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Cientos de personas cortaron la autopista AP-7 a la altura de la salida norte en Llers (Girona), una protesta que los empresarios quieren evitar / EFE

Los empresarios se resisten a las protestas independentistas

Aumenta la presión a patronales como Pimec y Cecot para que se incorporen a la plataforma Democràcia i Convivència y tomen partido en el momento político actual

28.03.2018 00:00 h.
4 min

La escalada de protestas en la calle tras el encarcelamiento de Carles Puigdemont en Alemania ha provocado que las organizaciones empresariales catalanas se pongan de perfil ante los impulsores de las movilizaciones. Son las que pueden salir más perjudicadas de los llamamientos que se hacen desde los sectores más radicales a favor del procés para paralizar la actividad económica.

Por ahora, consideran que la incidencia de movimientos como los cortes de carretera promovidos por los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) ha sido menor en comparación con cualquier semana de agitación del año pasado, pero por la coincidencia con las vacaciones de Semana Santa, momento que incluso en la industria se baja de intensidad. Pero temen los impactos económicos futuros si este tipo de actuaciones se mantienen en el tiempo.

Superar el bache del cuarto trimestre

Más, cuando la buena marcha del inicio del ejercicio ha permitido superar el bache de la inestabilidad que se vivió desde que se votaron las llamadas leyes de desconexión en el Parlament el pasado septiembre. Una situación que ha recortado el tradicional diferencial de crecimiento de la economía catalana respecto al conjunto del país pero que aún permite que el dinamismo empresarial local esté por encima de la media estatal.

Así lo reconoció Foment del Treball en su último informe de coyuntura macroeconómica, la radiografía que contemplaba el último trimestre de 2017. Mientras que el PIB estatal creció el 3,1%, en línea con la dinámica de los nueve meses anteriores, el catalán alcanzó el 3,9%.

Alerta por el impacto posterior

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) indica en la última proyección económica, publicada este martes, que el menor impacto que ha tenido la crisis institucional catalana permite elevar las previsiones de crecimiento del PIB nacional al 3% en el ejercicio en curso. Una estimación tres décimas más optimista que la incluida en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que se presentarán próximamente en el Congreso de los Diputados.

Pero en el mismo análisis reconoce la cierta atonía en el avance de la economía catalana y dejan la puerta abierta a nuevas consecuencias derivadas de las fricciones políticas actuales. 

Presión a Pimec y Cecot

El problema es que sin la participación activa de los empresarios en movilizaciones independentistas como la manifestación convocada el próximo 15 de abril por Democràcia i Convivència –el espacio de diálogo que deriva de la Taula per la Democràcia, el que introdujo el concepto de paro de país-- se pierde el áurea de transversalidad que se quiere dar a las protestas.

Por todo ello, el principal foco de presión está en las entidades que ya habían participado en el primer ámbito de este pretendido diálogo. Es decir, Pimec y Cecot. El objetivo actual es que las organizaciones empresariales se sumen a las protestas. Por ahora, se resisten.

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