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El hasta ahora presidente de Seat, Luca de Meo / EUROPA PRESS

El futuro de Luca de Meo en Seat dispara el temor del empresariado catalán

La marcha esperada del ejecutivo a Renault genera alarma por su implicación en la transición de la automoción en el país

8 min

El presidente de Seat, Luca de Meo, se marchará a Renault. Así lo quiere el consejo de administración de la firma gala y parece ser que el fichaje implicaría en el medio plazo convertirse en el nuevo líder de la alianza que mantiene con Nissan y Mitsubishi, en horas bajas por el escándalo de Carlos Ghosn.

En la propia sede central de la marca española de Volkswagen, situada en Martorell (Barcelona), se da por sentado que el ejecutivo italiano no despreciará una oferta tan golosa como la de devolver el brillo a su rival. Se reconoce que es un reto de los que le gusta asumir al directivo, un desafío personal que también ha encendido las alarmas al empresariado catalán por los efectos que tendrá tanto sobre la marca como en la industria de la automoción del país.

Implicación con el territorio

De Meo ha ejercido un liderazgo rara avis en Seat. Heredó la transformación de la marca que puso en marcha Jurgën Stackman con la introducción de los primeros todocaminos urbanos (SUV) en el portfolio, un éxito que ha impulsado sus ventas, y ha desarrollado un ambicioso plan de marketing que incluye vincular de forma clara la marca con la ciudad de Barcelona. Además, se ha implicado de forma activa en la vida empresarial catalana.

La ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones, Reyes Maroto; y el presidente de Seat, Luca de Meo / EUROPA PRESS
La ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones, Reyes Maroto; y el presidente de Seat, Luca de Meo / EUROPA PRESS

Forma parte de la cúpula del Círculo de Economía, es una voz habitual en foros económicos tanto en Barcelona como en Madrid y estaba llamado a ser el próximo presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). En los últimos tiempos incluso había entrado de lleno en debates económico-políticos que se han mantenido en el territorio, como la advertencia que hizo sobre los efectos en la industria de los cortes de carreteras promovidos por el independentismo más irredento.

Volkswagen

Esta trayectoria contrasta con los liderazgos más habituales en Seat. Los que han ejercido ejecutivos internacionales, la mayoría de ellos de origen alemán, que pasan por Martorell por un periodo de tiempo limitado como parte de su plan de formación dentro del grupo Volkswagen. “Ni siquiera se acercan a Barcelona”, señalan fuentes de la compañía.

En la ciudad, De Meo ha desarrollado el llamado Seat Metropolis Lab, un centro de innovación que está ubicado en el Barcelona Tech City --con quien mantiene un partenariado--, y en el primer trimestre de 2020 abrirá las puertas de la llamada Casa Seat, ubicada en la confluencia de paseo de Gràcia y avenida Diagonal. No se ha limitado a proyectar un macroconcesionario en el local de la llamada Milla de Oro de la capital catalana, se busca que sea una flagship store de la marca a imagen y semejanza de lo que ocurre con las tiendas de Apple en todo el mundo.

Transformación de la automoción

Esto ha dado tranquilidad al empresariado (y a la Administración) de que la implicación de Seat con el territorio es a largo plazo, incluso en los momentos de mayor turbulencia política en Cataluña. No se trata de un dato menor si se tiene en cuenta que representa el 4% del PIB de la autonomía y el 12% de las exportaciones. Es el primer inversor industrial de España y factura más de 10.100 millones en el exterior, tal y como consta en el último estudio de HSBC sobre las grandes firmas que venden a nivel internacional.

Una de las líneas de montaje en la sede central de Seat en Martorell (Barcelona) / EUROPA PRESS
Una de las líneas de montaje en la sede central de Seat en Martorell (Barcelona) / EUROPA PRESS

La factoría de Martorell es el principal viento de cola de la actividad productiva del territorio (y una de las grandes de España) en un momento de desaceleración, y la marcha de De Meo coincide en un momento clave de la automoción. El sector está en plena transformación con el coche eléctrico y España --Seat y el resto de marcas-- requiere inversiones que garanticen la continuidad de la actividad actual. El gran reto es el de conseguir una factoría de baterías para los nuevos vehículos en el país.

Planes industriales

Volkswagen está inmersa en un proceso de reparto de cargas de trabajo. Se daba por sentado que De Meo lucharía para hacerse con parte de este negocio. Ahora, todo está en el aire.

A nivel empresarial se reconoce su figura como clave para sacar adelante la reclamación de que se active un plan industrial para este fin. “Se requiere un volumen de inversión tremendo para la apuesta del coche eléctrico, y las marcas necesitarán el apoyo público”, indican fuentes de Foment del Treball. Por eso exigen que sea una de las “prioridades del Estado” en el momento en que se conforme el futuro Gobierno, ya que de lo contrario consideran que una de las principales industrias del país está condenada a la desaparición en el medio plazo. 

Reclamación en Cataluña

En clave catalana, se es menos optimista en conseguir algún tipo de iniciativa en este sentido. Los agentes sociales recuerdan que el Pacto Nacional por la Industria (PNI) es el documento que cuenta con mayor consenso público-privado y que debería estar ya en pleno desarrollo. Han sido los sindicatos los que han denunciado que sólo se aplican las medidas que ya estaban en marcha y que la falta de recursos retrasa el resto.

La consejera de Empresa y Conocimiento, Àngels Chacón (JxCat), en el Parlament / EUROPA PRESS
La consejera de Empresa y Conocimiento, Àngels Chacón (JxCat), en el Parlament / EUROPA PRESS

La semana pasada en el Parlament la consejera de Empresa y Conocimiento, Àngels Chacón (JxCat), compareció a puerta cerrada ante la oposición para responder a sus demandas de qué ocurría con una de las principales plantas de componentes de Cataluña, la de Continental en Rubí (Barcelona). Otro de los centros que han anunciado su cierre y se unen al goteo de reestructuraciones industriales.

La Generalitat reconoce que está preocupada y que sigue de cerca el futuro de estas plantas. Los agentes sociales le exigen una mayor implicación y la liberación de recursos. Todo ello, con la aceptación de que se despedirán de una de las principales figuras en los últimos años en el sector. La marcha de De Meo se ve inevitable. El grado de implicación con el territorio de su futuro relevo se considera capital para el futuro del sector.