oferta culinaria de La Nata son las tortillas de patata y los 'croquetones', que no se limitan a versiones estándar de estos platos, sino que lo elevan a algo memorable. Las tortillas se sirven en porciones generosas y con variantes más allá de la clásica versión, incluidas opciones con chorizo, espinacas o bacalao.

En paralelo, las croquetas son grandes y cremosas por dentro y con rellenos que abarcan desde el clásico jamón hasta las propuestas más atrevidas.

Bar clásico

Más allá de su comida, es un ejemplo de bar 'de los de siempre' que continúa funcionando con la misma autenticidad que hace décadas. Su logo clásico, que representa una copa gruesa de cristal con fresas y nata --un postre típico de los años 80 y 90-- es mencionado como parte de esa identidad histórica; aunque recientemente ha sido repintado.

También, se apunta que en su día el bar fue frecuentado por algunas caras conocidas de la zona, como la del exfutbolista Gerard Piqué, lo que señala su reconocimiento social más allá de la clientela cotidiana.

Con cebolla o sin cebolla

La sociedad se divide en: gente que le gusta la tortilla con cebolla y gente que le gusta la tortilla sin cebolla. Quienes defienden la cebolla sostienen que aporta jugosidad, dulzor y equilibrio al conjunto, evitando una textura seca y potenciando el sabor del huevo y la patata; además, recuerdan que ya aparece mencionada en recetarios del siglo XIX.

En el lado opuesto, los partidarios de la tortilla sin cebolla apelan a la pureza de la receta y a una mayor intensidad del sabor a patata y huevo, argumentando que la cebolla enmascara el resultado final.

Más allá de criterios técnicos, el debate refleja una tensión entre tradición y gusto personal, sin un consenso definitivo, lo que ha convertido a la tortilla en un símbolo culinario donde la preferencia dice tanto del comensal como del plato.