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Una mujer ante los anuncios de una agencia inmobiliaria

Sabadell y Badalona, los dos ‘refugios’ de la escalada de precios de la vivienda en Barcelona

La capital catalana pierde 9.222 habitantes en el último año en un momento de gran presión urbanística por la falta de oferta de viviendas que tendrá su efecto en las elecciones locales

01.10.2018 00:00 h.
6 min

La escalada de precios de la vivienda en Barcelona ha incidido en el incremento de la movilidad interna que se ha dado en la ciudad. Esta es la conclusión a las que llegan los expertos inmobiliarios respecto a los últimos datos que ha publicado el Instituto de Estadísticas de Cataluña (Idescat) sobre el saldo migratorio interno. A lo largo de 2017, dejaron la capital catalana un total de 9.22 personas.

Sabadell y Badalona son los principales receptores de estos movimientos. La cocapital del Vallès Occidental ha recibido a 567 nuevos vecinos y el municipio de la costa colindante ha sumado 498 habitantes. El tercer municipio de la lista es Terrassa, donde se han incorporado un total de 390 personas en el padrón municipal.

Subida de precios

El resultado: la subida de los precios de obra nueva y de segunda mano ya se ha iniciado en ambas localidades. Los mismos interlocutores indican que no es tan acusada, ya que se partía de un coste base más moderado que en Barcelona, pero en las zonas más céntricas de Sabadell ya se ha rozan los 3.000 euros por metro cuadrado en la segunda mano y en Badalona se llega a los 3.500 euros.

Igual que en Barcelona, en el último año también se han perdido vecinos en Hospitalet del Llobregat (-585), Santa Coloma de Gramanet (-474) y Sant Cugat del Vallès (-351). En estos casos, con ciertas singularidades que se apuntan desde el sector.

Hospitalet, Santa Coloma y Sant Cugat

Las dos primeras ciudades también han sido una de las referencias para los que han querido comprar una vivienda, e incluso alquilar, sin llegar a los precios de la capital catalana. Se trata de localidades bien conectadas con transporte público y en ambos casos, la revalorización del inmobiliario empezó antes. También se señala otra característica que incide en ciertas decisiones, que no tienen acceso directo a playas como sí ocurre, por ejemplo, con Badalona.

Sant Cugat ha sido de forma tradicional uno de los municipios con el ladrillo más caro del área metropolitana de Barcelona con vecinos de la talla del propietario de Mango, Isaak Andic. Con urbanizaciones en los alrededores de un centro histórico peatonalizado, el metro cuadrado en esa zona está desde hace meses en los mismos niveles que en la capital catalana. Y esta cuestión pesa, según los interlocutores consultados, a la hora de ser capaz de atraer a determinados perfiles de compradores que están dispuestos a ejecutar las transacciones más altas del mercado. Especialmente los compradores internacionales.

Intermediación

Ante esta realidad, los intermediadores han incrementado sus esfuerzos en localizar operaciones en la zona. Una de las firmas que más ha crecido en los últimos tiempos es la start up Housfy. Su cofundador y consejero delegado, Albert Bosch, reconoce que desde principios de año “las búsquedas de piso en Barcelona han decaído”. Destaca que se viene de un periodo de revalorizaciones de hasta el 20% en los precios de mercado y que esto ha “expulsado parte de los habitantes a otras poblaciones del área metropolitana”.

Además del incremento del coste del metro cuadrado, Bosch también indica que la subida del Euríbor y la previsión de que esta tasa de referencia de la Unión Europea irá a más y el efecto del turismo, con pisos vacíos que se destinaban al alquiler temporal a través de plataformas como Airbnb (es decir, limitaban la oferta), también ha influido en los movimientos internos.

Manifiesta que en Housfy han notado en los últimos meses cierta letanía en las ventas en Barcelona y que, en contrapartida, las ciudades de los alrededores presentan saldos positivos. “Han incrementado mucho las operaciones en Sabadell, Terrassa, Rubí o Cornellà del Llobregat”, afirma.

Efectos electorales

Esta movilidad en el inmobiliario tiene otro efecto importante: el impacto electoral. A tan sólo ocho meses de las elecciones municipales, las migraciones de población pueden decantar la balanza hacia un partido u otro en determinadas ciudades. Especialmente por los perfiles de ciudadanos que dejan Barcelona y se instalan en otras ciudades del área metropolitana. Las fuentes consultadas señalan que se trata de electores con perfiles más próximos a las fuerzas de la izquierda.

De hecho, se reconoce que hay el componente de la salida u entrada de votos también pesa a la hora de diseñar medidas para intentar frenar la escalada de precios del inmobiliario que tanto el Gobierno de Barcelona como los ayuntamientos de los alrededores han abordado a lo largo del último medio año.

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